El Castillo de Montjuïc no suele verse así. Convertido en circuito de relevos y con equipos listos para exprimir cada metro, la On Squad Race transformó uno de los lugares más emblemáticos de Barcelona en una competición rápida, intensa y con un ambiente constante de carrera que vas a recordar.
El formato no daba tregua. Equipos de cuatro corredores, relevos cortos alrededor del castillo y una estructura directa: cuartos de final, semifinales y final. Todo pasaba muy rápido, y eso es lo que lo hacía tan divertido de ver y vivir. Cada error se pagaba caro, cada relevo podía cambiar la clasificación.
En esta edición la Revista Corredor tuvo el privilegio de participar dentro de un equipo de prensa invitado por On, pero para estar allí había que haberse clasificado en los eventos previos de Madrid y Barcelona, lo que ya daba una idea del nivel. En la salida había equipos de España, Francia e Italia, todos con mucho nivel y cero intención de tomárselo como un simple evento social.
UN GRAN PREMIO EN LOS ÁNGELES
El evento fue también la ocasión para probar las On Cloudmonster 3 (todos los participantes debían correr con ella), aunque el contexto era casi lo contrario a su hábitat natural. Más que rodar cómodo y tranquilo, aquello era sprint tras sprint, así que no fue exactamente el día ideal para sacarles todo su potencial… pero sí para ver cómo responden cuando todo se acelera.
La final lo tuvo todo. Caídas, adelantamientos y una tensión constante hasta el último relevo. El equipo francés Jolie Foulée se llevó la victoria tras una pelea muy ajustada, con No Breaks Squad en segunda posición y Apalarun completando el podio, ambos equipos españoles. El premio final: un viaje a Los Ángeles para representar a su ciudad en la gran final mundial.
