Diario de un debutante | CAPÍTULO FINAL

Por fin acabé un maratón. Con más pena que gloria, pero acabé. Lo importante es volver a casa con la medallita, ¿no?
Nacho Barranco
Diario de un debutante | CAPÍTULO FINAL
La que liaste aquí, Calatrava | soycorredor.es

Acabé mi primer maratón. Con más sufrimiento del esperado y con un tiempo también más discreto del que pretendía. 2:41:40.

Cuando empecé a entrenar en el mes de agosto para participar en el Maratón de Nueva York no pensé que este viaje iba a ser tan largo y tan tumultuoso en las últimas semanas, pero así ha sido. Aún así llegaba a Valencia perfecto, descansado y con muchas ganas. Los días previos fueron ideales y el día de la carrera se presentaba con la oportunidad de correr y disfrutar.

En la salida me encontré, previos mensajes a través de WhatsApp, con un viejo y buen amigo. Miguel Gómez Merino. Durante años habíamos coincidido en muchísimos duatlones y decidimos afrontar nuestro primer maratón al mismo ritmo. La idea era seguir a Pablo Villalobos, que marcaría el ritmo de Alicia Pérez, tratando de pasar el medio maratón entorno a la hora y 18 minutos. Luego ya veríamos.

Lo bueno (o lo malo) del maratón es que durante los primeros 20 kilómetros vas con la sensación de ir parado.

La organización de la salida del Maratón de Valencia me pareció fantástica (como la del Maratón de Nueva York, pero es verdad que la logística de esta parece más sencilla) y sin darnos cuenta ya estábamos corriendo en Valencia. En los primeros kilómetros tratamos de encontrar a Pablo, adelantando poco a poco, hasta que en el kilómetro 2 decidimos aflojar porque estábamos yendo a 3:33 min/km, bastante más rápido de lo estipulado. Después vimos que iban por detrás.

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Con Miguel. Los primeros kilómetros son siempre de risas | soycorredor.es

Quien haya participado en pruebas de este tipo sabrá que lo bueno (o lo malo) del maratón es que durante los primeros 20 kilómetros, si no más, la sensación es de ir parado, con mucha facilidad. Ese era nuestro caso. Menos de 37 minutos los primeros 10 kilómetros, 1:17:35 el paso por la media maratón, kilómetro 25 al mismo ritmo… Todo iba bien, con el pulso estable entorno a las 165 pulsaciones por minuto. Pero íbamos rápido, eso era un hecho.

Sigues, aprietas los dientes, te esfuerzas para que tu cabeza no te deje tirado. Hasta que no puedes más.

Pasas el kilómetro 30, te tomas el tercer gel y empiezas a verlo más cerca. El grupo comienza a decrecer y la gente deja de hablar para simplemente expresarse con monosílabos. Aparecen las primeras dudas pero sigues apretando, mantienes la zancada, la cabeza empieza a pensar en no dejar de exprimirse y sigues. Sigues hasta que dejas de seguir.

En el kilómetro 33 empecé a verlo crudo y en el 36 tuve que pararme a caminar. Hasta ahí seguía con la posibilidad de bajar de 2 horas y 36 minutos, pero no aguanté más. Volví a correr y volví a parar a caminar. Entiendo perfectamente a aquellos que jamás se paran a caminar porque consideran un fracaso ese hecho, pero yo no tengo ningún problema en parar y después retomar la carrera, algo que he aplicado en multitud de ocasiones en carreras de montaña. Si Alejandro Valverde hace esas paradiñas en el ciclismo, por qué no voy a poder hacerlas yo.

La llegada no fue muy emotiva, solo pensaba en el ‘pelotazo’ que pegó Calatrava con la Ciudad de las Artes y las Ciencias.

La última vez que me paré a caminar fue en el kilómetro 40 (aquí un vídeo bastante ilustrativo del momento) y desde ahí llegué trotando hasta la llegada. Una de las cosas que me habían repetido hasta la saciedad es que iba a recordar toda mi vida como un momento muy especial la entrada en meta del primer maratón, pero no fue nada emotiva ni memorable. Solo podía pensar en el ‘pelotazo’ que pegó en su día Calatrava con la Ciudad de las Artes y las Ciencias. Crucé el arco de meta y me fui a reír con Miguel, que me había adelantado en el kilómetro 38. Nos reímos porque sabíamos que nos habíamos venido muy arriba yendo más rápido de lo que podíamos. Pero así es la vida del que hace las cosas por placer.

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Lo de que me paré a caminar es verídico | soycorredor.es

De mi primer maratón me quedaré con la preparación, en la que he disfrutado muchísimo y he conseguido completarla sin problemas físicos de importancia. En cuanto a la carrera, puedo decir que he vivido momentos deportivos mucho más espectaculares que me gustaría algún día poder igualar sobre esta distancia. Me quedo, también, con la sensación de que tengo muchísimo margen cronométrico en esta distancia, que espero poder demostrar en el futuro (más lejano que cercano). Espero que hayáis disfrutado con este viaje que he querido compartir a través de los diferentes capítulos de este diario. A mi, sinceramente, me ha ayudado mucho.

Volveré, Filípides. Pero ya te avisaré.

LOS DATOS DEL MARATÓN

  • Geles consumidos: 5, dos sin cafeína y tres con cafeína. Todos de 226ers.
  • Pastillas de sales: 3, una antes y dos durante.
  • Zapatillas utilizadas: HOKA ONE ONE Carbon X. Al final llevaba los cuádriceps 'al jerez', pero creo que fue más por el ritmo.
  • Kilómetros que me marcó el GPS (Suunto 9): 42,69. Aquí os dejo la actividad en Strava.
  • Nivel de animación (del 1 al 10, donde 1 es una reunión de atletismo en una pista anónima y 10 el Maratón de Nueva York): 7.
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