Las mejores alternativas al running

Hay otras alternativas al running para ponerse en forma y mejorar la salud.
Álvaro Rodríguez -
Las mejores alternativas al running
Las mejores alternativas al running

El running presenta todas las ventajas ya conocidas: es una actividad totalmente minimalista que, máxime en verano, apenas precisa de un par de buenas zapatillas; se presta a poder desarrollarse en cualquier tipo de entorno, bien sea urbano, en pista, playa o montaña; y además puede realizarse tanto en grupo como de manera individual, por lo que no existe casi ninguna dependencia a la hora de practicarlo. Pero, ¿qué ocurre con quienes llevan rellenando los días del largo calendario laboral con cientos de miles de zancadas y se plantean su asueto estival como una oportunidad de alternar con otras disciplinas deportivas que les permitan seguir divirtiéndose y mantener su estado de forma a partes iguales?.

En este artículo os vamos a proponer varias opciones diferentes a la carrera a pie especialmente pensadas para esta parte del año donde priman las altas temperaturas y disponemos de más horas de recreo para llevarlas a cabo. Éstas os servirán para romper con la monotonía a la que un corredor ha de someterse en ciertas épocas en aras de cumplir con sus objetivos deportivos, pero que también aconsejamos abandonar en otros periodos de menos exigencia, cosa que tanto vuestra mente como vuestras piernas agradecerán. Lo más importante: seguir disfrutando del deporte y volver a calzarnos las zapatillas con más ganas que nunca.

PERDER LA FORMA PERO MANTENER EL PESO

En opinión del entrenador soriano Enrique Pascual (preparador de mitos del atletismo como Fermín Cacho o Abel Antón) la clave es mantener el peso. “Cuando se deja de correr, se pierde toda la forma, pero al menos es interesante mantener un mínimo de condición física para después no partir de cero. Hay que intentar controlar el peso a base de ejercicios diversos para no tener problemas de lesiones al iniciar la temporada”.

Según Enrique “perder la forma es algo deseable desde el punto de vista mental. Desaturarse de hacer series es fundamental. La idea es retomar los entrenamientos con ganas, ya que luego hay mucho tiempo para volver a coger la forma”.

CICLISMO

Es uno de los deportes más similares al running en cuanto a su exigencia cardiovascular. Podemos mantener el pulso controlado en el umbral que nos interese y quemar calorías al igual que lo haríamos en una tirada larga corriendo. Además, al no existir impacto contra el suelo nuestras articulaciones y tendones no sufrirán como lo hacen con la carrera (que no deja de ser una sucesión de saltos), por lo que resulta ideal si arrastramos alguna molestia propia de la intensa temporada que dejamos atrás.

Ahora bien, atletas de élite como Roberto Alaiz, acostumbrado a hacer de la bicicleta una fiel compañera en su día a día debido a las lesiones que ha padecido, advierten también de sus contraindicaciones. El obstaculista leonés, que sufre de sus tendones de Aquiles, la usa incluso ya iniciada la temporada para sustituir alguno de sus rodajes largos (18-22 km) por una ruta ciclista de entre 90 y 120 kilómetros.

Son sesiones de unas 3 horas en las que intenta ir por debajo de las 135 pulsaciones por minuto (que corresponden a su ‘zona 1’), pero que limita a sus periodos de entrenamiento general o de pretemporada. Aconseja separar las sesiones de bici de las de carrera intensa en al menos un día y medio o dos, ya que la musculatura trabaja de manera diferente y deja lento al corredor.

En definitiva, y como reza la obra del gran Fernando Fernán Gómez, las bicicletas son para el verano. Su uso nos permite trabajar cardio, aprovechar nuestro entorno y hacer rutas con un componente turístico tan propicio en esta época, pero una vez retomemos nuestra actividad pedestre deberemos ir dando de lado a ‘la flaca’ o al menos recurrir a ella de manera mucho más ocasional.

NATACIÓN Y DEPORTES ACUÁTICOS

Más de lo mismo ocurre con otro de los deportes básicos. La resistencia del agua al nadar permite realizar una sesión de entrenamiento refrescante, ideal para combatir los rigores del calor, que a su vez nos exige lo suficiente como para mantener la forma física a nivel cardiovascular y musculoesquelético, mientras que la ausencia de impactos ayuda a recuperar y a prevenir las lesiones o dolencias que nos afecten.

Que levante la mano quien cada verano no haya tenido la oportunidad de dar unas brazadas, bien sea sumergido en el cloro de la piscina de una urbanización, en el río del pueblo al que uno acude huyendo del mundanal ruido de la urbe, o en mar abierto, destino turístico por excelencia en las vacaciones del españolito medio. Si estas sesiones de natación se intensifican más allá del típico baño en el que flotamos como un nenúfar a merced del oleaje o del golpeo caprichoso de un balón de Nivea, podemos llegar a mantener nuestros valores de VO2 máximo idénticos a cuando corremos.

Aunque a decir verdad, la mayoría de atletas más experimentados no son muy aficionados al agua, ya que por su morfología suelen tener poca flotabilidad. Más allá del nado, también existen otra clase de disciplinas marítimas concretas como el surf, con sus correspondientes modalidades (bien sean windsurf, kitesurf, paddle surf u otras derivadas), o el esquí acuático, que aparte de asegurar la diversión de todos aquellos que sepan defenderse con éxito sobre las olas, ayudan a mejorar nuestra agilidad, coordinación, equilibrio y fuerza, principalmente de tren inferior.

En cualquier caso, entrenadores como Enrique Pascual recomiendan, al igual que ocurría con el ciclismo, acotar la práctica de las actividades desarrolladas en el líquido elemento a estos periodos vacacionales y no mantenerlas en temporada, haciéndolo extensible a ejercicios más específicos como el aquarunning. Su experiencia le ha permitido comprobar que “apenas sirve para nada, únicamente como trabajo cardiovascular pero perdiendo la especificidad”, un concepto de difícil definición. “El proceso cardiológico no se transfiere a las piernas. Si uno entrena en bici, rinde en bici. Si uno corre, rinde corriendo. Si uno nada, lo hace nadando. No creo que sea eficaz más que para eso”.

SENDERISMO

Es otra opción estupenda que permite combinar ejercicio, turismo y relativas dosis de aventura, además de ser una de las actividades con mayor aprovechamiento de espacios al aire libre (recreación de la vista garantizada). Por ejemplo, la fondista berciana Nuria Lugueros aprovecha sus tres semanas de descanso en el mes de agosto para hacerse a la montaña leonesa.

Normalmente opta por rutas fáciles junto a su familia o con amigos, con los que recorre, entre otros lugares de la comarca, las veredas de Ancares del Bierzo, uno de sus emplazamientos favoritos situado entre León y Galicia. Además de tratarse de un excelente trabajo aeróbico, debido a la considerable duración de los itinerarios que por norma general completa un senderista, se fortalecen las extremidades inferiores, especialmente si se trata de recorridos de cierta dificultad, con cambios de rasante o ‘rompepiernas’.

CUESTIÓN DE PELOTAS

Los deportes en los que hay esférico de por medio no siempre tienen buena acogida entre los entrenadores de corredores, aunque habría que matizar los motivos de ciertos recelos o la conveniencia de algunos de ellos. Retomando la visión de Enrique Pascual al respecto, éste se muestra temeroso del omnipresente fútbol por tratarse “de un deporte muy traumático.

Durante el juego se hacen muchos cambios de dirección, en oposición a las carreras de atletismo en las que habitualmente se corre en línea recta”. No se muestra muy partidario de su práctica, pero reconoce que una pachanga de vez en cuando y extremando las precauciones no tiene por qué venir mal. En cambio, el entrenador soriano sí contempla otro juego con balón como opción válida: el voleibol.

Cuenta sin ir más lejos como el propio Fermín Cacho, en el medio mes de parón que apenas le permitían sus prolíficas temporadas “participaba en torneos de vóley plaza’”. Sí, sí, plaza, habéis leído bien. Campeonatos disputados en ‘La Chata’ (que es como se conoce popularmente a la plaza de toros de Soria), que se transformaba en una playa improvisada en la que el campeón olímpico conjugaba divertimento y actividad física antes de ponerse de nuevo manos a la obra a primeros de octubre. Incluso ya en temporada, cuenta Pascual que acababan las sesiones de gimnasio con un partidillo de balonvolea.

Por tanto, queda en evidencia que se ha de imponer el sentido común al realizar algún juego al que no estemos acostumbrados, y mantener un equilibrio entre el disfrute que nos provoque, el beneficio físico obtenido gracias al mismo y las posibilidades de sufrir una lesión que asumamos. Cuestión que se puede hacer extensible al entrenamiento mismo en nuestro día a día.

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