Mitja Marató de Granollers, una prueba legendaria

Este domingo se celebra La Mitja, con 10.000 participantes / Foto: Jordi López

La Mitja siempre ha cuidado al máximo la presencia de atletas de élite
La Mitja siempre ha cuidado al máximo la presencia de atletas de élite

Llueve a cántaros en San Sebastián. Es sábado por la tarde. Eugenio Hernández y María Luisa Irízar, favoritos para imponerse en el maratón del día siguiente, descansan y tratan de templar los inevitables nervios precompetitivos. 42 kilómetros y 195 metros aguardan impacientes que sus enjutas figuras se deslicen por el asfalto donostiarra en busca de la gloria. Mientras, refugiados en un hotel de Lasarte, los amigos recién llegados de varias poblaciones del Vallés Oriental –Granollers, Les Franqueses, La Garriga y Cardedeu– animan la tertulia vespertina.

Lasarte es un buen lugar para soñar. Su aire, desde 1956, respira atletismo en estado puro. Por su cross internacional han desfilado Carmen Valero, Rosa Mota, Emil Zatopek, Alain Mimoun, Mamo Wolde, Mohamed Gammoudi, Mike Tagg, Mariano Haro, Carlos Lopes, José Luis González y Mohamed Kedir, entre otras figuras que colocan Lasarte en el mapa de los lugares de peregrinación obligada para los amantes del barro y las emociones fuertes. El grupo de corredores catalanes prosigue su charla. En su zona tienen un gran cross, el de Granollers, alumbrado en 1964 por la sección de atletismo del Club Balonmano Granollers y posteriormente coordinado por el CAG. Alguien comenta: “Sí, tenemos un buen cross, pero no hay una prueba de fondo". Varias voces insisten en la necesidad de albergar una carrera de largo aliento. “¿Y por qué no un medio maratón?". Toni Cornellas, presente en aquella reunión improvisada y alma del evento, recuerda emocionado aquel 11 de octubre de 1986 en Lasarte, donde se tomó la decisión de organizar la primera Mitja Marató de Granollers. Toni se había aficionado al atletismo motivado por su hermano mayor, un notable mediofondista de finales de los 60 y principios de los 70, una época en la que ante la ausencia de medios tenía que aprovechar los camiones de reparto de la empresa de jabones en la que trabajaba para viajar a los campeonatos de España.

Cornellas comenzó a correr en la categoría infantil, en unas pistas de ceniza tan precarias como encantadoras y mantuvo su afición hasta que la universidad, la mili y el trabajo le fueron alejando del mundo del deporte. Tras entrar a formar parte del primer ayuntamiento democrático de Granollers, en 1979, tocó fondo y cambió las zapatillas por dos paquetes diarios de Winston. Después de cuatro años en el gobierno municipal, sale con ansias de cambio. Aparca el tabaco, se calza las bambas y se plantea correr un maratón por debajo de tres horas. Tras lograrlo, ya nunca abandona su deporte favorito, hasta el punto de que llega a correr el Maratón de San Sebastián en 2:26, uno de los años en los que medía 41.733 metros. Luego llegarían los maratones de turismo deportivo en Nueva York, Boston o Berlín y hace pocas semanas, en Valencia, su última cita con Filípides, solventada con 3:40:03, un registro más que digno cuando las piernas albergan 65 otoños.

En 1987, la primera Mitja logró reunir a 1.000 inscritos y 800 llegados a meta. Eran tiempos muy distintos, en los que los radioaficionados y las emisoras de las policías locales informaban a los organizadores acerca de quién iba primero o por dónde transitaban los corredores. Rafa García y Joaquima Casas lograron inscribir su nombre en el palmarés de vencedores, fueron los pioneros de un evento cuyo lema, desde esa primera cita, siempre fue ‘Uno no es nadie’. Y es que tenían claro que el colectivo tenía que estar por encima de las individualidades. Les interesaba fomentar el deporte en sus alrededores y tratar a todos los corredores por igual, fueran rápidos o lentos.

Alberto Salazar, Ezekiel Bitok, María Luisa Muñoz o Gianni Poli –ganador del Maratón de Nueva York en 1986– fueron algunos de los atletas destacados de la primera década de la prueba, pero no fue hasta 1998, con la presencia de Martín Fiz, cuando La Mitja consigue por primera vez una repercusión importante. “Lo de Martín fue impresionante –recuerda Toni–. Fue como el disparo para nosotros. Y es que siempre nos costaba mucho aparecer en los medios, que solo venían cuando se generaba una noticia negativa, por ejemplo un año que falleció un atleta. Recuerdo una anécdota de un año que iba a cubrir la prueba Televisión Española y al morirse Salvador Dalí, como no tenían unidades móviles, no se presentaron".

LA REVOLUCIÓN

2005 y 2006 siempre serán recordados como los años del despegue mediático. Si la presencia de Fiz había impulsado el evento, la de Haile Gebrselassie constituyó una auténtica revolución. Antes de la rueda de prensa, en la plaza del ayuntamiento, había una boda. El etíope, siempre simpático y dispuesto a dar espectáculo, cogió a la novia, la subió al escenario y montó un gran show con todos los medios de comunicación haciendo fotos, las televisiones grabando el momento y los organizadores encantados con esas imágenes tan espontáneas. Cornellas recuerda que Gebre se encaprichó de unas zapatillas en el stand de adidas de la feria del corredor. “Solo tenían un pie pero él se empeñó en conseguirlas. Nos llamó hasta el presidente de adidas España y por suerte las encontramos, de chiripa, en una tienda de Granollers".

El listón había quedado muy alto, pero en 2007 la prueba cuenta con el campeón olímpico de maratón en Atenas 2004, Stefano Baldini, y en 2008 con Samuel Wanjiru, que unos meses después también se alzaría con la gloria olímpica en los Juegos de Pekín. El keniano era la antítesis de Gebre. Los periodistas apenas podían arrebatarle monosílabos, pero él había venido a hablar sobre el asfalto. Preguntó por la mejor marca del etíope en el circuito (1:00:07), recogió la información y al día siguiente corrió en 59:26, estableciendo el mejor registro jamás logrado en la carrera. Robert Cheruiyot, Viktor Röthlin, Patrick Makau, Stephen Kiprotich, Wilson Kipsang o Abraham Kiptum, estrellas del atletismo mundial, trataron de rebajar el crono de Wanjiru sin éxito, aunque desde aquel año 2008 se han rubricado excelentes registros en una prueba cuyo circuito es engañoso.

Los 120 metros que se suben en la primera parte de la carrera han extendido los comentarios acerca de la posible dureza de La Mitja, pero basta con echar un vistazo al ránking español de medio maratón de todos los tiempos para ver en la parte alta los tiempos de tres héroes de nuestro atletismo: Alberto Juzdado (1:01:10, 2000), Carles Castillejo (1:01:18, 2013) y Javier Guerra (1:01:38, 2018). Con los años ha quedado demostrado que si subes con precaución puedes bajar volando, como sucedió en el campeonato de España de los 21,097 km albergado en Granollers en 2017.

Mitja Marató de Granollers, una prueba legendaria

Alberto Juzdado, una de las estrellas históricas de La Mitja

AMBIENTE ENVIDIABLE

La Mitja no solo presume de marcas. Toni prosigue su emocionado relato explicando que “la gente de las tres localidades ha hecho suya la prueba. Es la carrera con más ambiente de Cataluña, porque salimos a las 10:30 de la mañana. En las grandes ciudades te hacen comenzar a las 8:30 o 9:00 y no hay nadie en la calle. Siempre digo que aquí, cuando vienen los corredores, la gente está saliendo a comprar a las pastelerías. En el circuito hay mucha gente animando.

Contamos con cerca de 3.000 corredores de la comarca, que vienen con sus familiares. Y cada mes de septiembre empezamos un programa de iniciación, que se llama ‘Comença a fer la Mitja’, en el que los clubes locales de los municipios de la zona realizan programas de entrenamiento de diferentes niveles (principiantes, iniciados y atletas). Gracias a ello se han incorporado muchas mujeres. Además, como disponemos de 1.300 voluntarios, eso hace que haya mucha gente en la calle y que las familias de estos conozcan perfectamente el evento".

El hombre más conocido de la organización de La Mitja reconoce que el principal patrimonio es haber conseguido transformar los hábitos de la zona. Los ayuntamientos, gracias al impulso de La Mitja, se han preocupado de que haya espacios para correr, parques y fuentes. Hace tiempo solo contaban con pista de atletismo en Granollers y ahora están haciendo una de 400 metros en La Garriga y existe otra de 250 metros en Les Franqueses.

Nosotros nos sentimos muy orgullosos de mover un presupuesto de 300.000 euros y que nadie cobre, todos somos voluntarios. Eso nos hace sentir muy bien

Quizá el punto más emocionante de este gran evento es la generosidad del equipo organizativo. “Nosotros nos sentimos muy orgullosos de mover un presupuesto de 300.000 euros y que nadie cobre, todos somos voluntarios. Eso nos hace sentir muy bien. Para que te hagas una idea, la persona que hace el logo es un pintor que tiene obra en el MOMA de Nueva York y otros museos y es un voluntario más. Nos gusta hacerlo así", indica Toni, mientras asegura que jamás han perdido la cabeza por ninguna estrella: “Paula Radcliffe nos costaba 100.000 dólares y no la contratamos.

Preferimos cuidar al popular a pagar locuras. Nosotros no tenemos que mantener estructura, todo lo que se ingresa va a la carrera. Y hemos conservado siempre los patrocinadores locales, que son fundamentales para tener un colchón que te permita poder actuar bien. Y de lo que paga el corredor, como mínimo el 65% va para el obsequio. Siempre hemos dado grandes regalos. Además de la camiseta, le hemos sumado bolsa de deportes, mochila, parka, toalla, etc. Siempre damos dos obsequios y de calidad. La gente nos hace siempre la broma de que hemos vestido a la gente de la comarca. Ah, y a los voluntarios le damos lo mismo que a los corredores".

La obsesión de la Associació Esportiva La Mitja por el cuidado y la salud de los participantes es constante. Desde aquella edición en la que hubo 22 grados y muchísimas incidencias que colapsaron los hospitales de Granollers, Mollet y Mataró, existe un hospital de campaña en el circuito en el que se atiende a los que se hayan deshidratado o sufran percances leves. En el hospital de Granollers ya solo ingresan los que necesitan algo más. Las ambulancias y las motos medicalizadas redondean un sistema sanitario muy potente.

ACTIVIDADES SIN FIN

El 2 de febrero, fecha de celebración de la próxima edición de la prueba, el equipo que gestiona el evento intentará superarse, y ello supone incidir, una y otra vez en que “La Mitja no es solo una carrera, nos gusta la transversalidad. Dos semanas antes hacemos una fiesta de presentación en La Garriga con actuaciones, una merienda, etc.

Montamos temas solidarios y acabamos con un castillo de fuegos artificiales. Una semana antes hacemos un concierto con las tres escuelas de música de Granollers, Les Franqueses y La Garriga. El sábado, aparte de la carrera de los niños pequeños, organizamos una prueba de gigantes y cabezudos, y por la mañana hacemos una caminata para gente mayor que acaban comiendo hamburguesas y butifarras y disfrutan de lo lindo. El domingo empezamos con la prueba de 10 km, luego damos la salida de la de 5.000 metros y acabamos con el medio maratón", relata Cornellas con orgullo. La integración es otro punto fuerte de La Mitja. En la próxima edición participarán personas discapacitadas que viven en residencias asistidas y los monitores les llevarán a participar con sillas de ruedas. Los chavales que están en centros para chicos que atraviesan dificultades disfrutarán de los entrenamientos y tomarán parte en la prueba mini, mientras que un grupo de presos de la cárcel de Quatre Camins mantendrá la tradición de recorrer los 21,097 kilómetros de Granollers-Les Franqueses-La Garriga.

ANIMACIÓN Y SOSTENIBILIDAD

El recorrido de La Mitja está plagado de batucadas, bandas de rock y puntos con música enlatada que animan a los 10.000 participantes, pero Cornellas no pierde de vista que hay que respetar el medio ambiente en un día en el que confluye tanta gente. “Hace tiempo que realizamos separación de residuos. Intentamos no dar las camisetas con la bolsa de plástico, aunque mucha gente piensa que la camiseta sin plástico tiene menos valor y es un debate abierto en el mundo del running. Concienciamos para que no vayan tirando los botellines de agua en cualquier lado. Aquí hay una carretera nacional y tenemos que mandar una brigada para recoger las cosas. El año pasado pusimos 12.000 vasos compostables en el avituallamiento final. Otro tema es el de los geles, que intentamos que no los tiren al suelo. Es complicado, pero seguimos trabajando para conseguirlo. Es todo es un tema de concienciación; fuimos la primera carrera en Cataluña que cortó el tráfico en una carretera nacional. Lograr eso en 1987 era impensable, así que no tiramos la toalla en este aspecto de los residuos y esperamos que los corredores cada vez respeten más el bello entorno que les rodea".

“Es cuando corro que lo veo claro", reza el lema de La Mitja desde hace unos años. Esta frase es una adaptación de una poesía de Josep Vicenç Foix, “Es cuando duermo que lo veo claro". Los creativos del equipo organizador la adaptaron y cambiaron dormir por correr. Fue Joan Manuel Serrat el que popularizó la poesía de Josep Vicenç Foix, haciendo bueno aquel dicho de que “un poeta no es nadie hasta que un cantautor no lo interpreta". Nosotros también deseamos que algún compositor dedique algún tema a La Mitja, pero mientras esperamos nos vamos deleitando con la felicitación navideña que envió la organización, un vídeo en el que la joven y prestigiosa violonchelista Mariona Camats interpreta un fragmento de la pieza Lamentatio, de Giovanni Sollima. Un nuevo ejemplo de la maravillosa fusión entre deporte, cultura y sociedad que un grupo de locos comenzó a gestar en una lluviosa tarde de octubre, en Lasarte, allá por 1986.