En las gafas deportivas parecía que ya estaba todo inventado. Conocí Styrpe hace muchos años por nuestro querido Martín Fiz, y ya entonces la marca hablaba de innovación en sus lentes.
Durante años, prácticamente todos los fabricantes han seguido la misma filosofía: una lente curvada de lado a lado para envolver el rostro, ampliar el campo de visión y ofrecer una mayor protección. Y funciona.
Pero Styrpe ha decidido preguntarse qué pasaría si esa curva pudiera ir un paso más allá.
Una segunda curvatura
Las nuevas Revex incorporan una tecnología poco habitual: una lente con curva inversa vertical.
Además de la curvatura tradicional que une ambas varillas, la lente incorpora otra que va desde la frente hasta los pómulos. Lo curioso es que no se curva hacia la cara, sino justo al contrario: se abre ligeramente en la zona inferior. El resultado recuerda a una especie de tobogán que separa la lente de las mejillas.
Puede parecer un simple detalle de diseño, pero tiene una explicación completamente funcional. La idea es que la lente se adapte mejor a la posición natural del ojo en lugar de obligar al rostro a adaptarse a la geometría de la gafa. Y esa diferencia se nota desde el momento en que te las pones.
¿Qué ventajas aporta?
La primera sensación es una mayor amplitud visual. El campo de visión resulta más abierto y natural.
También desaparece esa sensación de ir “encerrado” que producen algunas gafas muy envolventes. Al quedar ligeramente más separadas de los pómulos, la visión se percibe más limpia y sin pequeñas distorsiones en la parte inferior.
Otro aspecto muy interesante es la ventilación. La propia geometría favorece el flujo de aire, lo que dificulta enormemente que aparezca vaho durante los entrenamientos o las competiciones. No depende de tratamientos específicos aplicados a la lente, sino del propio diseño.
Y hay un cuarto detalle que suele pasar desapercibido hasta que alguien lo explica, y es la seguridad. En caso de impacto, la forma de la lente evita que sus extremos inferiores puedan clavarse sobre la cara, reduciendo ese riesgo frente a diseños más convencionales.
El ajuste es excelente gracias al puente nasal moldeable, que permite adaptarlas perfectamente independientemente de la forma de la nariz. Además, las varillas incorporan un acabado estriado en la parte interior que evita que se deslicen cuando empiezas a sudar. Una vez acopladas no las sientes.
Materiales resistentes
La innovación no está solo en la lente. Esta ofrece protección UV del 100 % y está fabricada en policarbonato, un material especialmente ligero y muy resistente a los impactos.
La montura utiliza Grilamid BTR 600 LS, un compuesto técnico basado en poliamida elaborado con un 57 % de recursos renovables.
Más allá del componente sostenible, sus ventajas son claras: mayor flexibilidad, menos peso y una excelente resistencia al calor, al sudor y a los agentes químicos, algo muy importante en unas gafas pensadas para un uso deportivo intensivo.
Casi cien combinaciones posibles
Otro punto que me ha gustado es el nivel de personalización.
En la web de Styrpe puedes configurar la gafa prácticamente a tu gusto combinando cuatro tipos de montura, cinco puentes nasales, cinco colores de lente y distintos terminales. Incluso puedes añadir tu nombre grabado en la propia lente.
Las Revex no destacan únicamente porque sean unas gafas cómodas o ligeras. Lo realmente interesante es que proponen una solución diferente a un problema que parecía resuelto desde hace años.
Su lente de curva inversa consigue mejorar la sensación de amplitud, favorece la ventilación, elimina buena parte de las distorsiones habituales y añade un plus de seguridad sin renunciar a la protección ni a la comodidad.
Si buscas unas gafas para correr que aporten algo realmente distinto, este modelo merece la pena probarlo.
Y si hay una gafa que representa bien la filosofía de la marca en innovación de lentes, probablemente sea esta.
129 €
