Siguen saliendo zapatillas que me sorprendan, y ya te puedes imaginar que las adidas Terrex Agravic Speed Ultra me “fliparon” desde el primer día. ¿La razón? Te empujan a correr más rápido de lo que pensabas. Te exigen.
En su primera versión, este modelo ya se había ganado el respeto del trail mundial, acumulando victorias y podios en pruebas de todos los continentes. Yo, personalmente, desconocía bastante la línea más “pro” de Terrex, ya que mi compañero Nacho Barranco las había probado y yo solía tirar por otras marcas. No tenía una idea preconcebida de ellas, lo cual ha sido positivo. Aun así, me llamaba mucho la atención su marcada curvatura, un detalle que me gusta mucho en las zapatillas y que suele irme muy bien por mi mecánica de carrera.
El corazón de esta adidas de trail sigue siendo su media suela. Es un bloque completo de espuma Lightstrike Pro con los Energy Rods integrados. Es muy suave, pero no se desparrama por ser demasiado blanda, y es de lo más reactivo que he probado en trail. Tiene ese punto de rebote que te devuelve energía en cada paso, aunque eso también obliga a pensar bien por dónde vas a pasar.
La geometría tipo balancín es otro de sus grandes “trucos” y funciona como un metrónomo interno. A esto se le suman las varillas de TPE (no de carbono), y el conjunto ofrece una transición rápida, firme y muy eficiente. Es de esas zapatillas que te ayudan a mantener ritmos altos incluso cuando las piernas empiezan a protestar.
La parte superior es una malla monocapa que abraza el pie con precisión. Ajusta bien y no resulta incómoda. Es un fit de competición: fino, seguro y sin elementos de protección. No tiene nada, pero el pie no se mueve.
La suela de caucho Continental ofrece buen agarre tanto en seco como en mojado. Los tacos miden 3 mm en el centro del antepié y 4 mm en el perímetro y la zona trasera, aportando mayor estabilidad en la pisada en la parte delantera.
CÓMO SE COMPORTAN
Mi primer contacto con las Agravic Speed Ultra 2 fue directo al terreno donde pensaba que mejor podrían rendir: la subida. Fueron 10 kilómetros de ascenso continuo, con un 80% por pista fácil y senderos más rotos en la parte final, intentando llegar a La Bola del Mundo, en la Sierra de Guadarrama. Y ahí, sinceramente, me conquistaron.
La sensación es de eficiencia absoluta. La zapatilla te invita a apoyar en el centro, inclinarte hacia delante y dejarte llevar. Cada pisada fluye, y eso se nota en el ritmo. Esa subida tan prolongada, con 680 metros positivos (no llegué a la Bola ni a completar el KV), normalmente habría supuesto hacer alguna parada para andar y recuperar. Pero, sorprendentemente, corrí con facilidad y sin descanso, ayudado por esa geometría.
Ahora bien, cuando tocó bajar por terreno técnico y roto, la historia cambió. No es que no se pueda bajar, pero claramente no es su terreno ideal. No son unas zapatillas para “dejarse caer” sin pensar, ya que tienen un talón muy estrecho y esa curvatura extrema, junto con el antepié ancho que tanto disfruté subiendo, complican la bajada. porque el exceso de impulso se convierte en un problema cuando necesitas un control absoluto de cada apoyo.
Las Agravic Speed Ultra 2 no son para todo el mundo. Pero si sabes lo que buscas y tu terreno son las pistas de tierra rápidas y senderos corribles, donde su eficiencia brilla en todo su esplendor, no deberías perdértelas. A cambio, exigen precisión y poco apoyo de talón en bajadas complicadas, si decides meterte en ese terreno.
- Peso: 220 g
- Drop: 8 mm
- Precio: 230 €
