Hay zapatillas que se prueban en entrenamientos. Otras, en carreras. Y luego están las que se ponen a examen en pruebas como la Travesera de Picos de Europa. Cuando decidí correr con las Mount to Coast T1 esta edición de la mítica carrera asturiana, sabía que cualquier virtud o defecto quedaría al descubierto.
No era una prueba cualquiera. Hablamos de una de las ultras más duras y prestigiosas de España, con un recorrido de unos 74 kilómetros y más de 13.000 metros de desnivel acumulado. Un terreno dominado por la roca caliza, pasos muy técnicos, descensos agresivos y largas horas de exposición a la montaña. Además, este año el calor añadió un punto extra de exigencia.
En mi caso, mis T1 tenían unos 20 kilómetros antes de la salida, por lo que la Travesera iba a ser la forma perfecta de comprobar hasta qué punto una zapatilla está preparada para afrontar largas distancias en montaña.
Era mi segunda participación en la prueba después de estrenarme en 2024 y terminé cruzando la meta en 12h43:34, ocupando la undécima posición de la clasificación general. Tiempo suficiente para conocer muy bien el comportamiento de estas Mount to Coast T1.
Primeras sensaciones
Lo primero que llama la atención de las T1 es que son diferentes. La estética se sale de lo habitual y la construcción transmite personalidad desde el primer momento.
Una vez calzadas, destaca especialmente la amplitud de la horma. Mount to Coast ha apostado por una zona delantera espaciosa que permite que los dedos trabajen con libertad incluso en esfuerzos muy largos. Esa sensación se complementa con el sistema TUNEDFIT™, un doble ajuste independiente que permite regular por separado la presión en la zona media y delantera del pie. Sobre el papel parece un detalle secundario, pero en carrera tiene mucho sentido.
Desde los primeros kilómetros percibí una combinación poco habitual entre amplitud y sujeción. El pie dispone de espacio para expandirse, pero al mismo tiempo permanece perfectamente sujeto incluso en zonas muy técnicas.
Comportamiento en carrera
La estabilidad fue probablemente el aspecto que más me convenció durante toda la Travesera. La base ancha genera mucha confianza en apoyos complicados y ayuda a mantener el control cuando el terreno obliga a reaccionar constantemente.
También me gustó mucho el trabajo de la mediasuela LightCELL™, la espuma desarrollada por Mount to Coast mediante un proceso de espumado supercrítico. Más allá de las cifras que ofrece la marca, lo importante es la sensación real en carrera: protección suficiente para afrontar una ultra de más de doce horas sin perder estabilidad ni precisión. En ningún momento tuve la impresión de correr sobre una plataforma excesivamente alta o blanda.
Con el paso de las horas, cuando los pies comienzan a inflamarse por el esfuerzo y el calor, agradecí mucho disponer de espacio suficiente para evitar puntos de presión incómodos.
La amplitud del antepié se convirtió en una de las grandes aliadas de la jornada. Con el paso de las horas, cuando los pies comienzan a inflamarse por el esfuerzo y el calor, agradecí mucho disponer de espacio suficiente para evitar puntos de presión incómodos.
Otro apartado destacable es el upper. Mount to Coast utiliza un tejido técnico reforzado con fibras de aramida, un material extremadamente resistente que la marca destaca por su durabilidad frente a la abrasión. Después de más de 12 horas golpeando roca caliza, puedo confirmar que la sensación de robustez es sobresaliente.
Además, la zona flexible situada bajo los cordones me pareció un auténtico acierto. En pendientes pronunciadas es habitual que muchas zapatillas terminen deformándose o generando puntos de presión, pero aquí el comportamiento fue impecable.
En cuanto a la tracción, la combinación de Vibram® Megagrip, Litebase y Traction Lug cumplió perfectamente sobre terreno seco y roca. El agarre fue fiable durante toda la carrera y transmitió seguridad tanto en las subidas como en las bajadas.
Lo que más me ha gustado
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Estabilidad
La amplitud de la plataforma aporta una sensación de seguridad muy elevada. En una carrera tan técnica como la Travesera de Picos de Europa es un aspecto que terminé valorando especialmente.
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Ajuste TUNEDFIT™
El sistema de doble ajuste permite personalizar muy bien la sujeción del pie. La combinación entre espacio para los dedos y control del mediopié me ha parecido uno de los grandes aciertos de la zapatilla.
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Equilibrio entre amortiguación y control
La espuma LightCELL™ ofrece protección suficiente para afrontar ultras de larga duración sin perder precisión en terrenos técnicos. Es una zapatilla cómoda, pero sin caer en excesos.
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Espacio para el pie
La horma amplia permite que el pie se expanda de forma natural durante muchas horas de esfuerzo. En una ultra es una ventaja importante.
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Robustez del upper
Los refuerzos de aramida transmiten sensación de durabilidad desde el primer momento y han respondido muy bien frente a los continuos roces con la roca.
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Estética diferente
Mount to Coast sigue apostando por diseños poco convencionales y con personalidad propia. Personalmente, me parecen unas zapatillas atractivas y fácilmente reconocibles.
Lo que menos me ha gustado
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El diseño de la suela genera dudas sobre su durabilidad
Es, sin duda, el principal punto débil que he encontrado. La suela no está construida mediante una única pieza continua de caucho que cubra toda la base, sino mediante diferentes segmentos unidos por pequeños puentes transversales. En un terreno tan agresivo como la roca caliza de los Picos de Europa esas uniones sufren muchísimo, más si cabe si estás disputando una prueba como esta a máxima intensidad, sin especular en cuanto al esfuerzo.
Tras completar los 74 kilómetros de carrera, uno de esas partes terminó abriéndose en una de las zapatillas, dejando expuesta una parte de la espuma de la mediasuela. Creo que sería interesante que la protección de caucho cubriese toda la superficie para evitar este tipo de incidencias en un uso intensivo de montaña.
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Talonera demasiado rígida
La estructura trasera aporta mucha estabilidad, pero en mi opinión la talonera resulta algo alta y rígida. El soporte es excelente, aunque agradecería un acabado algo más amable en la zona de contacto con el tendón de Aquiles.
Conclusión final
Pocas zapatillas llegan a una prueba tan exigente y salen tan bien paradas. Las Mount to Coast T1 me permitieron completar la Travesera de Picos de Europa con un nivel de comodidad, estabilidad y protección que sinceramente no esperaba encontrar en una zapatilla prácticamente nueva.
Su amplitud de horma, el sistema TUNEDFIT™, el equilibrio que consigue la espuma LightCELL™ y el buen comportamiento de la suela Vibram® forman un conjunto muy sólido para quienes buscan una zapatilla destinada a largas distancias en montaña.
Sin embargo, la rotura de una de los partes de la suela durante la carrera deja abierta una incógnita sobre su comportamiento a largo plazo en terrenos extremadamente agresivos.
Los datos
- Peso: 255 gramos
- Drop: 4 mm
- Perfil: 36 mm en talón y 32 mm en antepié
- PVP: 190 euros
