Corredoras Anónimas: Mari Carmen Ortiz

"El míster, Pedro, me dijo un día que hacer un maratón te cambia la vida y ahora entiendo el porqué... ahora me siento más fuerte y sin miedo a nada... el año que viene volveré a estar allí", nos cuenta Carmen.

Mari Carmen Ortiz

Corredoras Anónimas: Carmen Ortiz
Corredoras Anónimas: Carmen Ortiz

Os voy a contar como me inicié en el mundo del running. Si hace 6 años alguien me hubiera dicho lo que he conseguido hasta ahora ,jamás lo hubiera creído.

Siempre he practicado deporte (natación, kárate, gimnasio...) pero lo de salir a correr siempre me había parecido aburrido y muy sacrificado, hasta que un día un grupo de chicas del gimnasio quedaron para salir a correr antes de empezar la clase y me apunté. ¡Qué horror! No aguantaba más de 100 metros seguidos corriendo y pensé que eso no estaba hecho para mí, pero mi cabeza no dejaba de pensar en ese día hasta que decidí que tenía que seguir intentándolo pero yo sola.

Cada mañana cuando dejaba a mis hijos en el cole, que en aquella época tenían 3 y 7 años, me iba a caminar/trotar por la ladera del río. Al principio me fatigaba muchísimo pero poco a poco te vas dando cuenta de que corres más que andas y te da un subidón increíble. Así estuve un par de años corriendo sola e incluso hice varias carreras, la primera carrera y muy especial fue la de "Pins y Mar" de 8,500 k donde sufrí muchísimo, pero la cual repito año tras año.

Luego vinieron varias de 10k, siempre acompañada de mi marido que es el que me animaba a seguir, pero llegó un momento en el que empecé a aburrirme y a desmotivarme. César que así se llama él empezó a correr con un grupo de gente y yo les acompañaba a las carreras, me encantaba hacerles fotos y animaros en varios puntos de la carrera hasta que llegaban todos a meta. Allí se respiraba muy buen ambiente, ver cómo se abrazaban y se animaban unos a otros me hicieron entender que correr también es un deporte de equipo y yo quería pertenecer a él.

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Llegaron las navidades del 2015 y mi marido me regaló la inscripción para formar parte de esa gran familia (el mejor regalo de mi vida) y a partir de ese momento mi vida cambió. Empezar a compartir entrenos con ellos fue lo más, desear que llegaran los martes y los jueves para ir a entrenar, ¡ni yo misma me lo creía! Daba igual cómo hubiera sido tu día, el estrés del trabajo, de los hijos, las comidas del día siguiente, las cenas, las lavadoras....no importaba nada, a las 20:30h me ponía las zapatillas y me iba a entrenar con el grupo. A compartir ratos de risas y de sufrimiento (no nos vamos a engañar) pero me iba nueva a casa, con las pilas cargadas y llena de energía, ¡esa es la magia del running!

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Bueno pues ahí ya empecé a entrenar más en serio bajo las órdenes del míster Pedro Antonio Esteso, un gran atleta y mejor persona y empecé a prepararme mi primera media maratón, todo un reto ya que nunca había hecho más de 10k, pero con la compañía y ayuda de mi familia y compañeros lo conseguí.

Después de esa media, vino otra y muchas carreras más, tanto de asfalto como de montaña.

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En estos 4 años que llevo en el grupo he tenido muchos altibajos de estar varios meses sin hacer nada, luego volver a prepararme alguna carrera y volver a desaparecer (no es fácil compaginar la vida de madre, trabajar fuera de casa y además sacar tiempo para ir a entrenar) y eso fué lo que me pasó al inicio de este año 2019, me encontraba muy desmotivada y sin ningún objetivo a la vista, necesitaba un reto, pero no uno cualquiera, necesitaba algo grande y llegó, ¡vaya si llegó!

Siempre había oído hablar del maratón pero nunca le había hecho caso ya que era una distancia impensable para mí, hasta que un día todo cambia y cuando escuchas esa palabra, ¡maratón!, una sonrisa se dibuja en tu boca y un hormigueo aparece en tu estómago, esa es la señal donde empezó todo.

Me enteré que unas compañeras se han apuntado al maratón de Valencia 2019 y me pregunté: ¿y por qué no? Me ponía muy nerviosa solo de pensarlo. Hablé con el míster y le pregunté si él creía que estaba preparada para hacerlo y su contestación fue: ¡no lo creo, estoy seguro! Eso me dió mucha fuerza y su visto bueno me inscribí a mí y a mi marido, sin que él lo supiera, fué un bonito regalo de aniversario. Y así volví a los entrenamientos más motivada que nunca.

En agosto empezaron los entrenos específicos del maratón. Tenía por delante cuatro meses muy duros de madrugones, tiradas largas, cuestas, series y demás, pero no lo cambio por nada del mundo. Fueron cuatro meses maravillosos donde vivimos muchas experiencias buenas y no tan buenas, donde te encuentras a ti mismo y que te hacen mejorar como persona.

Corredoras Anónimas: Carmen Ortiz

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Por fin llegó el tan esperado 1 de diciembre y nos fuimos a Valencia a recoger nuestra medalla, nos la habíamos ganado y así fue, terminamos todos en meta con una sonrisa de oreja a oreja y nuestra medalla colgada en el cuello.

Corredoras Anónimas: Carmen Ortiz

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Desde aquí quiero dar las gracias a todos mis compañer@s por su ayuda, sin ellos no lo hubiera logrado, en especial a mis guerreras porque lo que hemos vivido juntas no nos lo quita nadie; a mi marido César Ferrandez porque sin su ayuda y comprensión esto no seria posible y, cómo no, al capitán de este barco por creer en mi más que yo misma y por transmitirnos la pasión de este deporte como solo él sabe hacerlo. Un día me dijo que hacer un maratón te cambia la vida y ahora entiendo el porqué... ahora me siento más fuerte y sin miedo a nada... el año que viene volveré a estar allí, Valencia 2020.

¡Qué importante es marcarnos nuestros propios retos y no parar hasta conseguirlos siempre rodeados de nuestros seres queridos!

Muchas gracias Mari Carmen por acercarnos tu historia, ¡y a por Valencia 2020!