En un artículo publicado en la web Fissac, el investigador Pedro L. Valenzuela analiza uno de los casos más llamativos de envejecimiento saludable y rendimiento deportivo: el de Juan López, un atleta de 81 años capaz de ganar campeonatos europeos y batir récords mundiales en pruebas de larga distancia.
Tal y como explica Pedro L. Valenzuela en Fissac, Juan no es simplemente un octogenario activo, sino un auténtico fenómeno fisiológico. En 2025 logró el oro en el Campeonato de Europa de Maratón en su franja de edad con un tiempo de 3 horas y 39 minutos, además de establecer el récord mundial en 50 kilómetros con 4 horas y 47 minutos. Unos registros que muchos corredores jóvenes no alcanzarían. Este rendimiento excepcional motivó a un equipo de investigadores españoles e italianos a estudiar en profundidad su fisiología para entender qué hay detrás de su “motor” prodigioso.
Según detalla Pedro L. Valenzuela en Fissac, uno de los datos más impactantes es su consumo máximo de oxígeno (VO₂max), considerado el mejor indicador de capacidad aeróbica y salud cardiovascular. Juan alcanzó 52,8 ml/kg/min, el valor más alto jamás registrado en una persona mayor de 80 años. Para ponerlo en contexto, la media en personas de esa edad ronda los 17,6 ml/kg/min. Es decir, su capacidad aeróbica triplica la de sus coetáneos y se sitúa en niveles comparables al percentil 80 de hombres de 30 años.
El artículo de Pedro L. Valenzuela en Fissac explica que el VO₂max depende de toda la “cascada” de transporte de oxígeno: el corazón, la sangre y el músculo. Aunque Juan presenta un gasto cardíaco elevado (15 litros por minuto) y valores de hemoglobina normales-altos (16 g/dL), estos factores por sí solos no justifican cifras tan extraordinarias. La clave parece estar en el músculo.
UNA MUSCULATURA EXCEPCIONAL
Los análisis mostraron una capacidad excepcional para extraer y utilizar el oxígeno a nivel muscular. Sus capilares permiten una entrega muy eficiente de oxígeno y sus mitocondrias —las “centrales energéticas” de las células— presentan una enorme capacidad oxidativa. Incluso al bloquear temporalmente el flujo sanguíneo durante las pruebas, sus músculos demostraban una rapidez sobresaliente tanto en consumir el oxígeno disponible como en recuperarse tras restablecer la circulación.
Otro hallazgo relevante que destaca Pedro L. Valenzuela en Fissac es su extraordinaria capacidad para oxidar grasas. Mientras que en atletas jóvenes la máxima oxidación de grasa suele alcanzarse alrededor del 50% del VO₂max, en Juan se produce en torno al 80%, e incluso a intensidades cercanas al máximo sigue utilizando grasas como combustible. Esto le permite preservar el glucógeno muscular y retrasar la fatiga, evitando el temido “muro” del maratón.
Más allá de la fisiología, el artículo de Pedro L. Valenzuela en Fissac subraya la importancia del estilo de vida. Juan entrena al menos seis días por semana y acumula entre 65 y 120 kilómetros semanales, unos 3.500 kilómetros al año. Lo más sorprendente es que empezó a correr a los 66 años, tras jubilarse. Lejos de mostrar el declive típico asociado al envejecimiento, en las evaluaciones recientes mantiene o incluso mejora su rendimiento.
En definitiva, como concluye Pedro L. Valenzuela, el caso de Juan López demuestra que el entrenamiento regular puede ser una de las herramientas más poderosas para lograr no solo vivir más años, sino hacerlo con una capacidad funcional extraordinaria. Un ejemplo real de que el envejecimiento, lejos de ser un proceso inevitablemente limitante, puede reescribirse con constancia, ciencia y movimiento.
