"Todos los médicos me llegaron a recomendar que dejara el atletismo", nos cuenta la atleta Cristina Espejo

La flamante campeona de España de 3000 metros nos cuenta cómo ha sido su calvario de lesiones hasta conseguir esta brillante victoria con una peleada mínima para el próximo Campeonato de Europa en Glasgow.
Nerea Ruano | Fotografías: Sportmed -
"Todos los médicos me llegaron a recomendar que dejara el atletismo",  nos cuenta la atleta Cristina Espejo
"Todos los médicos me llegaron a recomendar que dejara el atletismo", nos cuenta la atleta Cristina Espejo

"Los ovarios de Cristina Espejo" titulábamos ayer en las redes a la victoria en el Cto. de España con mínima para el próximo Cto. de Europa de Glasgow de la atleta aragonesa. Hoy, después de poder entrevistarla y que nos contase todos aquellos detalles que ni la pista ni el crono muestran, todo ese esfuerzo y sacrificio que hay detrás de cada atleta más allá de su exigente diario de entrenamientos, yo cambiaría el titular a "La victoria de la perseverancia".

Horas después de ponerse al frente de la prueba desde el primer minuto en busca de la ansiada mínima para Glasgow, después de quedarse en dos competiciones pasadas a tan solo unos décimas, tomar el camino de la valentía, ella sola, sin liebres, a riesgo de perder la medalla de oro... Saborear las mieles de la victoria, salir del estadio a las 12h de la noche tras pasar el control antidponig, no encontrar sitio para cenar pasada la medianoche... Esta atleta, del año 94, a altas horas de la madrugada fue tan amable de respondernos a unas preguntas para que podamos conocerla un poco mejor.

"Todos los médicos me llegaron a recomendar que dejara el atletismo",  nos cuenta Cristina Espejo

Cristina Espejo encabezando la prueba

¿Cómo te iniciaste en el atletismo?

Mi padre cuando era joven hacía atletismo y se le daba muy bien pero andaba a caballo entre el atletismo y el fútbol, optó por el fútbol y acabó teniendo una lesión de cruzado, con operación y terminó dejando el deporte.

Desde pequeña tenia un gusanillo que me decía que me tenía que apuntar a atletismo pero mi padre me decía que era muy pequeña y que como ganaba la carreras del colegio en primaria y demás, tenía miedo de que me inscribiera, comenzara a ganar todo y me cansara... y él no quería eso.

Cuando pasé a la ESO, en cadete de segundo, mi profesor de educación física era entrenador de la escuela de atletismo y se pasó todo primero, segundo y tercero de la ESO diciéndome que tenía cualidades, que por favor le diera una oportunidad a este deporte. Y aquí estoy.

¿Cómo es tu día a día entrenando con Jose Enrique Villacorta en León a la vez que estudias veterinaria?

Por suerte creo que tengo el mejor entrenador del mundo. Fue un cambio muy drástico en mi vida pasar de estar en mi casa, con mi familia, estudiando en Zaragoza que me pillaba cerca, a irme a 600km y alejarme, pasar de verlos cada fin de semana a hacerlo tres veces al año: Navidad, Semana Santa y verano.

Lo llevo bien porque tengo a mi pareja que también es deportista de alto rendimiento y me ayuda a llevar todo esto mucho mejor porque al compartir la misma pasión entiendes lo que es llegar cansado o no tener ganas de ir al cine porque el entrenamiento te ha dejado KO, no tener ganas de ir a tomar algo después de un entreno porque no tienes energía o porque te coincide con la hora del fisio o no poder hacer una escapada de fin de semana porque compites.

Valoro mucho que mi pareja también lo comparta conmigo porque la vida del deportista de alto rendimiento es dura y si alguien la vive desde dentro se lleva mucho mejor, así que tengo la fortuna de tener a mi pareja allí y de que Villacorta sepa lo que es estudiar, lo entienda y me permita muchos días entrenar a un horario distinto de los demás porque tengo prácticas o algo.

También tengo a la mejor compañera de entrenamiento del mundo, que es Blanca Fernández, es la persona que si yo algún día tengo que entrenar a las nueve de la mañana porque me coincide el entrenamiento con prácticas, ella madruga por mí y va a entrenar conmigo a las nueve de la mañana para que yo no esté sola y ella tampoco.

"Así que, tengo que agradecer que todo el mundo en León está haciendo que el día a día sea más llevadero", agradece Cristina

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En Gallur lo tuviste muy cerca pero no pudo ser la mínima, decías en tus redes que despedías con la marca personal que lograste unos años complicados, ¿cómo han sido?

Tuve una progresión en el atletismo muy buena, todo fue ascendente en las categorías cadete, juvenil y junior hasta que llegué a promesa de primer año, en esta categoría corriendo el 1500m paré el crono en 4:14, siendo una de las atletas más jóvenes de la historia en lograr ese registro. Después de eso empezaron a llegar las lesiones, en promesa de segundo empecé la temporada con una pubalgia que me tuvo parada casi tres meses y casi me deja sin opciones para el europeo de cross, al final me pude clasificar pero ya no rendí a mi 100% por forzar el estado de forma; acabé teniendo anemia y muchas cosas que me vivieron de golpe y entré en un bucle que no levantaba cabeza.

La temporada siguiente empezó similar, todo iba bien hasta que en las carreras de cross clasificatorias para el Campeonato de Europa de campo a través me lesioné con una fascitis plantar que me tuvo también en vilo que casi no llego al europeo; lo hice pero no lo pude disputar como me hubiera gustado por forzar ese estado de forma. Después en una concentración de Navidad, me volví a hacer daño en el pie, entrenaba una semana sí y otra no, dos si, dos no… entré de nuevo en un bucle del que me costó mucho salir de ello. Siempre tenía problemas de isquios porque no los fortalecía de forma correcta.

Mi último año de promesa fue una odisea, acumulé tanto estrés porque veía que la cosas no eran como yo quería. Acabé teniendo muchos problemas de salud a nivel metabólico, hormonal… estuve dos años y medio sin la regla y eso en una mujer puede ocasionar problemas de huesos que luego llegaron un año más tarde. Adelgacé mucho, perdí mucho peso, estaba por debajo de los valores normales. Todos los médicos me recomendaron dejar el atletismo porque me estaba consumiendo compaginar los estudios de veterinaria con este deporte. Tuve que dejar a mi entrenador de siempre porque necesité darme un respiro y no estar tan agobiada y tomarme el atletismo como segundo plano, estaba acabando conmigo.

Esta temporada entrené hasta el cross, gané el campeonato de España de pista cubierta y el de cross en categoría sub23, después volví a tener una anemia de caballo que no me dejaba prácticamente ni estudiar y abandoné el atletismo tres meses para centrarme en los exámenes. Llegaron los campeonatos de aire libre, veía correr a mis rivales, acabé volviendo a entrenar y esa temporada la terminé bien.

Fue en ese momento en el que decidí irme a León. Ya arrastraba una molestia en el pie que acabó en una fractura de estrés y un edema óseo que me tuvo cinco meses parada sin poder hacer ni elíptica, solo bici y piscina. Empecé a entrenar en julio y obviamente estaba fuera de toda posibilidad de luchar por la temporada.

El año pasado todo iba bien hasta que llegó el invierno, estuve una semana con anginas y antibiótico y por entrenar en esas condiciones, tan malas de salud, terminé con una distensión en los isquios parando de nuevo tres semanas. Volví a entrenar y con ellos las anginas por una recaída, paré otra semana y llegué a los campeonatos sin poder pelearlos y es más, cuando llegué al Cto, de España de campo a través, me volví a romper el isquiotibial que me había distendido en enero.

LLegó el verano pasado y cuando todo iba bien y tenía en mi poder la mínima para el Cto. de Europa de pista al aire libre en 1.500 m, que al final no pude ir porque teníamos la mínima cuatro atletas y solo había tres plazas, me seleccionaron para representar a España en los Juegos Iberoamericanos. Llevaba con dolor en el pie desde mayo que fui tratando y al final una resonancia me diagnosticó un problema en el cartílago que me hizo parar y no pude volver hasta octubre; se me complicó la temporada de cross ya que las pruebas decisivas son en noviembre.

"Ha sido la primera vez en cinco años que entreno seis meses seguidos y se ha reflejado en los resultados", nos cuenta emocionada.

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Hoy saliste a por ello, muy valiente, ¿en algún momento de la prueba pensaste que se te podía escapar la mínima?

Sí, en el 2000 porque lo pasé a 6:05 igual que en Valencia, en mi primer intento de mínima, y en Gallur, en el segundo intento, y las dos veces me quedé a décimas... pensaba que se me iba de nuevo.

De hecho una vez pasado el 2000 he ido sumando segundos cada cien, es decir, perdiendo velocidad y pensaba que estaba fuera. A falta de 400 metros he visto que tenía que terminar en 1:10 y no me he visto capaz de ello. Y cuando quedaba una vuelta tenía que correr por debajo de 33 segundos, tampoco pensé que podía hasta que Celia intentó rebasarme, se puso en paralelo y yo aceleré.

A partir del 2.000m tu cara nos transmitía sufrimiento pero la fuerza que sacaste en el último 300 m fue descomunal, ¿llevabas un cartucho en la recámara?

"Todos los médicos me llegaron a recomendar que dejara el atletismo",  nos cuenta Cristina Espejo

Cristina Espejo sufriendo en la última recta

No creía que lo llevara… pero después de estar tirando toda la carrera desde el primer metro, he sacado todo lo que llevaba dentro al intentar adelantarme Celia Antón, pero obviamente no era consciente de que lo tenía. Si no, lo hubiera sacado antes, no hubiera apurado tanto… realmente no pensaba que me quedara nada más en las piernas. Será el espíritu mediofondero que llevo dentro que me ha dado ese último 100.

¿Qué sentiste nada más cruzar la meta?

No sabía que había hecho la mínima, estaba celebrando el título pero ha sido al mirar el crono y ver 9:02 y escuchar por megafonía “mínima para Glasgow” y no me lo podía creer, ha sido muy emocionante.

"Todos los médicos me llegaron a recomendar que dejara el atletismo",  nos cuenta Cristina Espejo

Cristina Espejo cruzando la meta en primera posición a la vez que mira el crono

Toda la grada gritando, todo el mundo volcado, mis rivales llegaban a meta y en vez de tirarse al suelo me venían a felicitar. He visto a mi entrenador con las manos en la cabeza, he ido corriendo hacia él y le he abrazado para agradecerle haber confiado en mí cuando nadie lo hacía, porque muchas veces todo lo que he mencionado anteriormente en forma de lesiones, no se ve y él lo ha vivido muy de cerca. Ha sido la única persona que ha confiado en mí desde el minuto uno que empecé a entrenar con él, así que poder compartirlo en la pista ha sido lo más bonito de la carrera.

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Ahora con la mirada puesta en Glasgow, ¿cuál será tu objetivo allí?

Mi objetivo en Glasgow es disfrutar el campeonato porque creo que me lo he ganado. Me ha costado mucho llegar hasta aquí, he solventado muchos problemas. Por lo que a disfrutar y si sale marca personal, eso que me llevo.

A modo de resumen en pocas palabras, las mujeres habéis hecho un gran papel en este Cto. de España y con muchas mínimas para el próximo Cto. de Europa, ¿crees que el atletismo femenino goza de buena salud?

Sí, lo creo; estamos en un buen momento del atletismo femenino y del deporte femenino en general. Las mujeres estamos teniendo muy buenos resultados y antes no se veían tanto, no sé si es porque no se le daba tanta visibilidad o que no había tantas ayudas para las chicas, pero creo que se está igualando todo mucho.

"Todos los médicos me llegaron a recomendar que dejara el atletismo",  nos cuenta Cristina Espejo

Cristina Espejo y Celia Antón abrazadas en meta

El atletismo ahora mismo en España está en un buen momento de auge y creo que tenemos que aprovecharlo, apoyarnos entre nosotras y disfrutarlo.

Supersticiones a la carrera

Y para terminar, no nos queremos quedar sin saber más de los “intríngulis de la competición”, descríbenos en pocas palabras tus supersticiones en carrera:

  • Un amuleto: cinta de la Virgen del Pilar, como buena maña, me acompaña siempre.

  • Una costumbre: darle un beso a la cinta cuando dicen “a sus puestos “.

  • Un olor: café antes de la competición, me encanta y me relaja.

  • Una imagen: cuando mi entrenador me abraza antes de salir a la pista y me dice que soy afortunada por hacer lo que más me gusta y que disfrute de ello. Siempre tiene el mismo efecto en mí.

  • Un lugar: no sabría decir…

  • Un pensamiento: confiar en mí misma.

  • Un recuerdo: creo que la carrera de hoy va a ser mi próximo recuerdo para verme capaz de luchar por algo.

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