¿Dañan tu salud las pruebas de ultrafondo?

El deporte nos puede hacer ganar hasta 6 años de vida hasta el punto en el que nos exigimos demasiado y los beneficios de longevidad empiezan a esfumarse
Redacción Corredor -
¿Dañan tu salud las pruebas de ultrafondo?
¿Dañan tu salud las pruebas de ultrafondo?

Hace unos años se publicó en el Wall Street Journal un artículo firmado por Kevin Heliker que levantó una gran polémica ya que comparaba los efectos para nuestra sañud de las carreras de resisistencia de larga duración con los de comer hamburguesas en restaurantes de comida rápida. Apoyándose en algunas investigaciones y estadísticas afirmaba que cuando el ejercicio se realiza con volúmenes y/o intensidades muy altos sus beneficios eran menores que los aspectos perjudiciales derivados de su práctica.

¿Qué hay de cierto en esta asevaración? En primer lugar, no se puede generalizar con las distancias en cuanto a lo que es o no saludable y depende mucho del límite de la forma física y de la genética de cada deportista. Ultimamente hay mucha fiebre por las pruebas de ultrafondo (no sólo en el mundo de las carreras de montaña sino también en el triatlón o en el ciclismo) y para que ya haber hecho un maratón se queda corto y que si no eres finisher de un Ironman no te puedes llamar a tí mismo triatleta.

Cierto es que excederse con las horas de entrenamiento o las intensidades produce una oxidación brutal de nuestro cuerpo y eso en el fondo es el proceso básico del envejecimiento celular.

Las referencias de estudios recomiendan no superar los 50 km semanales de carrera a pie o al menos se descubre que los que superan esa distancia van perdiendo los beneficios de longevidad comunmente asociados al ejercicio físico (unos seis años de vida). Tampoco podemos perder de vista otro punto clave relativo al funcionamiento cardiaco y es que practicar ejercicio problemas en las arterias coronarias (las que riegan tu corazón) y además supone riesgo de fibrilación de las auriculas, una arritmia típica de personas de avanzada edad. Pensemos que es demasiado alto el precio a pagar por llevar demasiado lejos el exprimir tu cuerpo.

El artículo que comentabamos al principio relata como dos triatletas Ironman de alto nivel tuvieron que retirarse del deporte de competición por afecciones cardiacas que hubieron de solucionarse con cirugía. Los problemas no los causó el deporte en sí, pero sí que los agravó las características de un deporte de gran resistencia y exigencia de entrenamientos como el Ironman, para el que tiene que prepararte para un reto de mínimo 8 horas para los mejores del mundo y de hasta 15 para los últimos en llegar a meta.

Pero si bien vemos que el deporte en extremo puede dañar nuestra salud, también hay que ver la cara positiva del deporte. Por ejemplo, veamos la estadística del estudio de salud de corredores de Estados Unidos, que analizó a 2.377 corredores que sobrevieron a infartos. Los que más anduvieron o corrieron tras el infarto fueron los que menos probabilidad tuvieron de recaer y menos problemas cardiacos tuvieron, pero siempre que no superaran los 12 km caminando o los 8 corriendo.

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