"Mis circunstancias fueron especiales. Nunca me consideré un deportista de élite. Pero tuve un golpe de suerte al aprobar la oposición a profesor de secundaria en 1996 con 29 años. Y, nada más aprobar, me puse a entrenar como un loco, porque mi ilusión era debutar en un maratón. Entonces fui subcampeón de España detrás de Toni Peña en Langreo. Me dieron una beca federativa y me cogí una excedencia de tres años", recuerda José Ramón Rey (Ourense, 1967), que es el último ganador español en el maratón de Sevilla en 2001 hace ya 25 años.
"Sevilla fue una maravilla. Yo ya había vuelto a trabajar como profesor y entrenaba una sola sesión después de trabajar. Vivía de las rentas en los años en los que entrené mañana y tarde. No había podido ir al maratón del Mundial de Sevilla en 1999. Recuerdo que lo vi por televisión y me gustó tanto que me dije a mí mismo, 'tengo que correr algún día en una ciudad como Sevilla'".
La oportunidad llegó en 2001. "Recuerdo la carrera entera, hasta los momentos del calentamiento, la buena química con Fabián Roncero que estaba allí y que tiró de mí casi durante 30 kilómetros. De hecho, mi idea era hacer 2:13 o 2:14. Pero cuando entré en la recta del estadio y vi qué iba a hacer 2:10 quise disfrutar el momento y entré casi andando para disfrutarlo lo más posible".
Mi idea era hacer 2:13 o 2:14. Pero cuando entré en la recta del estadio y vi qué iba a hacer 2:10 quise disfrutar el momento y entré casi andando para disfrutarlo lo más posible.
"Al día siguiente me recibieron en el Ayuntamiento. Fueron cuatro días en Sevilla inolvidables con mi pareja de entonces, la madre de mis hijos. No conocía la ciudad y me quedé impresionado. Cuando volví años después de turismo con mis hijos a 'Isla Mágica' traté de radiografiar aquellos momentos. Recuerdo que el hotel estaba enfrente del parque de María Luisa. No puedo evitarlo. Sevilla está en mi corazón. Unos meses después gané el maratón de Madrid y luego fui segundo en Lisboa. Pero nada fue lo mismo. Como dice la canción, Sevilla tiene un color especial".
José Ramón Rey está muy agradecido al atletismo. "Gracias a este deporte corrí por medio mundo. Seúl, Ámsterdam, Berlín, fui noveno en Boston... Hasta fui internacional en el Europeo de Budapest de maratón y quedé cuarto. Yo quería ser atleta y lo fui. Pero en 2002 cuando nació mi hijo entendí que era incompatible su cuidado con trabajar y seguir entrenando. El cálculo no me salía posible. La última vez que me puse un dorsal fue en 2002 en el maratón de Badajoz. Ha pasado mucho tiempo, pero no echo de menos esa época. La recuerdo con cariño, pero sin nostalgia".
Ahora tiene 58 años y trabaja de profesor de Educación Física en un instituto de Vigo, que es donde vive. "Si aprobé la oposición fue gracias a lo que me enseñó el atletismo porque para mí la oposición fue como una competición o como un maratón más", explica hoy en la última etapa de su vida laboral. "Tengo 58 años y a los 63 ya tendría los años cotizados para jubilarme. Pero no tengo prisa. Me encanta estar con chavales. Me rejuvenece. Tengo la suerte de que me lo paso bien trabajando", insiste.
"Estoy bien físicamente. Sin ir más lejos, hoy he hecho una hora de remo en casa. Tengo el rodillo para la bicicleta, tengo el remo... me organizo. Soy espartano para estar en forma, no para competir", justifica José Ramón Rey que ahora también hace muchísima bicicleta. "El atletismo me dejó secuelas a nivel de caderas. Tengo desgaste. No debo hacer impactos. La suerte es que supe adaptarme", insiste como resumen de su vida actual. "Necesito el deporte. Rejuvenece la piel y cuando te duchas es como si salieses del spa”.






