Cinco detalles que te ayudarán a mejorar tu marca

No sólo es cuestión de entrenar más y más kilómetros; hay que pequeñas cosas que pueden marcar la diferencia

Cinco detalles que te ayudarán a mejorar tu marca
Cinco detalles que te ayudarán a mejorar tu marca

1. Añade un par de minutos a tu calentamiento

Hay pocos corredores populares que dan la importancia que se merece al calentamiento pre-carrera. Y tiene mucha importancia no sólo para conseguir rendir bien desde la primera zancada sino también para evitar el riesgo de lesión muscular. Hablamos de rodar muy suave 15 minutos y luego hacer una sesión de estiramientos manteniendo las distintas posiciones durante 10-12 segundos en ese punto en el que sentimos tensión en el músculo pero sin llegar nunca al dolor. Luego haz 4-5 rectas de 50 metros en progresión con zancada amplia. Acaba con un minuto a ritmo alto para tener ya el corazón, las piernas y tu mente totalmente activadas para el momento del disparo de salida.

2. Sé fiel a tu estrategia

Antes de que empiece la carrera dedica un tiempo para imaginártela, saber a qué ritmo vas a empezar, cuando empezarás a acelerar (recuerda hacerlo siempre en progresión, evitando los cambios de ritmo bruscos). Un error que se paga caro es salir “a lo que salga". Nuestra experiencia nos dice que aquellos que no tienen claro su ritmo por kilómetros antes de salir acabando corriendo demasiado rápido para sus posibilidades, arrastrados por otros corredores de más nivel a los que pueden seguir en los primeros kilómetros para luego desfondarse y acabar hundidos física y psíquica mientras no paran de ser adelantados por masas de corredores.

Cinco detalles que te ayudarán a mejorar tu marca

Cinco detalles que te ayudarán a mejorar tu marca

3. En los avituallamientos también se gana tiempo

El truco no puede ser más sencillo: lo que tienes que hacer es en lugar de ir a coger la botella o el vaso de agua en las primeras meses, dónde siempre se forma un barrullo total, sigues recto hasta las últimas mesas del avituallamiento. Evitas frenarte en seco para coger el agua y que te rompan totalmente el ritmo, además de empujones o que te empapen.

4. Cuidado con las subidas

Los corredores siempre tendemos a acelerar y hacer la zancada más larga en nuestro intento de que la velocidad baje lo menos posible. ¡Grave error! Asume que estás en una cuesta y acorta la zancada para mantener una buena cadencia. Y ojo con lanzarse a tumba abierta en las bajadas. Tu corazón no va a notar que te pones a menos de 4 menos el kilómetro, pero tus piernas sí y al final te pasará factura si te queda mucho para meta.

5. ¿De verdad necesitas zapatillas “voladoras"?

Entre las zapatillas ligeras y las de “fibra de carbono" parece que sin ellas la carrera ya va a ser un desastre. Y ojo que puede ser lo contrario. Estás zapatillas no son para todo el mundo; más aún, realmente sólo le merecen la pena a unos pocos. Cierto que la reducción del peso y las características de los materiales te ayudan a mejorar la eficiencia de tu zancada pero están pensadas para corredores con muy buena mecánica de carrera. Si no es tu caso, y además pesas más de 80 kilos lo mejor es que corras con una zapatilla de entrenamiento con buena amortiguación que te evitará problemas musculares. Y aunque seas un corredor ligero, si vas a más de 4’ 30" el kilómetro no tiene sentido tomar riesgos con unas zapatillas “voladoras". El beneficio que puedes conseguir no tiene sentido contra llevar un modelo que garantice amortiguación, estabilidad y comodidad extras.