Síntomas curiosos en corredoras embarazadas

No eres las única, no estás sola... esas sensaciones diferentes que pueden notar las corredoras embarazadas son completamente normales.
Linda Sansegundo -
Síntomas curiosos en corredoras embarazadas
Síntomas curiosos en corredoras embarazadas

Las corredoras embarazadas podéis experimentar algunos síntomas a los que no estáis acostumbradas, algunas sensaciones diferentes, pero la mayorías de ellas son habituales y normales, ¡no le des más vueltas y sigue disfrutando del deporte!

¿Te sientes identificada con algunos de estos síntomas?

Reducirás tu ritmo rápidamente

Cuando nos sentimos perezosas estamos deseando salir a correr sin tener que preocuparnos del ritmo ni la velocidad pero, ten cuidado con lo que deseas...

Antes de que una mujer comience a mostrar signos físicos de que un nuevo miembro de la familia está en camino, se siente cansada. Eso es en gran parte debido a las hormonas, al aumento en los niveles de progesterona. De hecho, uno de los primeros signos del embarazo es el cansancio.

Cambiará tu forma de correr

Tu centro de gravedad se desplaza hacia arriba cuando estás embarazada pero no por ello debemos dejar de prestar atención a llevar un correcto control postural.

Concéntrate en mantener tu cadera y pelvis en su sitio para evitar un gran arco en la parte baja de tu espalda. Imagínate que tienes una cadena en la cabeza tirando hacia arriba con la espalda recta. Te ayudará a asegurarte de que tu cabeza no está demasiado hacia adelante y no estés encorvada.

Sentirás quemazón en lugares extraños

Incluso semanas antes de que la tripa de una embarazada comience a crecer, su cuerpo se está preparando para ello. Eso significa que las hormonas están causando que los ligamentos se relajen, lo que puede causar dolor y presión en las zonas inferiores del abdomen y la ingle.

Una faja destinada a ello podría ayudar a reducir el malestar, pero lo mejor sería modificar tus actividades deportivas: de correr a caminar, nadar o hacer yoga, ya que suele hacerte sentir mejor.

Harás mucho pis

Las corredoras nos hidratamos, y por lo tanto orinamos, más que el promedio de mujeres sedentarias. El embarazo es un plus en los constantes viajes al cuarto de baño.

Es una queja común entre todas las mujeres embarazadas, pero corriendo podría ser peor. El útero se encuentra entre la vejiga y el recto, así que dependiendo de donde el bebé se encuentra puede empujar a uno y otro (¡o a ambos!).

Tendrás mucho hambre

Es bastante normal que las corredoras embarazadas quieran comerse todo lo que hay en el frigorífico después de volver de correr.

Pero si bien puede ser tentador para llegar y abrir una bolsa de patatas de tamaño familiar, las calorías deben provenir de alimentos ricos en nutrientes, ¡no caigas en la tentación fácil, estás alimentando también a tu bebé!

Podrás sufrir rozaduras

Aunque nunca hayas tenido las típicas rozaduras en los muslos... puede que estando embarazada llegue el momento.

Este roce puede ser debido en parte a la ganancia de peso durante el embarazo, las piernas se vuelven más anchas, y tus pantalones cortos pueden ya no cubrir la zona interior del muslo. Además, tu piel también se estira, lo que provoca la fricción y el picor que conduce a las rozaduras.

Deberás comprarte ropa nueva

Parece obvio pero es algo que a las corredoras embarazadas nos suele costar, y más cuando hablamos de mallas que parece que al ser elásticas nos van a valer siempre pero pueden causarte molestias en la cinturilla y en las gomas de los tobillos.

El aumento de peso es normal y una parte sana del embarazo, siempre y cuando la alimentación sea la adecuada.

Correr ya no puede ser una prioridad

Si no estás entrenando como antes, es normal y lógico y así debe ser. El crecimiento de un pequeño corredor es agotador y viene con molestias y dolores inexplicables.

Escucha a tu cuerpo y párate si en algún momento no te encuentras bien. A pesar de todas las historias inspiradoras que puedas leer, si no te encuentras bien corriendo, aunque tu médico te haya autorizado a hacerlo, prueba otras actividades físicas como natación o yoga prenatal o simplemente caminar rápido.

Dar a luz no es la línea de meta

Las madres corredoras suelen querer volver a correr tan pronto como sea posible. Pero no te precipites y espera por lo menos la cuarentena y comienza solo con el permiso de tu médico y si has fortalecido el core, no tienen síntomas como presión pélvica, escapes de la vejiga, o entumecimiento u hormigueo.

Si comienzas a correr demasiado pronto, corres el riesgo de prolapso, que es cuando la vejiga o el útero se descuelgan.

Y una vez que puedas correr, debes tener calma y tomarte algún tiempo para volver a tu antiguo yo. Normalmente, las mujeres necesitan hasta un año para llegar a sus niveles de condición física antes del embarazo, en parte gracias a la laxitud articular en los tobillos, caderas, hueso púbico, y la columna lumbosacra. Tus músculos necesitan tiempo para fortalecer, también.

Una vez que estés autorizada por tu médico, comienza lentamente y no olvides que es vital hacer ejercicios diseñados específicamente para fortalecer el suelo pélvico y los músculos abdominales.

Tu cuerpo ha sufrido un maratón de nueve meses de cambios, debes darte tiempo para recuperarte.

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