Aquellas pequeñas cosas

Correr es un estado de ánimo.

David Rivas

¿Puede una camiseta generar alegría?
¿Puede una camiseta generar alegría?

La voz de Alberto sonó potente por el auricular. “Tu misión, si deseas aceptarla, es hacer una prueba de producto de la camiseta fallera Luanvi". La tarea parecía fácil. Salir a rodar unas cuantas veces con una camiseta de manga corta y contar mis impresiones. Un artículo más que nos sirviera para encandilar a un, esperemos, futuro anunciante.

Mi primer recuerdo de Luanvi es una camiseta del Valencia de Mijatovic y Camarasa, con CIP de patrocinador, así que no me costó aceptar el encargo con un ojo en la aplicación del tiempo del móvil: máximas de 20 grados en Madrid la semana entrante, la del 9 de marzo. El otro ojo observa la receta de mi médico: el tratamiento para esos mocos persistentes concluye el viernes. Tengo siete días por delante para hacer un buen contenido. Pan comido.

Hagamos ahora una elipsis hasta el 16 de marzo, 11 y 8 minutos de la noche. No ha sido una semana fácil, pero ya lo saben por las noticias. Me escapé en un hueco a correr para probar la camiseta Luanvi el miércoles 11 de marzo, primer día de mis hijas sin colegio y día 0 del confinamiento de mi mujer con ellas. Salí con una especie de placer culpable; era mi primer rodaje desde hacía unas semanas pero tenía la sensación de no estar haciendo lo correcto. Creo que salí más por la sensación de tener que cumplir con mi deber que por ganas. El estado de ánimo es más fuerte que los músculos a la hora de correr, y mi cabeza estaba en otro sitio.

Del pasado miércoles a esta parte han pasado muchas cosas y ningún rodaje más. La camiseta Luanvi me sigue observando desde la bolsa de la ropa sucia. En casa la ropa de correr se lava aparte y, normalmente, junto prendas de dos o tres entrenos para llenar la lavadora. No sé cuántos días me quedan para volver a correr con ella. Muy seguramente me salte mi regla para evitar que siga acumulando olor a sudor seco.

Me hubiera gustado poder volver a correr con ella para contarles algo más sobre las sensaciones del tejido sobre mi piel, cómo me encontré con ella rodando a diferentes ritmos, cómo ajusta de talla y si, después de lavada, huele bien, que a mí me parecen las únicas cosas importantes de una camiseta. Pero me siento idiota cada vez que intento glosar su tallaje ajustado, las costuras, quizá excesivas, de su manga ranglán, el microperforado de su tejido, muy bueno para el calor, o lo colorido de su diseño. De olor después del lavado, ya saben, poco puedo decir.

¿Tiene valor una prueba sobre algo que van a tardar ustedes en probar? Yo creo que no. Tendremos, espero, tiempo de que podamos resarcirnos con Luanvi y hacer una pieza como dios manda. Uno piensa en cerrar el portátil y decirle a Alberto que no cuente con él, hasta que relee el correo con los detalles técnicos de la camiseta y encuentra, por fin, lo que estaba buscando en el propio detalle del catálogo. Merece tanto su atención que me haré a un lado y, con perdón de la mesa, copiaré y pegaré: “Esta línea de camisetas está pensada para correr con un poco de alegría extra".

¿Puede una camiseta generar alegría?

Perfil derecho

Lo he tenido delante todo este tiempo. Correr es un estado de ánimo, sobre todo cuando debemos dejar de hacerlo. Más allá de marcas, ritmos o métodos de entrenamiento, todos volvemos más felices después del rodaje. Llevar una camiseta con motivos floreados, como la camiseta fallera de Luanvi, es comenzar un poco más alegre el rodaje, como lo son los calcetines estampados del ejecutivo que quiere destacar o la funda del móvil de tu compañero de trabajo.

Corremos porque nos hace más felices. La Luanvi es un complemento para que no se nos olvide jamás por qué corremos. Nada más que eso. Y nada menos. Cuando una marca diseña una camiseta así quizá no esté pensando tanto en el rendimiento en el kilómetro 30 de un maratón, sino en el abrazo que te va a dar ese amigo que llega siempre 30 minutos tarde al rodaje del sábado. Que, aunque evapore el sudor por la espalda, está pensada para evaporar el mal rollo. Y‌ que el modelo, denominado Festes, sea una excusa no sólo para conmemorar las Fallas, sino el rodaje.

En estos días de mirar por la ventana y añorar el golpeteo de las suelas contra el asfalto no puedo negarles que mi ánimo no es el mejor. Pero no es mal momento para imaginarme cómo será ese primer rodaje después de todo esto. No puedo ponerle fecha, pero sí ingredientes: mi parque favorito, mis zapatillas fetiche y, espero, ese par de amigos con los que me gusta salir a fuego. Y una camiseta que me haga feliz y, por qué no, dé motivo de risas al grupo. No nos vendrán mal, después de tanto tiempo, aquellas pequeñas cosas.

La camiseta Luanvi - Festes tiene un precio de 17,99€ en su web oficial.

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