¿Cansada, agotada, sobreentrenada?

Aprende a superar las barreras mentales que te impiden seguir mejorando en tus entrenamientos y carreras.
Ane Martín -
¿Cansada, agotada, sobreentrenada?
¿Cansada, agotada, sobreentrenada?

Estancada, o como quieras llamarlo, cada corredora eventualmente llega a un punto en el que siente que no progresa. Y no hay forma de evitarlo, realmente son fases que forman parte del proceso de entrenamiento.

Las mesetas no son atractivas, tienen mala reputación, nadie las quiere porque son aburridas pero no siempre son perjudiciales. Cuando te enfrentas a un período de trabajo exigente o experimentas un cambio de vida importante, donde tu tiempo escasea, mantener un nivel de entrenamiento mínimo es la mejor opción. No solemos recibir bien esta etapa, pero en ves de resignarte debes afrontarlo como un descanso activo para cargarte de energía.

La mente nos puede jugar malas pasadas y debemos ser más fuertes que ella. Te detallamos las formas en las que tu cerebro puede detener tu progreso y cómo afrontarlo:

Estás agotada

Todas tenemos un umbral para lo que es mentalmente manejable, y cuando tu cabeza se ve abrumada por demasiadas tareas puedes alcanzar un punto de inflexión.

La sobrecarga generalmente conduce a la inercia.

Debes anticiparte y conocer tu verdadero punto de inflexión. Si el verano es la época menos flexible del año, por ejemplo, no te inscribas para un maratón de otoño que requerirá un gran compromiso de tiempo y energía durante tu temporada alta. Elige un momento del año más sencillo para ti de cara a una prueba exigente, o reduce tu objetivo y opta por un medio maratón en su lugar.

Si ya estás en mitad del plan de entrenamiento y te sientes más preocupada que motivada por tu objetivo, ves paso a paso cumpliendo día a día. Enfoca tu energía mental en el entrenamiento de cada día solamente sin dedicarle tiempo al resto. Pensar en el futuro más cercano y tomar decisiones sobre esos pequeños detalles te ayudará a sentirte controlada y menos agobiada con lo que vendrá después y si seráz capaz de realizarlo.

Estás obsesionada

Las corredoras somos por naturaleza ambiciosas y queremos resultados, cada una en nuestro nivel. Pero cuando tienes un objetivo demasiado concreto y puntual, estás en peligro de no alcanzar esa meta, por razones en muchas ocasiones ajenas a ti, lo que puede provocar inseguridad e interferir con el objetivo final que al final todas debemos tener, disfrutar de una vida saludable y feliz.

Como dicen las abuelas, no pongas todos tus huevos en una sola canasta. Prueba a plantearte metas múltiples de diversos grados de éxito, de esta manera, si pierdes tu objetivo más ambicioso, tienes otras más factibles todavía a tu alcance. Desarrolla objetivos de proceso, no solo objetivos de resultado. En lugar de solo enfocarte en establecer una nueva marca personal, podrías intentar hacer la segunda mitad más lenta que la primera en una carrera larga, o mantener la técnica de carrera en las subidas de la prueba y los metros finales.

Este tipo de objetivos pueden ser más fáciles de enfocar y lograr, lo que te dará pequeñas pepitas de éxito.

Además, aunque los objetivos de resultado son importantes, no deberían ser la única razón por la que corres.

Además de los objetivos, recuérdate a ti misma todas las cosas positivas que te aporta correr, centrarte en esos beneficios puede darte la motivación que necesitas para seguir adelante.

Estás sobreentrenada

El sobreentrenamiento es una condición física, pero también puede ser mental. Supongamos, por ejemplo, que te vuelves tan obsesiva con el objetivo de una carrera que cuando no corres estás estirando, poniéndote hielo, preparando batidos de recuperación, analizando tu kilometraje, escribiendo sobre tus entrenos y estudiando nuevas rutas. La mente necesita tiempo de inactividad para funcionar, al igual que el cuerpo. Es difícil mantener ese nivel de motivación por mucho tiempo.

Cuando tu vida gira en torno a correr, te arriesgas a quemarte.

Si sientes que estás en esta rueda, da un paso atrás e imponte unos días sabáticos. Cuando reanudes el entrenamiento, intenta mantener la perspectiva y recuerda que correr es solo un elemento de tu vida.

Haz un entrenamiento al menos una vez a la semana por sensaciones, sin reloj, y relájate. Publica actualizaciones de redes sociales que no detallen tus entrenamientos, y pasa el rato con amigas que no saben cuánto tiempo dura un maratón y no tienen ningún interés en tus carreras. Te sentirás renovada y tendrás más energía mental.

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