La campeona olímpica de 800 metros y reciente plusmarquista mundial de la distancia en pista cubierta, Keely Hodgkinson, ha abierto un intenso debate en el atletismo tras plantear en su cuenta de Twitter una pregunta directa a sus seguidores: ¿deberían los hombres poder ejercer de liebres en carreras femeninas? La atleta británica lanzó una encuesta para conocer la opinión de aficionados y especialistas sobre una cuestión que, aunque no es nueva, vuelve a situarse en el centro de la discusión sobre la igualdad competitiva y la validez de las marcas.
En la actualidad ya existen competiciones mixtas, especialmente en Reino Unido, donde hombres y mujeres compiten en la misma prueba. Sin embargo, estas carreras no son válidas como marca oficial para las mujeres pues se considera que han podido beneficiarse del ritmo impuesto o la competencia de atletas masculinos. Los organismos reguladores entienden que esa ayuda puede suponer una ventaja competitiva que altere la comparación con registros logrados en pruebas exclusivamente femeninas.
Por este motivo, en las competiciones en pista no está permitido que hombres actúen como liebres para mujeres, a diferencia de lo que ocurre en pruebas en ruta, donde sí es habitual ver atletas masculinos marcando el ritmo a corredoras de élite. La cuestión, reavivada ahora por Hodgkinson, surge en un momento clave en el que la británica ha puesto el punto de mira en el histórico y hasta ahora inalcanzable récord del mundo de 800 metros al aire libre de Jarmila Kratochvílová (1:53.28).
