Las llegadas más esperpénticas fruto del despiste

Estos son algunos de los lapsus más memorables de corredores que creían que tenían la victoria ya en el bolsillo... pero no.
Álvaro Rodríguez -
Las llegadas más esperpénticas fruto del despiste
Sifan Hassan y Lorna Salpeter, celebrando una medalla cuando le quedaban 400 metros | soycorredor.es

Hay un refrán popular que dice que hasta el rabo todo es toro. Pues bien, todavía hay a quienes parece que no les ha quedado suficientemente impregnada esta verdad universal y han sido víctimas de algunas de las escenas más grotescas de nuestro deporte al perder casi sobre la misma línea de meta una victoria o una medalla por un exceso de confianza, viéndose rebasados por otro atleta contra todo pronóstico.

Como consigna de obligado cumplimiento en lo sucesivo para cualquier corredor: siempre correr hasta el final. Aquí hemos recopliado alguna de esas llegadas dignas de un sketch humorístico, pero que seguro que alguna lágrima o disgusto han provocado a sus desafortunados protagonistas:

Gebrhiwet cuenta de menos en Lausanne

Comenzamos por el lapsus más reciente. En los 5.000 metros de las Diamond League de Lausanne el atleta etíope Hagos Gabrhiwet atacó de forma violenta a falta de 700 metros para la línea de meta. El público, los comentaristas y los propios atletas observaban cómo este talentoso atleta se distanciaba de todos sus perseguidores a una velocidad descomunal. Solo Yomif Kejelcha intentó irse con él, pero ni los Barega, Cheptegei o Chelimo hicieron por tratar de seguirle.

La sorpresa para Gebrhiwet llegó cuando, al pasar por la línea de meta y celebrar el supuesto triunfo, observó cómo la campana sonaba, lo que le avisó de que tenía que recorrer otros 400 metros. Trató de pegarse a Kejelcha, que se había distanciado del grupo, pero no pudo soportar el esfuerzo realizado y acabó finalizando la prueba en décima posición.

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Final de 5.000 m del Campeonato de Europa de Berlín 2018

Continuamos con esta llegada ocurrida en los Europeos de atletismo de Berlín. La israelí de origen keniano Lonah Chemtai Salpeter se había hecho con la victoria en los 10.000 metros el segundo día del campeonato, pero en los últimos compases de la final de los 5.000 metros, que se disputaba en la última jornada, sufrió un desliz que le privó de la posibilidad de conseguir el doblete.

A falta de 500 metros lanzó su esprint como si de la última recta se tratase y su sorpresa fue mayúscula cuando el toque de campana le advirtió de que quedaba una vuelta. Lo más increíble fue que su prematuro esfuerzo ni siquiera le valió para llegar primera a los 4.600 metros, ya que la vencedora final, la neerlandesa Sifan Hassan, le aguantó el pulso a la israelí y por si fuera poco continuó la vuelta que les restaba a la misma velocidad. ¡Alucinante!

Tras frenarse en un primer momento al conocer su error, Salpeter retomó la carrera como buenamente pudo para llegar en cuarta posición, aunque sería descalificada posteriormente por atravesar antes de tiempo la línea de conos que separaba la salida partida en los primeros compases de la prueba. En definitiva, todo un despropósito.

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Carrera en el partido de béisbol Mets - Braves de la MLB

No es una carrera al uso, pero se trata de otro buen ejemplo de celebraciones prematuras. Sucedió en el descanso del partido Mets - Braves en SunTrust Park en 2017, en el que un aficionado se enfrentaba, como parte del espectáculo del intermedio, a 'The Freeze' en un esprint con varios metros de ventaja.

The Freeze es Nigel Talton, de 26 años, de Fort Valley (Georgia). The Washington Post se encontró con Talton e informó de que había estado corriendo desde la escuela secundaria y tenía marcas personales de 6.73 en 60 metros bajo techo, 10.47 en los 100 y 21.66 en los 200.

El seguidor de los Braves acabó literalmente por los suelos.

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Final de 10.000 m del Campeonato del Mundo de Pekín 2015

La estadounidense Molly Huddle llegaba en tercera posición a los últimos metros de la final de 10.000 metros del Mundial de Pekín en 2015 tras Vivian Cheruiyot y Gelete Burka, pero levantó los brazos antes de tiempo en señal de celebración por un bronce que finalmente no se colgó, ya que su compatriota Emily Infeld se le coló por el interior -para más inri- en los mismos cuadros de meta.

Lo peor es que a la despistada norteamericana no es la primera vez que le ocurría exactamente lo mismo, ya que 3 años antes sufría la misma suerte en los Campeonatos Nacionales de Cross, esta vez en favor de Sara Hall que le arrebataba la victoria sobre la cinta de meta. ¿Habrá aprendido por fin la lección?

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3.000 obstáculos del Pepsi Team Invitational 2015

El atleta de la Universidad de Oregón Tanguy Pepiot creyó tener asegurada la victoria en los 3.000 metros obstáculos del meeting Pepsi Team Invitational 2015, por lo que comenzó a celebrarlo jaleando al público del legendario estadio Hayward Field de Eugene a 30 metros de la llegada.

Meron Simon, de la Universidad de Washington, le revasó ante la incredulidad de todos los asistentes. Si Prefontaine levantara la cabeza...

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800 metros de la Diamond League de Shanghai 2014

En la carrera de 800 metros masculinos en la Liga de Diamante de Shanghai el 18 de mayo de 2014, el campeón olímpico de 1.500 metros argelino Taoufik Makhloufi perdió la carrera al celebrar prematuramente la victoria.

Como se ve en el video, Makhloufi abrió los brazos y sacó la lengua antes de la línea, pero quien saboreó la victoria fue el keniata Robert Biwott.

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Maratón de Chicago 2007

A veces es más descuido que arrogancia lo que le cuesta a un corredor una victoria. Ese fue el caso de la rumana Adriana Pirtea (ahora estadounidense Adriana Nelson) que ya se veía ganadora del maratón de Chicago en su debut en 2007, pero no sabía que la etíope Berhane Adere venía por detrás mucho rápido.

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5000m del meeting Crystal Palace 1980

Es la imagen más icónica de la arrogancia en el deporte, personificada en este caso por uno de los mayores mitos del atletismo: Steve Ovett.

El británico venía de conseguir el oro olímpico en 1.500 metros en Moscú y era el vigente plusmarquista mundial de esta distancia y de la milla. En esta ocasión tomaba parte en la distancia superior, los 5.000 metros, en la reunión Crystal Palace de Londres, y en una carrera que tenía dominada comenzó a jalear al público antes aún de embocar la última recta, en pleno esprint con el irlandés John Treacy, quien tuvo el arrojo suficiente para lanzarse en los cuadros a por la victoria, en el momento en que Ovett ya se había relajado, infravalorando la pujanza de su rival. Una humillación sin paliativos para el corredor de Brighton.

Treacy, por cierto, llegó a ser subcampeón olímpico de maratón cuatro años más tarde en Los Ángeles con un tiempo de 2:09:56.

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