Pienso, luego corro

Soy CORREDOR\ desde que tengo uso de razón y cuanto más razono, más corro.
Nacho Barranco
Pienso, luego corro
"A veces parece que he pasado la mitad de mi vida con la respiración agitada" | Sportmedia

Siempre he entendido el deporte como una filosofía de vida. Una especie de terapia que provoca una comunión entre cuerpo y mente: cuanto más trabajas a nivel físico, más lo haces a nivel psicológico. Y todo esto lo he pensado, casi siempre, mientras corría. Porque correr me hace pensar y pensar, muchas veces también, me hace correr. Es por eso que no entiendo este maravilloso deporte como un impulso animal, sino como una reflexión completamente humana y razonada.

Cuando paso varios días sin correr (o sin elevar las pulsaciones de mi corazón practicando cualquier otra actividad física) empiezo a notar un nerviosismo que surge desde mi cerebro, como si este me pidiese una y otra vez volver a acumular kilómetros. Volver a pensar. Dejo de actuar con normalidad y los que viven a mi alrededor notan cómo me vuelvo más insoportable de lo habitual, más brusco y, en esencia, más animal.

He llegado a solucionar problemas que consideraba gravísimos en un simple rodaje de 16 kilómetros.

Creo firmemente que cuanto más pensamos más humanos somos y, por eso, correr lo considero esencial en mi vida. Entiendo que haya otras personas que encuentren esta misma sensación con otro tipo de actividades, pero a mi me ocurre con el deporte, especialmente con este que consiste en dar una zancada tras otra. Me relaja y me hace entenderme a mi mismo. He llegado a solucionar problemas que consideraba gravísimos en un simple rodaje de 16 kilómetros sin más compañía que mi respiración y un buen camino por delante, pero también corriendo con personas de confianza, esas que sabes que pueden ayudarte con las palabras justas y necesarias. Porque cuando el aliento falta, las palabras superfluas e innecesarias dejan de reproducirse, simplificando las conversaciones, los problemas y, en definitiva, la vida.

Si alguien que no ha corrido en su vida me preguntara los motivos por los que yo sí lo hago, le hablaría con más ahínco de las virtudes psicológicas de este deporte que de aquellas relacionadas con el aspecto físico. Porque sí, está muy bien mantener un nivel de salud aceptable y un buen estado de forma para afrontar retos y aventuras, pero son todavía mejor las capacidades psicológicas que adquieres cuando reflexionas con esa tranquilidad tan necesaria como preciada en estos años de inmediatez.

Por todo ello considero imprescindible el deporte en mi vida diaria. Como habéis podido comprobar en las líneas anteriores, he pensado mucho al respecto e, incluso, he llegado a escribir sobre ello, lo que indica que para mi los verbos pensar y correr irán siempre de la mano. Pensar, correr, vivir, conocer, entender, amar, decidir. He hecho tantas cosas mientras corría que a veces parece que he pasado la mitad de mi vida con la respiración agitada y los pies golpeando el suelo. Y de momento no me he cansado. Ni de pensar ni de correr.

Pienso, luego corro.

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