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Correr con calzoncillos: cuáles elegir para evitar rozaduras

La inmensa mayoría de los pantalones de running tienen braguero interior, pero no todos los corredores se sienten cómodos sin calzoncillos. La clave no está en llevar o no llevar, sino en escoger bien el tejido, el ajuste y las costuras.

Pedro Crespo

4 minutos

¿Calzoncillo debajo del pantalón de correr, sí o no? Esa es la cuestión.

Hay cuestiones recurrentes en las conversaciones de los grupos de corredores. Una de ellas, a pesar de su tecnicidad, no trata sobre el umbral, VO2 máx o tiradas largas. Parece más modesta, pero no deja ser una inquietud para muchos hombres a la hora de salir a correr. ¿Me pongo calzoncillos o confío en el braguero del pantalón? La duda se antoja menor hasta que aparece la primera rozadura. Entonces deja de ser una cuestión íntima y se eleva a los compañeros de fatiga para conocer su opinion. Y claro, hay tantas como runners.  Muchos pantalones de running ya incorporan forro interior (la inmensa mayoría, de hecho). Aun así, muchos corredores siguen usando ropa interior. ¿Es un error? No necesariamente. Pero elegir mal puede convertir un rodaje tranquilo en una penitencia.

Correr con calzoncillos: una duda más común de lo que parece

La mayoría de pantalones específicos de running incluyen un braguero o forro interior. Su función es sencilla: sujetar, evacuar sudor, evitar el contacto directo con el tejido exterior y reducir las rozaduras. La mayoría de los expertos en equipamiento especifício para corredores coinciden en que llevar ropa interior debajo de pantalones con liner (así le dicen al braguero los que se quieren pasar de técnicos o anglosajones) puede añadir capas innecesarias y aumentar la incomodidad o el roce, aunque también reconocen que algunos corredores prefieren pantalones sin forro para usar su propia ropa interior técnica. Es decir: no hay una ley universal. Hay anatomía, sudor, distancia, calor, preferencias y tejidos. El corredor sabio no pregunta “¿calzoncillos sí o no?”, sino “¿qué combinación me permite correr sin acordarme de ella?”.

Si el pantalón ya tiene braguero, ¿hacen falta calzoncillos?

En muchos casos, no. Si el pantalón tiene un braguero cómodo, transpirable, bien ajustado y sin costuras agresivas, añadir un calzoncillo puede ser redundante. Más tela significa más humedad retenida, más fricción y más posibilidades de que algo se arrugue justo donde no debería arrugarse jamás. Los pantalones de correr suelen incorporar forro tipo slip o compresión precisamente para evitar el uso de ropa interior convencional, mientras que el algodón se empapa, pesa y puede favorecer las rozaduras. La opción más limpia para muchos corredores es, por tanto, pantalón técnico con braguero y nada más. Especialmente en entrenamientos cortos, días de calor o carreras donde cada capa extra suma sudor.

Cuándo sí puede tener sentido usar calzoncillos para correr

Hay corredores que no se sienten cómodos con el braguero del pantalón. Otros usan mallas, pantalones sin forro o prendas cuyo forro les resulta demasiado suelto, áspero o poco estable. En esos casos, un buen calzoncillo técnico puede ser una solución excelente (recurren a ella incluso atletas profesionales). Hay modelos específicos por su transpirabilidad, comodidad y capacidad para funcionar en distintos climas, desde calor hasta frío. La clave está en que sean prendas diseñadas para moverse, no para pasar ocho horas sentados frente al ordenador.

El calzoncillo ideal para correr: ajustado, técnico y sin algodón

Si vas a correr con calzoncillos, el ideal debería cumplir cinco mandamientos:

  1. Tejido técnico. Poliéster, poliamida, elastano o lana merina fina pueden funcionar bien. Los tejidos sintéticos suelen evacuar humedad y secar rápido, mientras que la lana ofrece buena gestión del olor y regulación térmica.
  2. Nada de algodón. El algodón absorbe sudor, tarda en secar y puede convertirse en una lija húmeda. Para leer en el sofá, estupendo. Para correr 12 kilómetros en agosto, mala idea.
  3. Ajuste firme pero no compresivo en exceso. Un bóxer técnico tipo brief (los que son como una malla súper corta) suele ser mejor que un calzoncillo suelto. Este tipo de diseño ofrece ajuste ceñido, buena cobertura y protección en la parte alta del muslo, mientras que los bóxers amplios pueden moverse y formar pliegues.
  4. Costuras planas o construcción sin costuras. Donde hay costura gruesa, puede haber rozadura. Y donde hay rozadura, hay un corredor caminando raro al entrar en la ducha.
  5. Pernera suficiente. Para quienes sufren roce en la cara interna del muslo, un bóxer de pierna media puede ser mejor que un slip (el llamado 'fardahuevos' en lenguaje canallesco). La tela actúa como barrera entre muslos, siempre que no se suba ni se enrolle.

¿Slip, bóxer o malla interior?

El slip técnico ofrece buena sujeción y poca tela, pero no protege tanto el muslo. El bóxer técnico ajustado suele ser la opción más equilibrada: sujeta, cubre y evita contacto piel con piel. La malla corta o half tight interior puede ser la mejor alternativa para tiradas largas, corredores con muslos que rozan o quienes buscan máxima estabilidad. Los análisis sobre pantalones de running destacan la importancia de bragueros con costuras redondeadas, buena transpirabilidad y sujeción sutil para evitar rozaduras. Esa misma lógica se aplica a la ropa interior: cuanto más estable y suave sea la prenda, menos protagonismo tendrá durante la carrera.

La mejor opción: prendas técnicas, no ropa interior convencional

La respuesta final sería esta: si tu pantalón de running tiene un buen braguero, probablemente no necesitas calzoncillos. Si prefieres llevarlos, que sean específicos para deporte, de tejido técnico, ajustados, transpirables y con costuras planas. Lo peor es la tierra de nadie: pantalón con braguero más calzoncillo de algodón más calor más tirada larga. Eso no es equipación; es una conspiración textil contra tu entrepierna.

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