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Vinny Mauri se ha convertido en uno de los nombres más curiosos del maratón estadounidense. En un amplio reportaje publicado por Jonathan Gault en LetsRun.com, el periodista repasa la preparación del estadounidense para el Maratón de Chicago, una acumulación de kilómetros y sesiones de calidad que resulta difícil de comparar con la de otros corredores de élite.
Mauri, de 25 años, ya había sorprendido en abril con un 2:05:54 en el Glass City Marathon de Toledo, una carrera que disputó en solitario y sin liebres. Fue el debut más rápido de un estadounidense en maratón y le colocó en aquel momento como el cuarto estadounidense más rápido de la historia. Ahora, apenas seis meses después, afrontará en Chicago su segunda maratón este 11 de octubre.
Pero lo que ha hecho entre una carrera y otra es todavía más llamativo. Durante sus últimas diez semanas de preparación ha acumulado 1.223 millas (1.968 kilómetros), a una media de 3:30 minutos por kilómetro, ya que sus calentamientos, enfriamientos y descansos entre series son siempre en ritmos cercanos a 3:40 min/km. Su volumen medio ha sido de aproximadamente 122 millas semanales (196 km).
45 kilómetros de calidad en un día
Uno de los entrenamientos que más ha llamado la atención llegó el 8 de septiembre. Mauri completó 45 millas (72,4 km) en un solo día, incluyendo 36 millas (57,9 km) de trabajo especifico a una media de 3:04/km.
Durante cuatro martes consecutivos realizó sesiones de una enorme carga. En todos ellos superó los 36 kilómetros, con al menos 27 kilómetros a ritmos de 3:04/km o más rápidos. También ha convertido las tiradas largas en auténticos experimentos. Por ejemplo, el 30 de agosto corrió 48,9 km a 3:07/km.
La particularidad es que buena parte de estos entrenamientos se realizan sobre cintas de correr de Planet Fitness, en Ohio. Mauri explica que la cinta le permite controlar perfectamente el ritmo y evitar las condiciones meteorológicas, pero también reconoce que le ayuda a controlar su tendencia a acelerar demasiado cuando corre al aire libre.
Además, las máquinas que utiliza tienen una velocidad máxima de 20,0 km por hora, equivalente a 3:00/km, por lo que para acumular grandes cantidades de trabajo rápido necesita alargar las sesiones.
Otra barbaridad de entrenamiento
Y hay más ejemplos de la dimensión de esta preparación. En una sesión compartida en Strava, esta vez en asfalto, Mauri completó 42,45 kilómetros en 2:17:31, con un ritmo medio de 3:14/km. El entrenamiento consistió en dos kilómetros de calentamiento, 10 repeticiones de una milla rápida y otra de recuperación, seguidas de otras dos millas todavía más rápidas. Las nueve primeras millas rápidas salieron a unos 3:01/km mientras que las de recuperación las hacía a 3:25-3:30/km. El culmen llegó en las últimas 4 millas, con las rápidas a 4:30 y 4:25 (2:48 y 2:45/km) y las lentas a 3:20 y 3:17/km. La sesión fue tan exigente que Mauri terminó vomitando en la última repetición, pero él mismo resumió el entrenamiento como un día fantástico y aseguró que los ritmos estaban saliendo mejor de lo que jamás habría imaginado.
¿Se verá reflejado en el Maratón de Chicago?
El propio Mauri reconoce que este tipo de entrenamiento no es sostenible a largo plazo. Su planteamiento es aprovechar el momento después de haber conseguido ya un resultado extraordinario en Toledo.
La gran incógnita es cuánto de esa preparación podrá trasladar a Chicago. CJ Albertson, otro especialista estadounidense en grandes entrenamientos sobre cinta, considera que el trabajo de Mauri es excepcional, aunque advierte de que correr en cinta y hacerlo sobre asfalto no son exactamente equivalentes.
El escenario de Chicago, sin embargo, será completamente diferente al de su debut: circuito rápido, rivales de primer nivel y liebres. Conner Mantz tiene el récord estadounidense con 2:04:43, y Mauri ha asegurado que si se forma un grupo para intentar ese registro, estará dispuesto a seguirlo.
Él mismo evita fijarse una marca concreta. Solo asegura que llega a Chicago en una condición física superior a la que tenía antes de correr 2:05:54.
