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Cualquiera que pase horas sumando desnivel en la montaña sabe que elegir un buen chaleco de hidratación es casi tan importante como acertar con las zapatillas. Un mal ajuste o un rebote constante pueden ser un incordio. Durante el caluroso verano, que parece que no acaba, he estado poniendo a prueba el chaleco de hidratación Brooks Cascadia, y os adelanto que ha superado con nota mis expectativas.
Como una segunda piel
Lo primero que notas al ponértelo es cómo se ciñe al cuerpo. Brooks ha conseguido un diseño ergonómico con un fino tejido que abraza el torso sin llegar a agobiar. Esta comodidad al ceñirse es, para mí, uno de sus puntos fuertes. Incluso a ritmos altos o en bajadas técnicas y pronunciadas, el chaleco se mantiene firme; el temido "rebote" que acaba provocando rozaduras y distrae es prácticamente inexistente. Se siente como una extensión de tu propia camiseta.
El ajuste con los elásticos delanteros es fácil de personalizar, y de esta manera las mujeres y los hombres podrán poner las gomas donde menos les molesten en el pecho, así como apretar hasta donde se requiera.
Transpirabilidad a prueba de fuego (literalmente)
Por desgracia, he tenido la oportunidad de probar este Cascadia en días de calor extremo, de esos en los que el asfalto derrite y la montaña no perdona. La malla con la que está construido hace un trabajo excepcional. La transpirabilidad es sobresaliente, permitiendo que el sudor, que por supuesto está presente, evapore rápidamente y evitando esa sensación de llevar una armadura húmeda y pesada pegada a la espalda. Si corres en zonas cálidas, tu cuerpo agradecerá este extra de ventilación.
distribución de bolsillos
Cuando hay que salir con muchas cosas el acceso rápido lo es todo. Me han gustado muchísimo sus múltiples bolsillos delanteros, que están bien hechos y colocados.
Tienes a mano lo más importante para comer (geles, barritas, sales). No hay que hacer contorsionismos para sacar un gel cuando vas con las pulsaciones por las nubes. También tiene espacio dedicado para el teléfono móvil con un ajuste tan bueno que no se mueve nada y cremalleras. Parece un detalle menor, pero no tener el móvil golpeándote las costillas en cada zancada es una maravilla.
Los bolsillos de los flask tienes el espacio suficiente, con una goma para que no se escapen. En esa parte del chaleco se juntan tres bolsillos: los más grandes para la hidratación, otros delanteros para poder llevar algo fino y ligero como sales o barritas y seguidos los de cremallera. Lo dicho, casi todo lo importante a mano.
Destrás, los dos bolsillos más grandes son prefectos para meter rápido una chaqueta ligera por la parte alta sin parar, y en la parte más baja (independiente) las cosas menos necesarias, como ropa extra, botiquín o más comida.
Flasks que saben a agua, no a plástico
El chaleco viene equipado con dos soft flasks de 500 ml delanteros que encajan a la perfección en sus compartimentos, facilitando beber sobre la marcha sin tener que sacarlos del todo. Pero el detalle que más me ha enamorado (y que muchos corredores valorarán enormemente) es que el agua no sabe a plástico. Es un problema súper común en los bidones blandos de otras marcas, pero los de este Brooks mantienen el sabor neutro del agua o del isotónico desde el primer uso.
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El chaleco Brooks Cascadia es una apuesta segura para aquellos corredores de trail que buscan ligereza, un ajuste que no limite los movimientos y una organización frontal inteligente. Su precio es muy competitivo, y su rendimiento bajo calor extremo y el plus de calidad de todos sus elementos lo convierten en una opción que, sin duda, gustará a cualquiera que necesite este tipo de complemento para la montaña ...o ciudad porque cada vez se ve más.
pvp: 140 €





