La mujer de los 100 maratones

Idoia Esnaola completó en el Zurich Maratón de San Sebastián un fantástico recorrido vital en torno a la distancia más mítica de las carreras de fondo.
Alberto Hernández
La mujer de los 100 maratones
La atleta Idoia Esnaola | soycorredor.es

Te vas liando, te vas liando… y acabas con 100 combates contra Filípides resueltos a los puntos. Sin proponértelo, de manera natural. Fluyendo, que diría un moderno. Le ha pasado a Idoia Esnaola, 50 años, vecina de Urnieta (Guipúcoa). A pesar de un apellido tan fondero (su hermano Gaspar ganó dos veces el Maratón de San Sebastián a comienzos de los 80 y su hermana Eva es la única española que ha participado en la Spartathlon, 247 km entre Atenas y Esparta. Tiene cuatro más, sin contagio de running por el momento), no le dio por deglutir millas hasta cumplidos los 28. “Oye, lo primero, pon el nombre de mis dos clubes, que si no me la montan: Club Deportivo Hernani y Donostiarrak”, suelta directa, risueña, dejando claro que la entrevista no será aburrida.

Va postergando su pequeña gesta, quitándole hierro, al tiempo que se afana por ensalzar a sus hermanos: “Empecé inspirada por Gaspar, recordando todo aquello que vivía de niña cuando iba a verle competir. Venía a mi memoria lo que experimentaba cuando él llegaba a meta. Era un fenómeno, tiene 2:14:56 de marca personal”. Salir a trotar, estar sana, ponerse algún que otro dorsal… Vale, correcto. Pero pretensiones de coleccionista ninguna: “No era mi intención correr tantos. De hecho muchas veces no sabía ni cuántos llevaba, para eso está mi contable, mi amigo Javier Sanz, de Madrid”. Habla de otro loco fantástico, un embajador vocacional de los 42,195 km que ha derramado sudor en ni se sabe cuántos países. Lo que sí se sabe es cuántas veces, 126 (fue profe de mates, es un tío con gusto por la precisión), la última de ellas acompañando a Idoia en su centena. En San Sebastián, el lugar donde empezó todo.

Quería llevar el 261, el mismo número que llevó Kathrine Switzer en el Maratón de Boston de 1967, cuando se convirtió en la primera mujer en terminar oficialmente la prueba

Sigamos con el dígito de marras. “Es un número especial y además se da otra casualidad. ¿Sabes qué edición del Maratón de San Sebastián era esta? ¡La 42ª! Yo he corrido todas desde 2000, cuando debuté en la distancia. Para mí es como estar en familia”, confiesa antes de agradecer el detalle de la organización, quien le reservó el número de dorsal que más significado tenía para ella en una jornada tan especial. Os habéis colado, porque no es el 100: “Quería llevar el 261, el mismo número que llevó Kathrine Switzer en el Maratón de Boston de 1967, cuando se convirtió en la primera mujer en terminar oficialmente la prueba. Quise rendirle homenaje y, en lugar de mi nombre, puse sus iniciales, KVS; de esa manera burló el proceso de inscripción en una época en la que la participación estaba vetada a las mujeres. Para mí es un referente, muchas podemos correr maratones gracias a ella. La conocí en 2014, cuando vino a Palma de Mallorca con motivo del 261 Women’s Marathon”. Respecto a esta historia, detallazo de su amiga y compañera de correrías Alazne Mujika (Vicedecana de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas de la Universidad de Deusto), quien también conoció a Switzer cuando, con motivo de su visita a ‘La Behobia’, se acercó a dar una charla en la institución: “Le dijo que iba a correr mi maratón número 100 y ella, en Nueva York, donde vive, se hizo una foto con una hoja en la que me trasmitía su apoyo. Para mí fue precioso”.

La mujer de los 100 maratones

Idoia Esnaola con su familia al acabar su maratón número 100 | soycorredor.es

Tantos encuentros con la carrera más larga del programa olímpico dan para amenizar muchas cañas (con pintxo, claro está). Recuerda, por ejemplo, el día de su cumpleaños maratoniano, cuando alcanzó los 42 años y 195 días. Lo celebró con un evento hecho a su imagen y semejanza, el I Maratón en Pista de Ordizia: “El primero que se hacía en España con estas características. Imagínate, 105 vueltas, saliendo cinco metros antes de la curva del 200. Y todos por la calle uno. Participamos ocho y llegué la última”. Ni siquiera fue la primera mujer, cuenta partiéndose de risa, porque “me ganó mi hermana, como siempre”.

Tengo 3:47 en maratón, pero contenta, no pienso dejar de comer ni sacrificarme más de lo que es debido.

La admiración que tiene por Eva daría para pasarse Internet. Se le agolpan las palabras, las muestras de cariño… “Tienes que hacerle un reportaje, tienes que hacerle un reportaje”, aconseja vehemente. Prometido. “Empezó de jovencita y era muy buena. Hubiese sido una excelente corredora de 5.000 o 10.000 metros, pero se echó novio y lo dejó. Ya sabes, el amor. A los 42 años regresó animada por mí, sobre todo para que dejara de fumar. También le repetía mucho que, al menos una vez en la vida, debería correr un maratón. Y fíjate la que ha liado. Tiene la mejor marca española de 12 horas, y las mejores marcas mundiales en la categoría W55 de 6, 12, 24 horas y 50 km, entre otras muchas cosas. Es una pasada. Es que tiene una genética… No como yo. Mi físico, si entrenase a tope -lo que no me compensa-, daría como mucho para 3:35 en maratón. Tengo 3:47, pero contenta, no pienso dejar de comer ni sacrificarme más de lo que es debido”, concluye rotunda, dejando traslucir su particular manera de tomarse la vida y el deporte.

Llegar a 100 ha sido un camino de constancia donde, excepto el curso de su estreno, siempre ha hecho al menos dos pruebas de 42,195 km al año. “El que más fueron ocho, en 2011”, señala antes de exponer que no ha sido de prodigarse mucho en el extranjero: “Fui a Roma aconsejada por otro de mis maestros, Jesús Eguimendia. Fue muy bonita por el encanto del recorrido, su cultura e historia. También hice París y Saint-Girons, pero de los pocos que he corrido fuera el que más me impactó fue el de Zúrich, en año nuevo. Se da la salida a las 00:00 con el toque de las campanas, que se repite por las diferentes iglesias distribuidas en el recorrido. Es de noche, vas con frontal, por caminos… Es mágico”.

La mujer de los 100 maratones

Idioia Esnaola junto a su hermana Eva finalizando su maratón número 100. De verde, a la izquierda, Gaspar Esnaola, hermano y ganador dos veces en San Sebastián | soycorredor.es

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Idoia Esnaola junto a sus hermanos: Kontxi, Gaspar, Marijo, Eva, Alberto, Idoia y Josune | soycorredor.es

En 2014, “de casualidad, pues mi vida es un cúmulo de casualidades”, se marcó la que denomina “trilogía de las tres P”. Traducido: Palencia, Palma de Mallorca (261 Women’s Marathon) y París. “Los hice consecutivos, entre las dos últimas semanas de marzo y la primera de abril”, relata a modo de introducción a la apología sin fisuras de la niña de sus ojos: “El Maratón del Río Boedo, en Bacones de Ojeda, Palencia, es el maratón de verdad. El recorrido es duro, pero no porque tenga un desnivel excesivo, qué va. Es todo por caminos de tierra donde no hay nadie, corres solo, pues somos 50-60 participantes. Aquí experimentas la soledad del corredor de fondo de manera literal. El sábado por la tarde es la media, en la que suele hacer calor. Y luego el maratón el domingo a la mañana, que suele arrancar con fresco. Hay gente que hace ambas y, para mí, son divinos. Gabriel Ruíz, el organizador, es magnífico, un tío estupendo. Y qué decir sobre cómo se vuelca el pueblo con su carrera. Te digo una cosa, Kipchoge tiene el récord del mundo, pero no estará licenciado en maratón hasta que corra aquí”. Y se troncha. Y de paso nosotros, solo de imaginar al keniata recibiendo semejante advertencia.

Un compañero de Donostiarrak, al que tenía mucho cariño, nos había dejado el jueves anterior, a los 71 años, de un infarto.

Además de maratones ha ido más allá, por ejemplo Madrid-Segovia o Hiru Haundiak. En ambos universos despliega su solidaridad, pues en el ultrafondo más de una vez se ha encargado de avituallar a su hermana Eva y, en la distancia ‘corta’, lleva dos años haciendo de liebre en Donostia, incluido 2019, cuando festejó los cien como guía de los que pretendían bajar de las cinco horas: “Oficialmente he hecho de liebre este año y el anterior, pero extraoficialmente he desvirgado a mucha gente… No lo pongas así, que queda muy chabacano”. A mí, personalmente, me gusta la espontaneidad. “Pues va, venga, ponlo”. Se refiere a esos amigas y amigas a los que acompañas en un día tan significativo, como a ella la escoltaron el pasado 24 de noviembre Javi Sanz, Martín ‘Fabiani’, Alberto Costilla ‘El Sombrilla’, Antonio Huerta, Antonio Rojas, su hermana Eva, su amiga Alazne y “Pepe, que no me sale ahora el apellido, tiene narices”. Algunos se presentaron por sorpresa, acumulando todavía más emoción a la ya reinante en el ambiente. Y no por la efeméride, si no por la naturaleza cruel de la vida: “Un compañero de Donostiarrak, al que tenía mucho cariño, nos había dejado el jueves anterior, a los 71 años, de un infarto”.

Triste y contenta, porque así es el juego, cruzó la meta. Besos. Abrazos. Felicitaciones. Medalla. Y un privilegio que le hace especial ilusión: “Antes de correr un maratón solemos tomarnos una foto de grupo. En ella, los centenarios siempre están de pie y el resto arrodillados. A partir de ahora jamás tendré que volver a agacharme”.

La mujer de los 100 maratones

Idoia Esnaola durante su maratón número 100 junto a Javi Sanz, otro maratoniano con más de 100 batallas | soycorredor.es
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