Imprevistos que pueden desestabilizarte el día de la carrera

No permitas que nada te eche al traste tanto el entrenamiento realizado como el momento tan especial que es día de la carrera. Haz frente a los imprevistos que puedan surgir y toma el control de la situación.

Ane Martín

Imprevistos que pueden desestabilizarte el día de la carrera
Imprevistos que pueden desestabilizarte el día de la carrera

Tu entrenamiento debe estar diseñado para prepararte para las adversidades que puedan surgir el día de la carrera, propias de la misma, como un ritmo inicial más rápido del que debieras, un inoportuno flato a mitad de la prueba e, in cluso, un cambio de recorrido pasando de ser llano a tener cuestas o una distancia algo más larga de lo previsto. Pero, a veces, nuestro cuerpo como causa de algunas acciones nuestras y otras, sin avisarnos, nos soprende para mal poniendo en juego nuestra paciencia y control.

Entonces, ¿qué debes hacer si tu cuerpo se resiste cuando más lo necesitas? Aquí, varios expertos opinan sobre las formas más molestas en que tu cuerpo puede echar al traste tu carrera y cómo puedes recuperar el control.

  • IMPREVISTOS ANTES DE LA CARRERA

La regla te visita esa misma mañana

No lo tenías anotado en el calendario que te tocara esa mañana, pero las hormonas son caprichosas y te han jugado una mala pasada.

Calma y que no cunda el pánico, no pasa absolutamente nada.

Depende de tus sensaciones habituales, de los dolorosas que sean tus menstruaciones y de la hinchazón que te produzcan, adapta tu objetivo para esa carrera. A su vez, es normal que te sientas algo más cansada de lo normal, con menos ánimo y con el pulso algo más acelerado. Modifica tus ritmos, márcate nuevas metas y a por ellas, ¡esto no te va a impedir colocarte en la línea de salida!

Si tus dolores son tan fuertes que te impiden levantarte de la cama, pide cita y visita a tu médico para valorar posibles opciones.

Te levantas con un resfriado

Si te despiertas con un resfriado, debes ser conservadora y no salir a correr. Lo primero es recupertarte y ya habrá más carreras.

Si son solo algunos moquillos de más sin importancia, prueba y analiza tus sensaciones en el calentamiento y decide. Eso sí, da prioridad a tu hidratación, un resfriado deshidrata tu cuerpo más de lo habitual.

Pero si te despiertas sintiéndose mal, comprueba primero tu temperatura. Si tienes fiebre, no podrás correr bajo ningún concepto. La fiebre es la reacción de tu cuerpo para combatir una infección, y serás más propensa a deshidratarte con facilidad.

Además, si corres cuando estás enferma podrías provocar que tu enfermedad empeore. Considera la fiebre como la forma en que tu cuerpo te pide que te lo tomes con calma, una señal de alarma.

Irrefrenables ganas de ir al baño

Nadie quiere estar en la línea de salida de una carrera cuando tus intestinos está a punto de explotar. Es importarte aprender a escuchar y entender el cuerpo para poder darle lo que necesita. ¿Pero qué haces si no tienes ganas de ir al baño antes de salir de casa? La respuesta puede que esté en el café.

El café provoca contracciones en el intestino, lo que desencadena que tengas una necesidad urgente de ir al baño. Lo mismo ocurre con la comida, así que si realmente quieres despertar tus intestinos, toma algo con tu café, también.

La cafeína en el café también tiene una ventaja añadida, estimula los ácidos grasos en el torrente sanguíneo, que utilizarás como energía al comienzo de la carrera.

Planifica siempre ir al baño antes de colocarte en la línea de salida, evitarás sensaciones desagrabales o incluso tener que pararte durante la prueba en los baños habilitados por la organización.

  • IMPREVISTOS DURANTE LA CARRERA

Te da flato

Crees que tienes todo controlado pero de repente aparece el temido flato.

Si sientes la punzada en el área del diafragma (justo debajo de las costillas), el problema podría estar ligado a tu respiración. Respira lenta y profundamente para controlar tu respiración y ejerce presión sobre la zona que sientas dolor para relajar el espasmo.

Otra razón común es comer o beber algo que no te haya sentado bien, probablemente algo demasiado ácido o demasiado complejo para ser absorbido rápidamente. Este es un buen recordatorio para no comer ni beber nada nuevo el día de la carrera. Si es demasiado tarde para esto, trata de tomar pequeñas cantidades de agua para ayudar a mover el alimento, masajea suavemente la zona acalambrada mientras corres, y respira lenta y profundamente.

Te entra un insecto en el ojo

Cuando estás corriendo de repente un insecto puede aterrizar directamente en tu ojo, provocando que cada parpadeo sea una tortura.

Si no quieres parar, trata de parpadear varias veces para ver si así lo eliminas, el exceso de lágrimas puede ayudar a limpiar hacia fuera, pero no te frotes los ojos. Si no funciona, tendrás que hacer una pausa para quitártelo.

Tu estrategia debe ser pedirle a un amigo que te eche un vistazo, o utilizar un espejo (la cámara del iPhone también funciona), para localizar el origen de la molestia.

Un buen remedio es utilizar gafas de sol, suelen evitar los insectos y las partículas polvo.

Notas que se te está haciendo una ampolla

Los inevitables ampollas, uñas negras y similares ocurren con tanta frecuencia que forman parte de nuestro pan de cada día.

En muchas ocasiones se debe a la mala colocación de los calcetines. Si notas que comienzan a arrugarse, es mejor parar y perder unos segundos en ponerlos en su sitio. Un calcetín fuera de sitio puede conducir a la fricción, lo que puede dar como resultado una ampolla.

Si se trata de un día caluroso o lluvioso, considera ponerte un poco de vaselina en los pies, reducirá la fricción y evitará el recalentamiento.