- Porque Lisboa merece la pena, con o sin maratón.
- Por su salida en Cascais.
- Por el amanecer junto a las aguas del Atlántico.
- Por su recorrido lineal y
- Por saber que tus acompañantes te están esperando tomando café y pasteles de Belén.
- Porque al acabar tú podrás comerte esos pasteles.
- Por el adoquín de la ciudad, casi testimonial en el maratón y precioso para las fotos con tu medalla de finisher.
- Porque Lisboa está a un paso desde cualquier ciudad de España.
- Porque ya vale de correr los maratones de siempre.
- Por su fantástica organización, siempre atenta con los participantes.
- Porque es un maratón eminentemente plano.
- Y casi siempre con el viento a favor.
- Porque si no quieres correr la distancia larga tienes la opción del medio maratón.
- Y si también es demasiado, hay una carrera de 8 kilómetros.
- Por ese bacalhau à brás que no podrás parar de pedir para cenar.
- Y por esos vinos fáciles, frescos y ricos a los que tendrás que decir que no la noche de antes de la carrera.
- Por el fado.
- Y los tranvías.
- Y la Plaza del Comercio.
- Ay, la Plaza del Comercio. Allí es donde llegarás a meta y sonreirás por el esfuerzo realizado.
- Por las cuestas de Lisboa que no pasarás durante la carrera pero las sufrirás cuando quieras hacer turismo.
- Por el Barrio Alto.
- Por los manteles a cuadros de los restaurantes de toda la vida.
- Por los ánimos de todos los que estarán en los costados del recorrido.
- Y por el Puente 25 de abril, que no animará pero te asombrará con su tamaño y color.
- Sí, es el largo y rojo.
- Porque llegará el kilómetro 27 y no te arrepentirás de haber dicho “sí, quiero” al Maratón de Lisboa.
- Por las tabernas y el rumor de la ciudad.
- Y las librerías, todas distintas, todas únicas.
- Por el compañerismo y el buen ambiente de los maratones del sur de Europa.
- Porque entenderás perfectamente los ánimos de los aficionados.
- Por el muro, que llega a todos, también a los que piensan 42 motivos para correr una carrera.
- Un muro que todos somos capaces de atravesar.
- Por la Torre de Belén, que atravesarás en el kilómetro 34.
- Por el resurgir de los últimos kilómetros, cuando te acerques al corazón de Lisboa.
- Por la mágica luz de la ciudad y su maratón.
- Por la dedicación y los sacrificios que exige una aventura como esta.
- Por las manos chocadas en los últimos kilómetros, con la sensación de haber cumplido el objetivo.
- Por los últimos momentos de sufrimiento y la fortaleza mental para superarlos.
- Porque nadie te parará cuando queden dos kilómetros.
- Porque la meta ya está ahí.
- Porque el maratón y tú os debéis un baile en Lisboa.
Si quieres inscribirte en el EDP Maratón de Lisboa del próximo 6 de octubre o en cualquiera de las pruebas paralelas que se disputan ese domingo, puedes hacerlo a través de este enlace.
