Noticias

La última locura solidaria de Pepe Basalo: el Camino Real de Guadalupe, 257 km, de un tirón

40 horas sin descanso para dar visibilidad y recaudar fondos para la lucha contra el ELA

Por Pablo Sánchez Carmenado

3 minutos

basolo 1

Coincidiendo con el Día Internacional de la ELA y la llegada del verano el pasado viernes 21 de junio, Pepe Basalo emprendió una nueva “Basalada”, un viaje épico de 257 kilómetros por una causa solidaria. Este año, el desafío era recorrer el histórico Camino Real de Guadalupe, una ruta venerada por los Reyes Católicos y muy popular en la Edad Media, que une Guadalupe (Cáceres) con Madrid. Fueron 28 pueblos, 257 kilómetros en 40 horas sin descanso.

A las 18:00 horas, Pepe, acompañado de Alex y Víctor, comenzó su travesía. La misión era clara: completar la hazaña y dar visibilidad a la ELA con el hashtag #KMSxELA, además de apoyar al Banco de Alimentos con #kmsXalimentos. Con más de 40 horas de esfuerzo por delante, contaron con el respaldo incondicional de un coche de apoyo dirigido por Pepi, demostrando una vez más que detrás de cada gran hombre siempre hay una gran mujer.

Durante el recorrido, solo se detenían cada 10 o 12 kilómetros para avituallarse, cambiarse de ropa y, por supuesto, capturar el momento. Las fotos y llamadas a los amigos eran esenciales para compartir el reto, difundirlo en las redes sociales y sensibilizar al mundo sobre la causa.

 

Hasta llegar a Talavera, el grupo avanzó con entusiasmo y energía. Allí, se produjo el primer relevo de corredores y coche. Corredores locales como Jorge, Ángel y Alberto se unieron para enfrentar la parte más ardua: casi 36 grados y 70 kilómetros bajo un sol abrasador, sin una sola sombra hasta Torrijos. Pero el calor no minó la determinación del grupo, que se mantuvo firme gracias al apoyo de un buen megáfono, unos emoticonos y la compañía alentadora de Olga, Ana, Paloma, Marta, Genaro, Mer y Marco, quienes hicieron más llevadera la hazaña de Pepe.

Queremos expresar nuestro agradecimiento a cada persona que nos vio pasar por los pueblos y que nos ofreció agua, hielo o una simple sonrisa. La segunda noche, la más dura, vino acompañada del relevo del coche de apoyo. Gracias a Ana Belén, Paloma y la inseparable bicicleta de Juan, que nos acompaña en cada Basalada, y a las risas compartidas con Mena y Ángel (contador de kilómetros), que nos dieron fuerzas para encarar la última parte del recorrido en Móstoles. Allí, se reunió el Saucony Run Club con el atleta Pablo Bravo, Cris y Rob a la cabeza, los Drinkingrunners con Javier Bernal, Pedro y Rafa, además de corredores solidarios dirigidos por Jose Andrés, Rafa y Ana y una grupeta de 40 corredores para enfrentar el último tramo de 25 kilómetros, no sin antes desayunar unos buenos churros y sándwiches de nocilla cortesía de Angelito. (sí, está bien escrito).

La siguiente parada fue en Madrid Río, en el SOMA Café, donde se unieron más corredores para el último empujón. Encaramos el asfalto de Madrid, subiendo la cuesta de San Vicente con 253 kilómetros en las piernas, que parecía el Everest. Continuamos por Plaza de España, el Palacio Real, la Plaza Mayor y la Puerta del Sol, apoyados por los viandantes que, a golpe de megáfono, conocían el reto y las causas solidarias. Enfilamos la subida a los Jerónimos, donde nos esperaban casi 100 corredores, la furgoneta del Banco de Alimentos y representantes de ADELA.

Queremos felicitar a Pepe, quien puso no solo las piernas, sino también el corazón y el alma en esta travesía. Agradecemos a los cientos de corredores que donaron, corrieron o visibilizaron en redes sociales y en especial a María Lázaro, Saucony, Coca Cola y Manolo por ayudar con el avituallamiento y logística, logrando recaudar casi 3.000 euros para la ELA y casi 2.000 kilos de alimentos en una Basalada que sigue creciendo, uniendo deporte y solidaridad. Fueron 42 horas épicas y duras, pero que nuevamente han valido la pena para ADELA y el Banco de Alimentos de Madrid.

Gracias a todos por hacer esto posible. Juntos, hemos demostrado, una vez más que la solidaridad y el esfuerzo pueden cambiar el mundo.