Cómo saciar el hambre después de hacer ejercicio

Comer de manera desmesurada después de realizar tu rutina de entrenamiento puede provocar que descuides tu línea
José Mª Tabares Pagola -
Cómo saciar el hambre después de hacer ejercicio
El hambre puede hacer acto de presencia durante y después del ejercicio

Seguro que te ha ocurrido en más de una ocasión: al finalizar tu rutina deportiva y llegar a casa, te entran unas ganas irremediables de darte un buen “homenaje” a base de alimentos ricos en grasas, azúcares o con un gran aporte calórico.

Un sentimiento completamente normal, pues cualquier actividad de alta intensidad consigue que quemes gran parte de los carbohidratos que se almacenan en tu organismo y que actúan como su principal reserva de energía.

Es difícil dar una cifra exacta en este sentido, ya que depende de factores tan dispares como la constitución física, el sexo, la actividad o los objetivos que quieres alcanzar. Eso sí, de una forma u otra, es importante saber que puede resultar contraproducente descuidar tu dieta justo después de finalizar la rutina deportiva.

Cómo saciar el hambre después de hacer ejercicio

Comer una manzana puede ser una buena forma de saciar el hambre

Pautas para saciar el hambre después de hacer deporte

Es probable que te sientas identificado con esta situación. Si es así, una buena forma de solucionarlo es a través de estas sencillas pautas:

  • Intenta entrenar antes de las comidas principales

Una buena técnica para mantener a raya el hambre es hacer deporte una o dos horas antes de las comidas más importantes del día. De esta manera, cuando finalices tu rutina, cubrirás el gasto energético perdido con el desayuno, el almuerzo o la cena que te toque ingerir. Eso sí, es aconsejable seguir en todo momento una dieta sana y equilibrada y, si es posible, bajo la supervisión de un nutricionista.

  • Debes mantenerte debidamente hidratado

Beber agua antes, durante y después de cualquier entrenamiento es vital para recuperar los líquidos y las sales minerales que pierdes a través de la sudoración. Asimismo, en ocasiones, puedes confundir la sed con el hambre, por lo que llevar una simple botella de agua de regreso a casa puede evitar que caigas en excesos que solo van a conseguir que descuides tu línea.

  • Puedes llevar un pequeño aperitivo a tu entrenamiento

Otra forma de saciar el hambre es llevándote una pequeña pieza de fruta al gimnasio como, por ejemplo, un plátano, muy rico en potasio, o una manzana, que es una fuente considerable de fibra y pectinas. También tienes la posibilidad de coger un puñado de frutos secos, que te aportan ese plus de energía tan necesario y te pueden ayudar a saciar el hambre después de tu rutina de entrenamiento. Las almendras y las nueces suelen ser las más populares.

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