Pogacar arrasa el Tourmalet… ¿se puede comparar a un récord del mundo en atletismo?

El esloveno pulveriza en más de dos minutos el mejor registro histórico de la subida pirenaica. Compararlo con las grandes gestas del fondo ayuda a entender la magnitud, aunque fisiológicamente sean esfuerzos muy distintos.

Tadej Pogacar en el Tourmalet firmando una exhibición histórica. TOUR DE FRANCE.
Tadej Pogacar en el Tourmalet firmando una exhibición histórica. TOUR DE FRANCE.

Hay actuaciones que trascienden el resultado. La sexta etapa del Tour de Francia 2026 dejó una de ellas. Tadej Pogacar no solo ganó tras una subida colosal al Tourmalet, sino que lo hizo destrozando la historia de una de las ascensiones más míticas del ciclismo.

Desde Gripp (12,4 km al 8,82 % y 1.094 metros de desnivel), el esloveno necesitó 35:01 minutos, ascendiendo a 21,25 km/h, con una VAM (velocidad ascensional media) de 1.875 metros por hora y una potencia estimada de 6,65 W/kg. Lo verdaderamente extraordinario es que rebajó en más de dos minutos el anterior récord de la subida, una diferencia descomunal en un puerto escalado desde hace más de un siglo por los mejores escaladores de la historia.

Pero, ¿cómo explicar semejante exhibición a alguien que no sigue el ciclismo? Una forma de hacerlo es mirar hacia el atletismo.

Un esfuerzo comparable… pero solo en magnitud

Conviene dejar algo claro desde el principio: es realmente complicado establecer una equivalencia fisiológica directa entre subir un puerto en bicicleta y correr un 10K o un medio maratón.

El ciclismo es un deporte con apoyo mecánico, menor impacto muscular y una distribución distinta del esfuerzo. El atletismo exige soportar el peso corporal en cada zancada, genera fuerzas de reacción muy superiores y el coste energético por unidad de tiempo es diferente.

Sin embargo, ambos deportes sí comparten algo: cuando un atleta lleva su organismo al límite durante 30-35 minutos, está compitiendo cerca de su consumo máximo de oxígeno (VO₂max) y de su potencia aeróbica máxima. Y ahí sí aparecen paralelismos.

¿Un "récord del mundo" del Tourmalet?

Lo que ha hecho Pogacar recuerda a esas carreras en las que un atleta no solo gana, sino que rompe todos los registros conocidos.

Algo parecido ocurrió este año en el Maratón de Londres, cuando Sebastian Sawe firmó una actuación extraordinaria junto a Yomif Kejelcha, bajando ambos por primera vez de las 2 horas en los 42 kilómetros y 195 metros.

En distancias más cortas, actuaciones como el récord mundial de 10 kilómetros de Agnes Ngetich o el de Jacob Kiplimo en medio maratón producen esa misma sensación: no es solo correr rápido, sino hacerlo a un nivel que obliga a replantearse dónde estaba el límite humano.

Eso transmite también la ascensión de Pogacar. Rebajar más de dos minutos un récord histórico del Tourmalet no es una mejora incremental; es una actuación que cambia la referencia.

La VAM: el dato que impresiona

En ciclismo, uno de los indicadores clásicos del rendimiento en subida es la VAM (Velocidad de Ascensión Media), que expresa cuántos metros de desnivel se ascienden por hora.

Los 1.875 m/h de Pogacar son una cifra propia de una de las mejores actuaciones jamás vistas en un gran puerto de más de media hora de duración. Pero existe un registro aún más llamativo... fuera del ciclismo.

Cuando correr cuesta menos que pedalear

El récord del mundo de kilómetro vertical pertenece al suizo Rémi Bonnet, que completó un desnivel positivo de 1.000 metros en 27:21, lo que equivale a una VAM cercana a 2.190 metros por hora, muy superior a la de Pogacar.

¿Significa eso que Bonnet "sube mejor" que Pogacar? No exactamente. La clave está en la pendiente.

El Tourmalet presenta una media inferior al 9%, donde la bicicleta sigue siendo extraordinariamente eficiente. En cambio, las pruebas de kilómetro vertical suelen desarrollarse sobre pendientes del 25%, 30% e incluso superiores.

La ciencia lleva años explicándolo. Los trabajos del investigador italiano Alberto Minetti demostraron que, conforme aumenta la inclinación, el ciclismo deja de ser el modo más eficiente de ascender aproximadamente por encima del 10-15%. A partir de esas pendientes, caminar —e incluso correr en algunos tramos— resulta energéticamente más rentable que seguir pedaleando.

Por eso no tiene sentido comparar directamente las VAM de Bonnet y Pogacar: están resolviendo problemas biomecánicos completamente distintos.

Rémi Bonnet está preparando al máximo el kilómetro vertical de Fully.
Rémi Bonnet es el plusmarquista mundial de kilómetro vertical.

¿Y cuánto correría Pogacar un 10K?

Es una pregunta imposible de responder con precisión, pero sí puede hacerse una estimación razonable.

Pogacar corre de vez en cuando, aunque no tanto como otros compañeros del pelotón, y cuando lo hace es muy lejos del nivel que podría desarrollar en competición.

Su extraordinaria capacidad aeróbica —se estima un VO₂max superior a 93 ml/kg/min— hace pensar que podría desenvolverse muy bien en una carrera de 10 kilómetros, cuyo tiempo de esfuerzo para la élite se sitúa precisamente entre los 26 y los 30 minutos, muy cerca de la duración de su ascensión al Tourmalet.

Sin embargo, trasladar el rendimiento del ciclismo al atletismo no es tan sencillo. La economía de carrera, la rigidez tendinosa, la capacidad de soportar impactos y la técnica de zancada son cualidades que requieren años de entrenamiento específico.

Por eso, aunque fisiológicamente podría disponer del motor para acercarse a registros de enorme nivel, sería aventurado imaginar a Pogacar corriendo como un especialista mundial.

Una estimación prudente situaría su potencial, con una preparación específica de varios meses, entre los 29 y los 31 minutos en un 10K, una marca extraordinaria para cualquier deportista... pero todavía lejos de los mejores fondistas del planeta, capaces de bajar de 27 minutos.

Porque, al final, la conclusión es la misma que deja esta etapa del Tour: el motor puede parecer comparable, pero cada deporte tiene sus propias reglas. Y precisamente por eso la ascensión de Pogacar al Tourmalet merece ser admirada por sí misma: no porque equivalga a un récord del mundo de atletismo, sino porque pertenece a esa categoría de actuaciones que redefinen lo que parecía posible.

Joseba Beloki y Lance Armstrong en el Tour de Francia de 2003. Foto: ciclismoafondo.es

Relacionado

¿Qué es más duro? ¿El Tour de Francia o un maratón?

Espectacular marca de Tom Dumoulin en el Maratón de Ámsterdam 2025.

Relacionado

El ex-ciclista Tom Dumoulin, 2h29 en el Maratón de Ámsterdam... ¡pasando la media en 1h09!