Ser mejor corredor… en chanclas

Las OOFOS OOahh Sport, aceleradoras de tu recuperación, son una herramienta fundamental para los que valoran el entrenamiento invisible.

Ser mejor corredor… en chanclas | soycorredor.es
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Sucedió en Boston. El pasado mes de abril, antes y después del Día de los Patriotas. Antes y después del maratón más legendario del mundo. Antes y después de una de las mayores reivindicaciones atléticas populares; no corre el que quiere, corre el que puede (hace falta acreditar marca). Meritocracia a punta de pala. Fondistas vocacionales a media jornada, hombres y mujeres que se toman a Filípides en serio. Sucedió, decía, antes y después de la batalla.

Estaba en la ciudad para cubrir la prueba (si no lo habéis visto echad un vistazo a MEGACORREDOR) y, nada más entrar en la Expo (lo que aquí decimos Feria del Corredor) el defecto profesional me invitó a colocar la mirada a ras de suelo. Buscaba, como siempre, marcas, modelos, novedades… estadísticas de baratillo… Y de pronto me asaltó una evidencia. Zapatillas de correr había muchas, pero no tantas como para ocultar la enorme proporción de seres humanos… ¡En chanclas!

Rápidamente me retrotraje a mis tiempos de mochila e Interrail, cuando los hijos de la Gran Bretaña eran los únicos con la personalidad suficiente (y falta de respeto por los tiranos dictámenes de la moda) como para vestir este calzado con prestancia… y calcetines. Se ve, me dije complacido, que el tiempo les ha dado la razón. Pero la clave no estaba en el atuendo, si no en el proveedor del mismo, pues todas las susodichas estaban firmadas por OOFOS, una marca local que puede encontrarse también en España; de ahí estas líneas, porque algo tendrá el agua cuando la bendicen.

Fue regresar a la patria y hacerme con unas. Parecían cómodas y no hay que ser un lince para adivinar la intención de los Boston Qualifiers; descansar los pinreles con vistas a la paliza entre Hopkinton y la calle Boylston, o liberarlos de tensión tras cruzar la meta. ¿Pero por qué esas y no otras?

Absorbe un 37% más cada impacto, lo que supone una protección fantástica para músculos y tendones, exigidos en el entreno diario.

La primera razón debe ser que muchos han visto ya el lado oscuro de las clásicas chanclas de dedo o pala sin más tecnología que un par de trozos de goma, uno para apoyar y otro (más ancho o más estrecho) para que no se escape el pie. Sin más. Tan simple como nocivo si queremos evitar el paso por la consulta del fisioterapeuta. Esa es precisamente la profesión de Juan Antonio Pousa, ex atleta de élite (especialista en 3.000 metros obstáculos) y actual director de la empresa Fisio Pou, donde van a ajustarse las tuercas algunas de las piernas más ilustres de nuestro atletismo. Respecto a ese calzado que da de cine con el bikini, el pareo o el bañador de surfero, lo tiene claro: “No las recomiendo porque el pie va suelto y desparramado, sin ningún tipo de sujeción. Hace que la pisada cambie totalmente y, en lugar de tener los tres tipos de apoyo a nivel biomecánico durante la marcha, apoyas de forma diferente con toda la planta… con lo que el impulso ya no es el adecuado".

Ser mejor corredor… en chanclas

Ser mejor corredor… en chanclas

Espera, que todavía hay más, aunque no te atormentes si las usas para ducharte en el gimnasio o bajar un rato a la piscina, el problema viene cuando, como les pasa a muchos, las incluyes como opción prioritaria durante la mayor parte de los días de verano… “Al dar un paso tienes que hacer mucha más fuerza con el pie para garantizar la impulsión, ya que debes levantar la parte de atrás de la chancla, a lo que se suma la oscilación del pie en el suelo, una extraña flexión que provoca que toda la cadena posterior se sobrecargue mucho más: fascia plantar, sóleo, gemelo, tibial posterior… llegando a alcanzar los isquiotibiales hasta llegar a la articulación sacroiliaca. Eso puede degenerar en fascitis plantares, sobrecargas de gemelos, sóleos e isquios y hasta una lumbalgia por la sacroiliaca", apunta Pousa.

Precisamente en el punto opuesto a esas chanclas con cero inversión en I D están las OOFOS. Salta a la vista que tanto sus modelos de dedo y pala (tienen varios para satisfacer a los adeptos de ambos conceptos, esta prueba se remite a uno de los segundos, el OOahh Sport) resultan contundentes, ‘tochos’ por usar nomenclatura de zapas de rodar. Se intuye una cierta soberbia estructural incluso antes de probarlas; cada unidad (no el par, por acabar de aclararnos) pesa 171 gramos (10 USA hombre), lo que no se percibe a la hora de caminar (de primera dirías que pesan el triple), pues resultan ágiles de movimientos, mucho más si tenemos en cuenta lo ‘complicado’ de su composición. Vayamos al lío.

La piedra sobre la que se edifica el éxito de estas chanclas es la tecnología OOfoam (foam, en esa lengua de la que casi todos pasábamos en EGB, y de aquellos polvos, estos lodos, significa espuma). Lo subjetivo: mullidita que te quieres morir. Lo objetivo: absorbe un 37% más cada impacto, lo que supone una protección fantástica para músculos y tendones, exigidos en el entreno diario y sobre todo en nuestra vida laboral (con calzados que, salvo gloriosas excepciones, suelen ser más bonitos que anatómicamente respetables). Todo, combinado, proporciona una recuperación mucho mayor cuando llegamos a casa después de unas duras series (o un día de perros en el curro) y nos entregamos al ancestral placer de descalzarnos. No las definiría como unas chanclas, si no como una zapatilla de entrenamiento invisible. Sí, ir descalzo te puede proporcionar mayor sensación de libertad y frescura, pero ¿el pie trabaja más o menos? No te dejamos con la duda: más (y esto no es un debate sobre minimalismo, esto es un debate sobre recuperación).

El gabinete de prensa de la marca va más allá: “Se reduce el estrés en los pies, el cuerpo y el alma". Ahí se han flipado un poco. Lo primero vale, lo segundo también… Lo tercero… Es algo muy particular y, aunque se atisba sin problemas la concatenación de ideas, como dijo un amigo de este probador una de las jornadas en las que le vio con las OOFOS puestas: “Macho, que sí, que dan gustito, pero ni que te la…". Nunca dije que este probador se relacionase con poetas.

Ser mejor corredor… en chanclas

Ser mejor corredor… en chanclas

El caso es que la OOfam tiene su aquel, que es precisamente el aquel contrario al de las espumas utilizadas por los fabricantes de calzado deportivo (diseñadas para rebotar y propulsar). Aquí se trata de absorber (ese 37% que os comenté). Como resultado, se alivia de sobrecargas no solamente los pies, también la espalda y las rodillas. A demás del material, el diseño ayuda mucho, pues el soporte arqueado acuna el pie (¿hay un término más relacionado con el bienestar que acunar?) liberando presión de los tobillos, las rodillas y las caderas (por donde vienen gran parte de las lesiones biomecánicas de los corredores, así que poca broma).

Una vez que caminas con ellas notas que no entorpecen demasiado lo que debería ser el movimiento natural del pie, pues su diseño biomecánico provoca que se flexionen tanto con el pie como con el suelo. Citando de nuevo a la marca: “El material suave y flexible OOfoam permite que el pie se articule de la manera en que lo concibió la naturaleza". Bueno, no sabemos si tanto, pero de verdad que van muy bien.

Otros aspectos escabrosos a la hora de enamorarse de un calzado (y más uno de este tipo):

Rozaduras

No. El ajuste es suave y, al menos a quien esto firma no le hicieron daño alguno. No usé vaselina antes de calzármelas por primera vez (vaya frase peligrosa sacada de contexto, ahora que caigo) e, imitando a los corredores que me alertaron sobre ellas en Boston, cuando las he usado con calcetines pues… olvídate. Esto último es la razón de que me decidiese a probar un modelo de pala: vale tanto para invierno como para verano a la hora de usarlas para andar por casa. En este sentido las de dedo son más limitantes, más estacionales.

Durabilidad

OOFOS dice: “El OOfoam es un material muy duradero que mantiene su almohadón durante toda su vida útil". Claro, qué va a decir, si son suyas. La pregunta sería: ¿Cuál es su vida últil? No te lo puedo decir porque desde que las usé por vez primera hasta hoy han pasado cuatro meses escasos. Lo que estoy en disposición de señalar es que el dibujo de su suela, a base de líneas onduladas horizontales y verticales que se entrecruzan, no ha sufrido ni la más ligera variación, al igual que la configuración de la espuma, apenas un par de las clásicas arruguitas propias de soportar el peso de servidor de ustedes (sobre los 75 kilos, depende de los compromisos sociales de cada semana).

El agarre, por cierto; ni te preocupes, más que suficiente teniendo en cuenta que no somos críos que van a echar carreras al borde de la piscina… o sí (pero ahí también responden, me lo han contado). Las hemos usado para caminar por césped, baldosa de paseo marítimo (ya tu sabes), cemento, asfalto… Nada, respuesta impecable. En mi caso, siendo sincero, solo he notado un pequeño aplastamiento (mínimo) en la zona del talón; pero que conste que yo entro de talón una barbaridad, de eso que vas a rodar con alguien nuevo y a los dos minutos te suelta: “Joder, vaya pasada lo que entras de talón". Resumiendo: que si calculo desgaste puedo aventurar que tres o cuatro veranos (sacándolas a la calle) me duran. Y si no salen de casa pues… No sé, tampoco es plan de no cambiarlas en la vida, que la gente tiene que comer.

Relación con el agua

Sí, que para estar en casa bien, pero son unas chanclas y las acabarás sacando a que les de el aire. Las células de la espuma son cerradas, así que aguantan la humedad sin problemas. Vamos, que las puedes meter en la ducha o en la lavadora. Dicen sus creadores: “Es un calzado tan liviano que incluso flota"… Bueno, viene muy bien si tus colegas son de esos capullos que consideran gracioso tirártelas al agua justo cuando habéis recogido las toallas y os estáis yendo a tomar una cervecita… Por lo demás no le vemos una utilidad práctica, más allá de sacar pechito de su delgadez. (Apunte de mi madre: “Si las llego a tener cuando eras crío… con lo bien que se cogen para habértelas tirado más de una vez". Y siguiendo con las delicias de la educación ochentera: “O para haberte puesto el culete colorado". Y ya, que hay mucho ofendidito y os vais a hacer una idea de ella que no corresponde).

Precio

49,95 lereles. ¿Caras? Sabemos que en cualquier tenderete playero consigues unas por cinco veces menos (a este respecto te remitimos a las palabras de Juan Antonio Pousa, gran fisioterapeuta mejor persona, localizadas a mitad de este artículo). También sabemos que el jamón bueno cuesta más que el malo. Si te preocupa tu salud (y tu economía: una sesión normal de fisio raro que baje de 50 euros) no son nada caras. O dicho de otro modo, creo sinceramente que valen lo que cuestan. Pero oye, si queréis hacer rico al gremio de ‘Pou’, por mí no os cortéis.

Por lo demás, antes de dejaros los datos de los señores y señoras que las producen, deciros que no tienen medios números. Como aquí cada persona es un mundo (algunas hasta dos) os diré que poseo un 10,5 USA y en las OOfos OOahh Sport pedí un 10 USA y voy de lujo. En el resto de modelos no puedo deciros, ahí mejor preguntar al fabricante, lo que, ahora sí, nos lleva al punto y final de esta parrafada que, en el caso de que os guste tanto recuperaros bien como entrenar duro, espero que no haya sido demasiado complicada de digerir.