La familia Endorphin de Saucony no necesita presentación. Tras haber disfrutado de cientos de kilómetros con varios de los modelos anteriores de esta saga, llega a mis pies la quinta versión de su zapatilla de maratón por excelencia: la Saucony Endorphin Pro 5. Una zapatilla que, lejos de ser una simple actualización, redefine sensaciones para aquellos que buscamos rendimiento puro en competición pero necesitamos también algo de 'protección'.
He tenido la oportunidad de exprimir a fondo este modelo durante la preparación para el Maratón de Madrid y, finalmente, calzármelas el día de la prueba. Varios cientos de kilómetros más los 42.195 metros. El resultado es una zapatilla que te pide guerra, pero que sabe cuidarte cuando la fatiga aparece.
Mediasuela: Reactividad sin "efecto nube"
Lo primero que sorprende al calzarlas es una sensación "rara" para los tiempos que corren: no tiene ese tacto excesivamente acolchado o blando que abunda en el segmento de las súper zapatillas. Olvídate de la sensación de "correr sobre nubes". La Endorphin Pro 5 apuesta por un tacto firme que se traduce en una reactividad inmediata esa combinación de PWRRUN PB en la base con una capa superior de Super Critical PWRRUN HG. Es extremadamente cómoda, pero con un carácter marcado que te mantiene conectado al asfalto.
Durante el maratón, la ayuda de la placa de carbono y su espuma de doble densidad se hizo evidente. Especialmente cuando el ritmo bajaba de los 5:00 min/km, la zapatilla parece cobrar vida propia. En varios tramos llanos y favorables de Madrid, tuve incluso que "frenarme" al ver que el reloj marcaba ritmos de 4:15-4:20 min/km sin apenas esfuerzo consciente, luego el muro iba a llegar y mejor intentar estar 'con piernas frescas'.
A diferencia de otras competidoras con geometrías radicales que te obligan a entrar de metatarso, la Pro 5 es una zapatilla agradecida para los que talonamos. Su forma no es excesivamente agresiva, permitiendo una transición fluida sea cual sea tu técnica de carrera.
Además, incorpora un ligero refuerzo en la zona del talón destinado a mitigar la pronación o mejorar la estabilidad. No es intrusivo ni convierte a la zapatilla en un modelo de soporte puro, pero se nota que hay "algo" ahí que ayuda a corregir la pisada cuando el cansancio hace mella en los últimos kilómetros y la técnica se desmorona.
Suela: por fin mejora
Uno de los puntos críticos en cualquier maratón son las zonas de avituallamiento, donde el suelo suele estar empapado de agua e isotónico. En Madrid, la suela de la Endorphin Pro 5 se comportó de manera impecable y ni un solo deslizamiento ni pérdida de tracción. Esa seguridad de saber que puedes pisar firme en suelo mojado te permite mantener el ritmo y la concentración sin miedos innecesarios, como antes.
El ajuste es excelente, pero hay un detalle crucial para los usuarios de plantillas personalizadas: la plantilla oficial de la zapatilla viene ajustada/pegada de tal forma que no recomiendo intentar quitarla. Jugar a despegarla podría comprometer la estructura interna del calzado. Si necesitas usar las tuyas, la única opción viable sería colocarlas encima, aunque esto podría afectar al volumen interno y al ajuste del pie.
La Saucony Endorphin Pro 5 es una herramienta de precisión. Es rápida, muy reactiva y, sobre todo, estable. Tremendamente ligera, es un modelo ideal para los que buscan carbono con comodidad pero sensaciones de velocidad por encima de 'acolchamiento'. Si buscas una zapatilla de competición que no te exija una técnica de élite y que responda con fuerza cuando decides bajar el crono, este modelo es, sin duda, una de las mejores opciones del mercado actual. El modelo número 4 duró mucho y esta parece que será mejor.
- Peso: 206 g y 178g
- Drop: 8 mm
- 270 € en Bikila











