Corredoras Anónimas: Bea Armenteros

"Cómo he pasado de no poder respirar después de un minuto corriendo por encima de 7 min/km a correr tres maratones sigue siendo un misterio para mí", nos cuenta Bea.

Bea Armenteros

Corredoras Anónimas: Bea Armenteros
Corredoras Anónimas: Bea Armenteros

“Hoy voy a intentar correr un minuto seguido". Así empecé a correr el 1 de mayo de 2014. Cómo he pasado de no poder respirar después de un minuto corriendo por encima de 7 minutos el kilómetro a correr tres maratones sigue siendo un misterio para mí.

Corredoras Anónimas: Bea Armenteros

Corredoras Anónimas: Bea Armenteros

Aquel 1 de mayo, Día del Trabajador y por lo tanto festivo, me puse unos leggins de algodón , unas zapatillas de 15 euros y una camiseta vieja; sin decirle a nadie dónde iba, salí de casa. En mi cabeza ese plan que había encontrado en una de tantas webs que hablan de correr, en el que tenía que correr un minuto, caminar 6 repetir tres veces y estirar. Lo cumplí a rajatabla, menos lo de estirar claro, que para eso quería convertirme en una runner de esas. La suerte que tuve fue la de vivir en un pueblo muy pequeño, en el que era casi imposible que me viera nadie. Siempre he pensado que si siguiera viviendo en Madrid capital nunca habría empezado a correr.

Después de 6 semanas siguiendo mi plan secreto ya era capaz de correr 30 minutos seguidos, pero seguía queriendo morir cada vez, volviendo a casa con unos coloretes que ni Heidi. Pero entonces… ¿por qué seguía corriendo?

Creo que si vas a encarar un reto como el que suponía para mi correr después de 40 años de vida sedentaria, necesitas una motivación que esté bien arraigada en tu interior.

En mi caso todo empezó a fraguarse el día que operaron a mi madre de cáncer de mama. Tras casi 6 horas de operación salió el cirujano a hablar con nosotros y nos dijo que todo había ido muy bien gracias a que mi madre estaba muy sana. ¿Muy sana y le acabáis de extirpar un tumor? Pensé yo, y él debió leerlo en mi cara porque me lo explicó. Sí, mi madre tenía cáncer, pero era lo único que tenía, todo lo demás era excelente, y eso había facilitado mucho la operación. No tenía diabetes, ni anemia, ni el colesterol alto, nada. Nada que pudiera dificultar una intervención de ese tipo. En ese momento a mí se me encendió la bombilla. Yo pesaba por aquellos entonces 83 kilos, y no me sentía demasiado sana como podréis imaginar.

Entre esos 83 kilos y mi primer minuto corriendo todavía pasaron unos años en los que conseguí perder 22 kilos. Ahora sí, necesitaba hacer algo, moverme para sentirme en forma y sana. Y entonces mi amiga Estrella empezó a correr, primero un 5k, luego el 10 k del Maratón de Madrid… Y yo empecé a pensar que si ella, que tampoco se había movido nunca en su vida, podía correr, yo también podía.

Todo esto me llevó a conseguir esa primera media hora corriendo. Ya estaba lista para contárselo a todo el mundo. ¡Y por todo el mundo entiéndase la familia y a Estrella claro! A partir de ese momento ya no lo podía dejar, se lo había contado a mi padre. Mi padre, con su 3:15 h en maratón… no podía decepcionarle.

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Con Estrella y con su marido Rafa, maratoniano de pro (3:05 h) empecé a participar en carreras. Como muchos nuevos corredores, yo tenía la mirada puesta en la San Silvestre Vallecana de ese año , 2014. Antes tienes que correr un 5k, me dijo Rafa (El Míster desde entonces). Así que buscamos una carrera que nos apeteciera a los tres y nos apuntamos. Ese primer 5k fue la primera edición de la carrera de Aranda, de Juan Carlos Higuero. Al llegar a meta estaba tan atacada que pensaba que llevábamos 4 kilómetros. Esta carrera está mal medida, pensé. En ese momento nació mi autentico yo runner.

Después de los 5k de Aranda vinieron muchas carreras. Yo corro muy lento, así que era cuestión de tiempo que me fijara en un tipo que dice ser duro, lento y fiable corriendo y que promulga algo que él llama "tractorismo". Tengo cuenta en Twitter desde 2009, pero fue a partir de esa primera edición de la Carrera del Tractorismo en 2015 cuando empecé a relacionarme con gente que también corría a través de esa red social.

Correr no me ha cambiado la vida, pero sí me ha hecho mejor persona, o al menos ha sacado mi lado bueno.

Por suerte hay muchas iniciativas de running solidario y yo, un poco por azar y un mucho por la gente con la que empezaba a coincidir en las carreras, me acerqué al proyecto del equipo morado de la Fundación Síndrome de Dravet. Un grupo de corredores populares que luciendo toda una misma camiseta en las carreras, intentan dar a conocer una enfermedad rara, que afecta sobre todo a niños, por que como ellos dicen, lo que no se conoce no se investiga.

Corredoras Anónimas: Bea Armenteros

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Creo que en este mundo tan desigual y con tantas carencias para muchos colectivos, tienes que elegir una causa, y ayudar lo que puedas. Mi causa desde hace unos años son los niños afectados por Síndrome de Dravet, la lucha por conseguir una cura para esta enfermedad, que pasa necesariamente por conseguir fondos suficientes para la investigación. Correr de morado me ha dado mucho mas de lo que yo les he dado a ellos. He conocido personas increíbles que me han hecho cambiar muchas de mis ideas. Y esto también me lo ha dado el running, no solo la forma física, no solo poder correr durante dos horas sin querer morir.

Tractorismo, Reto Dravet….sólo me falta hablaros de mi otra familia, los Drinkingrunners. Son un grupo de locos maravillosos repartidos por todo el mundo, cuyo principal objetivo es correr para divertirse y recoger con ello muchos kilos de comida para donar al Banco de Alimentos. Cada uno de ellos son (somos, que luego me riñen por no incluirme) excepcionales, y mi historia como corredora no estaría completa sin ellos, que me han alentado en los últimos tiempos en cada uno de los retos que me he propuesto.

Corredoras Anónimas: Bea Armenteros

Corredoras Anónimas: Bea Armenteros

Como veréis para mí, en esto de correr, las carreras han sido anecdóticas. He corrido muchas y correré muchas más espero. He hecho carreras de 5, 10, 15 kms, medias maratones y sí, 3 maratones, 3 milagros para una corredora que después de unos años tiene muy claro que esa no es su distancia, aunque me siga tentando.

Correr a día de hoy es mi válvula de escape, mi terapia para poder con todo lo demás y un pilar muy importante para mi autoestima. Corro lento, me sobran kilos, pero soy capaz de algo que para mí era todo un reto.

Y supongo que llegará un día en el que no pueda o no quiera correr, pero eso no me quitará ni la satisfacción de haberlo hecho ni a las personas que me he encontrado por el camino gracias a esta afición.

Toda una lección es lo que nos acabar de dar Bea.

Correr, amigos, solidaridad, confianza, diversión... uniendo todo, el resultado solo puede ser inmejorable. Muchas gracias Bea y a seguir sumando kilómetros de felicidad!