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El atletismo español vive una semana de contrastes. Mientras el Consejo Superior de Deportes ha presentado un nuevo modelo de financiación para las federaciones que incrementa los recursos destinados al deporte español y sitúa a la Real Federación Española de Atletismo (RFEA) como la entidad con mayor asignación —6.384.953 euros—, la propia federación ha convocado una Asamblea General Extraordinaria para solicitar autorización para ampliar su capacidad de endeudamiento y formalizar una operación de financiación puente.
Más financiación… sobre el papel
El nuevo sistema impulsado por el CSD pretende precisamente corregir uno de los grandes problemas históricos de las federaciones: la incertidumbre. A partir de 2027, las entidades conocerán con antelación la financiación de la que dispondrán, permitiéndoles planificar con mayor estabilidad y reducir la dependencia de convocatorias y resoluciones sucesivas. Además, el presupuesto global destinado al sistema federativo aumenta hasta los 125,7 millones de euros en 2026, un 7,8% más que el ejercicio anterior.
Ninguna otra federación recibirá una subvención superior, un reconocimiento al peso del atletismo en el deporte español.
Sobre el papel, la RFEA sale especialmente reforzada. Ninguna otra federación recibirá una subvención ordinaria superior, un reconocimiento al peso del atletismo en el deporte español, tanto por volumen de licencias como por presencia internacional y resultados deportivos.
La otra cara: necesidad de liquidez inmediata
Sin embargo, apenas unos días después de conocerse ese reparto, la RFEA ha incluido como único punto de una Asamblea General Extraordinaria la aprobación de una ampliación excepcional y temporal de su límite de endeudamiento bancario en hasta 1,5 millones de euros. El objetivo no es financiar nuevas inversiones, sino disponer de liquidez mediante una operación puente garantizada con el derecho de cobro de las subvenciones del CSD aún pendientes de ingreso. Es decir, convertir en dinero inmediato unos recursos que ya están concedidos, pero que todavía no han llegado a las cuentas de la federación.
Hasta cuatro millones de euros para adaptar los vencimientos de la deuda al ciclo real de caja de la federación.
La propuesta, además, llega apenas unos meses después de que la Asamblea aprobara un nuevo modelo de reordenación financiera que ya contemplaba ampliar el límite de endeudamiento hasta cuatro millones de euros para adaptar los vencimientos de la deuda al ciclo real de caja de la federación. Ahora se solicita un margen adicional, igualmente vinculado a necesidades de tesorería.
Una incógnita para el futuro del sistema
La situación no implica necesariamente un deterioro económico de la RFEA. De hecho, la operación planteada responde a una herramienta habitual de tesorería cuando los ingresos públicos llegan con retraso respecto a los gastos que deben afrontarse durante la temporada. Pero sí evidencia una cuestión de fondo: incluso con un incremento histórico de la financiación pública, la liquidez continúa siendo uno de los principales desafíos para las federaciones deportivas.
En el caso del atletismo, la pregunta resulta especialmente relevante. Si la federación con mayor financiación estatal necesita anticipar el cobro de las subvenciones para garantizar su operativa, cabe preguntarse cuál es la situación del resto de federaciones, con presupuestos mucho más modestos. El nuevo modelo del CSD nace con la intención de aportar estabilidad y previsibilidad, pero la realidad económica del día a día demuestra que disponer de más recursos no siempre significa poder utilizarlos cuando realmente se necesitan. Esa será una de las claves para comprobar si la reforma cumple el objetivo con el que ha sido presentada.
