Corredoras Anónimas: Ana Isabel Jiménez

"Si él que era la persona que más me conocía pensaba que yo conseguiría disfrutar de correr lo único que me quedaba era comprobarlo", nos cuenta Ana Isabel.
Ana Isabel Jiménez -
Corredoras Anónimas: Ana Isabel Jiménez
Corredoras Anónimas: Ana Isabel Jiménez

Ojalá pudiera decir que llevo corriendo toda una vida, pero no es así. Sí recuerdo que siempre tuve esa chispa, que no gustaba nada a mis compañeros especialmente cuando nos enfrentábamos en los sprints, recuerdo que en el colegio me encantaba practicar cualquier deporte, pero me decanté más por el fútbol para luego dejar de practicarlo.

Dicen que siempre elegimos practicar un deporte cuando hemos tenido alguna decepción ya sea amorosa o pérdida. En mi caso llevaba un tiempo sin practicar nada en concreto, así que obviamente algo parecido me pasó, algo que me llevó a comenzar a salir a correr. En principio estaba bien para despejarme y mientras me ahogaba por la falta de respiración y de costumbre no me ahogaba con las comeduras de cabeza.

No tardé demasiado en visitar también a un fisio, tenía un pequeño problema en la columna, que ya estaba afectando a mi cadera y demás partes del cuerpo, había que dejar de correr, y ya imagináis qué es lo que me recomendó. Durante varios días me los pasé triste, la natación no me gustaba y ya comenzaba a avanzar corriendo. Pero siempre he intentado cuidar de mi haciendo caso del profesional.

Durante unos años estuve metida en el agua, nadé y disfruté muchísimo. Pero un día ocurrió algo que hizo que el running fuera, de nuevo, el protagonista en mi vida. Esta vez me costaba más correr, sufría y esto me hacía perder la motivación.

Corredoras Anónimas: Ana Isabel Jiménez

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Un buen día después de una revisión médica, volvimos a casa siendo uno más, el cáncer iba a formar parte de nuestras vidas. La persona a la cual más ligada estaba iba a tener que aprender a luchar, y yo sin pensarlo con él, mi padre.

Yo sabía que no había nada comparable pero quería demostrarle que yo de alguna manera también iba a luchar, en este caso, haciendo algo que no me fuera fácil... y así es como comencé a preparar mi primera media maratón. Creo que él no podía estar más orgulloso de ver cómo sufría y como aún así me levantaba cada mañana para hacer mis entrenos. Corría por ÉL, y él lo sabía. Mi camiseta así lo decía, en mi espalda, y así sin darnos cuenta, yo completé mis primeros 21km y él venció el que sería su primer obstáculo.

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No puedo decir que disfrutaba de correr, incluso llegué a odiarlo, mi manera de enfocarlo no era la correcta, pero estaba ayundándonos a ambos.

Hicimos de la San Silvestre, nuestra carrera favorita, yo corría y él me animaba, formábamos el mejor de los equipos. Y así cada año era nuestra cita especial.

Yo había prometido no correr más medias maratones pero con la vida nunca se puede hacer planes y dos años después volví a correr, exactamente la misma, tal cual como el cáncer volvió a dar la cara. La sensación que me daba correr seguía siendo la misma, odiaba correr y así lo sufría. Era un pulso que ambos le hacíamos a la vida, ambos luchábamos a la par, y en ambos encontrábamos la motivación. Y por supuesto que ambos, volvimos a ganar la que sería su segunda batalla. Nunca dejamos de luchar pero la tercera llegó sin darnos ninguna oportunidad.

Corredoras Anónimas: Ana Isabel Jiménez

Corredoras Anónimas: Ana Isabel Jiménez

Este año en febrero corrí mi primera maratón, Sevilla fue la elegida, un día dijimos que esto sería lo próximo y así fue, y aunque él no pudiera verlo, de algún modo sentí que estuvo conmigo en esos 42 kilómetros. Desde entonces no he dejado de correr.

Si él que era la persona que más me conocía pensaba que yo conseguiría disfrutar de correr lo único que me quedaba era comprobarlo.

Seguí el consejo de profesionales, y comencé a abrazar y a querer de una manera diferente este deporte. Tenía que aprender a disfrutar de él, y así poco a poco lo fui haciendo parte de mi vida hasta el punto de necesitarlo.

No tardé en comenzar a entrenar en grupo y a notar los beneficios de ello. Siempre me gustó aprender de los mejores, esa gente que respira experiencia... gente que ama lo que hace y que tiene una facilidad increíble para transmitir y contagiarte de ello.

Comencé a buscar historias que me motivaran, y encontré en mi entrenador actual la mejor de ellas. Le tenía más cerca de lo que me imaginaba pero eso aún no lo sabía. Así que aproveché cada sesión de entreno, leía todo lo que se decía de su vida deportiva, busqué vídeos, me empapé de todo e intenté imitar todo lo que estuviera a mi alcance. Hasta que un día me sorprendí a mí misma, con que tenía ganas de que llegara la hora de entrenar, de cómo me implicaba en cada sesión y sentir que todo aquello iba dando sus frutos.

Las carreras no tardaron en llegar y no defraudaron, estaba empezando a disfrutar. Y no sólo eso, volvió a mí la imagen y las sensaciones de aquella niña sprintando en aquella pista del pabellón cuando apenas tenía 12 años.

Tengo que decir que correr me ha ayudado a superar la pérdida de mi padre, a aceptar que aunque no le vea físicamente, viene conmigo en cada zancada. "Corremos juntos", nos marcamos retos juntos y cruzamos meta juntos. Le hablo, le siento, le pienso, sonrío y con él lo celebro. Pero no sólo eso, también me ha ayudado a centrarme y encontrar un nuevo motivo para seguir no solo corriendo en el asfalto sino en la vida misma.

Corredoras Anónimas: Ana Isabel Jiménez

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El deporte forma parte de mi vida y mi vida es deporte. Creo que mi padre tenía razón, me quedan muchos kilómetros por correr y muchas más experiencias por vivir. A veces la vida es caprichosa y se toma su tiempo para indicarte donde debes estar.

Durante todo este tiempo, gracias a este deporte han llegado personas muy importantes que hoy forman parte de mi vida, a todos ellos gracias por tener paciencia y entender que a veces uno pierde el rumbo de su vida, y que a veces uno solo necesita que le indiquen por donde seguir.

Quiero tener, cómo no, un pensamiento para esas personas, que como entrenadores y más tarde amigos, estuvieron a mi lado durante este tiempo Juan Carlos Pavón, José Luis Larrosa, Rafael Bermejo, Javier Lara (con el que sigo trabajando las sesiones de fuerza) y a mi actual entrenador Pedro A. Esteso, quien sin darse cuenta me ha contagiado de su gran pasión, CORRER.

Si tengo que destacar algo en ellos me quedo con la empatía y el cariño con el que hacen de su trabajo, algo a lo que sin duda cada día quiero volver.

¿Y ahora qué? Recientemente he tenido la oportunidad de correr en dos pruebas muy diferentes en Kuala Lumpur, Malasia, “ Batangsi trail run 30km” y “Saucony run 15km”, durante julio y agosto, han sido experiencias increíble de las cuales sin duda traigo un gran aprendizaje. Y si todo va bien, a finales de año, intentaremos de nuevo esa distancia mágica de 42 k, en Valencia.

Corredoras Anónimas: Ana Isabel Jiménez

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Ojalá mi historia pueda servir de ayuda a todas esas personas que aún no se han decidido a atarse las zapatillas y empezar en algo que sin duda, al igual que a mí, les cambiará la vida. Yo encontré mi motivo por el que correr, mi padre.

Ana, nos has emocinado con cada párrafo de tu preciosa historia y estamos seguras de que aportará fuerza y energía a muchas mujeres en situaciones vitales tan difíciles.

Tu padre estará orgullosísimo de ti y estará contigo en cada zancada que recorras, ¡a por todas campeona!

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