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La estadounidense Jenny Simpson, una de las grandes mediofondistas de las últimas décadas, ha revelado que padece una miocardiopatía arritmogénica del ventrículo derecho (ARVC), una enfermedad cardíaca que puede provocar arritmias graves. La atleta sufrió un paro cardíaco durante una carrera en junio y tuvo que recibir reanimación antes de ser trasladada al hospital.
La ARVC suele tener un origen genético y hereditario, aunque los años de ejercicio intenso, especialmente en deportes de resistencia, pueden favorecer la aparición y progresión de la enfermedad en personas predispuestas. En el caso de Simpson, el diagnóstico llega después de una carrera deportiva de más de dos décadas al máximo nivel.
El diagnóstico significa que sería peligroso para mí volver a correr.
"Me diagnosticaron una rara enfermedad cardíaca hereditaria, la miocardiopatía arritmogénica del ventrículo derecho (ARVC)", explica Simpson. La estadounidense, que se muestra esperanzada ante su futuro, reconoce también la consecuencia más dura del diagnóstico: "Mi diagnóstico significa que sería peligroso para mí volver a correr".
UNA CARRERA DE LEYENDA
Simpson, de 39 años, fue campeona del mundo de 1.500 metros en 2011, además de lograr dos platas mundiales, en 2013 y 2017, y el bronce olímpico en Río 2016. Disputó tres Juegos Olímpicos y también destacó en los 3.000 metros obstáculos, prueba en la que compitió en Pekín 2008. Sus mejores marcas son 3:57.22 en 1.500, 8:29.58 en 3.000 y 9:12.50 en obstáculos.
La estadounidense anunció su retirada del atletismo profesional en 2024 tras intentar dar el salto al maratón y después de una trayectoria en la que se convirtió en una de las grandes referencias del mediofondo de su país. Ahora, afronta una nueva etapa: "Mi futuro es un regalo increíble. Es esperanzador y seguirá teniendo un gran propósito".
