En primera persona: ¿cómo sientes tú el flato?

"Personalmente, a mi también me “daba flato” en la zona de la clavícula, ¿lo habéis sentido alguna vez?", cuestiona Elisa
Elisa Pérez Garabatos -
En primera persona: ¿cómo sientes tú el flato?
En primera persona: ¿cómo sientes tú el flato?

No importa los años que lleves corriendo, hay un artista que se auto invita a nuestras sesiones sin ningún tipo de aviso y sin importarle si es un entreno pachanguero o la carrera de tu vida: el flato.

¿Qué es el flato?

El flato es ese dolor, muy agudo, que suele aparecer en la zona abdominal por debajo de las costillas. Es tal la molestia que incluso puede llegar a hacer que tengas que parar tu actividad física. Personalmente, a mi también me “daba flato” en la zona de la clavícula, con la misma intensidad del dolor que te entorpece la respiración. ¿Lo habéis sentido alguna vez?

Las causas del flato son variadas y no están confirmadas todas y vuelvo a dar una opinión personal, las veces que he tenido flato han sido por respirar por la boca aire muy frío, respirar desacompasada debido al esfuerzo cuando ya no sabes ni por dónde puedes meter más aire o por comer y/o beber muy cerca de la hora del entrenamiento, sin tiempo para una digestión correcta.

Es decir, en la medida de lo posible, intenta respirar por la nariz para que se caliente y expúlsalo por la boca. En los días más fríos del invierno, lleva un pañuelo al cuello con la que puedas taparte la boca, de manera que cuando necesites respirar por la boca no entre tan frío.

  • Respecto a las comidas y las bebidas, más sentido común. No comas nada mínimo una hora y media antes de entrenar y por supuesto evita el azúcar refinado o las comidas con mucha sal.

  • Para beber, hazlo a sorbitos pequeños calentando el agua en la boca antes de tragarla. Es un error muy común dar tragos largos, eso al final es éxito para conseguir el pinchazo del flato.

  • Por lo menos si conseguimos evitar esas variables, disminuiremos la probabilidad de sufrirlo en pleno esfuerzo.

Aún así, como no es una ciencia exacta, hay que estar preparados por si nos toca sufrirlo. Es una sensación tan horrible que afecta al modo normal de respirar que puede dar al traste con una buena sesión de entrenamiento.

¿Cómo puedes combatirlo?

Lo más común y que además se ha convertido en un gesto involuntario es ejercer presión en esa parte donde estamos notando la punzada e inclinarnos ligeramente hacia delante.

Aprovecha para intentar acompasar la respiración, haciendo una inspiración muy profunda y expulsando el aire también de manera brusca, a veces esos movimientos provocan cambios en el diafragma y logramos ir aliviando el dolor.

Si con todo eso ves que no puedes, que la punzada es insoportable y que no te deja ni respirar, no hay más remedio que bajar el ritmo para hacer lo que os he comentado e incluso, llegado el caso parar a caminar para intentar que desaparezca.

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