Corredoras Anónimas: Jana Palazuelos

"No quiero caer en los típicos tópicos asociados al deporte, pero sin duda la constancia, el esfuerzo, la capacidad de sufrir y seguir adelante o el valor que ahora le doy al mérito me han hecho mejor persona", afirma Jana.

Jana Palazuelos

Corredoras Anónimas: Jana Palazuelos
Corredoras Anónimas: Jana Palazuelos

Hace solo tres años yo era una chica normal, con una vida normal. Ahora sigo siendo una chica normal, con una vida normal, pero con unos valores que creo que antes no tenía.

Posiblemente pocas personas en Madrid hayan estado presentes en tantas carreras populares como yo, y no hablo como corredora, ¡ni muchísimo menos! Pero desde hace más de diez años vengo colaborando en diferentes eventos deportivos como voluntaria, como cronometradora y en la propia organización de la prueba.

Aún así, y con todo el aire deportivo que había respirado, nunca quise dar el paso de ponerme yo el dorsal. Y como digo, así estuve muchos años... hasta que un día pensé... y, ¿por qué no voy a poder correr yo? Y me puse a ello.... ¡Aunque no empecé por el running!

Todo empezó en 2016. Por aquel entonces trabajaba en el departamento de comunicación y marketing de una Fundación, con una importante carga de trabajo y una vida bastante alejada del deporte (salvo por los eventos donde colaboraba). Nunca había competido en ningún deporte y no se me había pasado jamás por la cabeza hacerlo.

Entonces mi novio, que fue ciclista y tiene una enorme afición a la bici, después de años intentando que metiera cabeza en el deporte, me dejó una bicicleta para dar mis primeras pedaladas. Íbamos por el carril bici de Colmenar y no se le ocurrió otra cosa que llevarme a subir el puerto de Canencia, ¡el segundo día de empezar a montar! Pese a odiarle aquel día, mi afición al ciclismo llegó. Lo siguiente fue comprarme una bici de carretera bastante mejor que yo y a partir de ahí era fácil encontrarme en el carril de Colmenar, Soto, Miraflores, Morcuera, el Cerro de San Pedro, etc.

Y todo iba sobre ruedas, nunca mejor dicho, hasta que me crucé con el running.

El primer día que salí a correr, recuerdo que llegué a casa con un dolor de cabeza horrible, pensé que eso no era para mi y que nunca podría llegar a correr más de 3 kilómetros seguidos. Supongo que todo el mundo habrá pasado por ese momento, sin duda el más crítico de tu relación con el running, pero es justo ahí cuando no puedes tirar la toalla. Y eso es lo que hice.

Terminó el verano de 2016 y como quien vuelve a la escuela con nuevos propósitos, decidí apuntarme a un club de running. Por supuesto nada de Garmin, camiseta de “publicidad" y las únicas zapatillas de deporte que tenía en el armario, que lo mismo las usaba para correr o para ir a Zumba, ¡imaginaos!

Corredoras Anónimas: Jana Palazuelos

Corredoras Anónimas: Jana Palazuelos

A partir de ahí, muy poquito a poco y después de varios entrenos por el Retiro, en octubre de 2016, corrí mis primeros y temidos 10k. Recuerdo el agotamiento de esa tarde y la felicidad que me invadía al pensar que había superado mi primera carrera.

Corredoras Anónimas: Jana Palazuelos

Corredoras Anónimas: Jana Palazuelos

Creo que fue en ese momento cuando las endorfinas empezaron a hacer su trabajo y, definitivamente el running me enganchó. Lo supe porque mi cuerpo y mi mente me pedían más. Sufría en cada entrenamiento (como lo sigo haciendo ahora), pero la recompensa, las ganas de superación y las mejoras que empezaba a ver día a día, eran más fuertes.

Así, zancada tras zancada, entreno tras entreno y casi sin darme cuenta, me encontré en la línea de salida de la Media Maratón de Madrid de 2017 con el corazón a mil por hora y con esos nervios mezclados con felicidad que todo runner tiene antes de dar el pistoletazo de salida.

¿El resultado? Llegué a meta y pensé: “Madrid. El próximo año te conquisto entero". Y así fue, tras millones de entrenos, series, fartlek, fuerza, tiradas largas, disciplina y mucha constancia (siempre a las órdenes de la que para mi, ha sido y ES fundamental en todo esto, mi entrenadora Ana Quejo, que luchaba para mezclar entrenamientos y descansos para superar las incómodas lesiones que me querían dejar parada), llegó el gran día.

Abril de 2018: ganas, nervios, miedo a lo desconocido, emoción y un Madrid abarrotado que ponía la piel de gallina. 42 kilómetros y 195 metros por delante y todas mis esperanzas puestas en una enorme rodillera que tenía que ayudarme a terminar. ¡Y terminé! Conquisté Madrid, mi ciudad…y NADA podía hacerme más feliz.

Corredoras Anónimas: Jana Palazuelos

Corredoras Anónimas: Jana Palazuelos

Antes de correr la maratón leí esta frase: “30 kilómetros con las piernas, 10 con la cabeza, 2 con el corazón y 195 metros con los ojos llenos de lágrimas". Al llegar me di cuenta de que lo clava letra a letra. Y es que, en este caso, no solo estamos hablando de correr… no solo hablamos del hecho de poner una pierna delante de otra durante 42 kilómetros…hablamos de experiencia vital. De enseñanza, de aprendizaje, de VALORES.

No puedo explicar lo que se siente en cada kilómetro… cuando llega el temido “muro" y piensas que no… que se acaba… pero SI… tu mente es más fuerte y sigues. Cuando te queda un kilómetro y rompes a llorar de felicidad, cuando después de meses de entrenamiento, lesiones y perseverancia cruzas la meta y sabes que no puedes ser más feliz. Cuando al día siguiente no puedes caminar, pero ya estás pensando en la próxima…

Y en eso ando ahora mismo. Mis entrenos han cambiado totalmente, la cosa se ha ido poniendo seria y mis tiempos han bajado mucho. En este, mi tercer año corriendo, estoy en tiempos de 45min el 10k, de 1h 45 el 21k y espero bajar de 3h 40 en mi objetivo de este 2020: Maratón de Sevilla este próximo 23 de febrero.

No sé si lo lograré o no, pero lo que tengo claro es que habrá merecido la pena porque puedo decir, sin miedo a equivocarme, que el deporte y en concreto el running me han cambiado la vida. Y lo ha hecho claramente a mejor.

Corredoras Anónimas: Jana Palazuelos

Corredoras Anónimas: Jana Palazuelos

No quiero caer en los típicos tópicos asociados al deporte, pero sin duda la constancia, el esfuerzo, la capacidad de sufrir y seguir adelante o el valor que ahora le doy al mérito me han hecho mejor persona. Nunca me imaginé saliendo a correr de noche al volver del trabajo, con lluvia, con viento, con temperaturas bajo cero... Cuidarme tanto la alimentación o dar importancia a detalles como las horas de sueño que antes nunca me habían importado. Y, lo más importante, esto ha generado una confianza en mi misma que no podría explicar con palabras.

La vida está llena de retos y el deporte te enseña sin duda como afrontarlos.

No creo que yo sea nadie para dar consejos en un mundo tan lleno de profesionales como en el running, pero por si a alguien que lea esto le sirve, quiero animarles a dar el paso de probarlo, de ponerse unas zapatillas y salir a correr… de superar esos primeros días feos que todos hemos tenido y a disfrutar de la vida de esta manera tan sana y tan adictiva. Sin duda, quien lo haga será, al menos, un poquito más feliz.

Muchísimas gracias por reletarnos tu historia con tanto cariño y pasión Jana, tus sentimientos han traspasado la pantalla y nos han llegado directios al corazón.

Por supuesto que cruzarás esa meta de tu segundo maratón, y todas las que te propongas, ¡a seguir por ese camino campeona!