Si nos prohíben correr, seamos responsables

Proteger la salud pública es mucho más importante que nuestro hobby

Acabar con el Coronavirus es cosa de todos | Foto: JCD Fotografía
Acabar con el Coronavirus es cosa de todos | Foto: JCD Fotografía

En los momentos de crisis afloran personas maravillosas que deciden volcarse para ayudar a los más necesitados, pero es obvio que también brotan algunas actitudes irresponsables, miserables e insolidarias.

Vaya por delante que, como muchos otros ciudadanos, resté importancia al COVID-19 debido a mi ignorancia acerca de este tipo de virus y sus consecuencias, pero según pasaban los días y me iba informando acerca de lo sucedido en China, Corea del Sur, Irán e Italia me di cuenta de que las medidas que iban adoptando los diferentes gobiernos eran justas y absolutamente necesarias.

Nos reíamos cuando hace unas semanas recibíamos las noticias de corredores chinos que llegaban a completar hasta 50 kilómetros encerrados en el interior de sus casas y nos hemos echado las manos a la cabeza al enterarnos de que en Italia ya no se puede correr por las calles y parques de las ciudades, pero todo esto no es una serie de Netflix y no creo que tardemos mucho en encontrarnos en la misma situación que los chinos o los italianos.

Desde que comenzaron a aplazarse eventos deportivos como el Zurich Maratón de Barcelona, Movistar Medio Maratón de Madrid, 10 Km Villa de Laredo, Campeonato de Europa Máster en pista cubierta (Braga) y muchos otros, las reacciones de los corredores han sido muy variadas. Sin tener un estudio exhaustivo de las mismas me atrevo a afirmar que la mayoría de las personas entendió que se trata de una situación de emergencia y que los organizadores son los primeros perjudicados por los efectos del Coronavirus, pero hay un pequeño porcentaje de deportistas populares que ha demostrado intolerancia, falta de solidaridad y un egoísmo desmedido.

Personas que acusan a las autoridades sanitarias y a los organizadores de robarles la ilusión y su foto en redes sociales con la medalla de turno, corredores que exigen unos derechos que jamás se han contemplado en ningún reglamento de una prueba popular, seres que no entienden que su hobby, por muy importante que sea para ellos, jamás podrá ser más importante que una vida humana

Una vez canceladas las carreras populares madrileñas del mes de marzo, algunos anuncian a bombo y platillo que se irán a correr a Toledo, que allí hay pruebas no prohibidas. ¿Qué parte de los mensajes de las autoridades sanitarias no han entendido? Las recomendaciones de aislamiento domiciliario y minimizar la vida social hasta que el Coronavirus sea solo un mal recuerdo parecen entrarles por un oído y salirles por otro. Es cierto que la mayor parte de los corredores populares, en caso de contagiarse, pasarían la enfermedad sin mayores problemas, pero es una tremenda irresponsabilidad seguir expandiendo este virus que se transmite con enorme facilidad y que está matando a tantas personas mayores. ¿No tenéis padres ni abuelos? ¿Vuestros amigos o compañeros de trabajo tampoco? ¿No sabéis que hay muchas mujeres embarazadas?

Entiendo perfectamente que hay personas a las que su trabajo no les permite desempeñar sus funciones de manera telemática, pero… ¿qué pinta la gente en los bares, pubs y discotecas? ¿Por qué juntar a los niños en las áreas infantiles de los parques cuando ya no pueden ir al colegio precisamente para disminuir el riesgo de contagios?

Esta mañana, mi amiga Enrica, que vive en Brescia, me comentaba que desde hoy ya no podrá correr. Hasta ayer podía salir a trotar por la montaña, pero las cosas han cambiado y es necesario que todos contribuyan a evitar la cadena de contagios en Italia. Ella es campeona del mundo máster y ama correr, pero seguirá a rajatabla las instrucciones de las autoridades sanitarias. Muy apenada, me hablaba de un tema que pocas veces se menciona. Los ancianos no solo están muriendo, es que lo hacen solos, sin poder apretar o acariciar la mano de sus parejas, hijos o nietos en las horas previas a su deceso, sin unas palabras de cariño, sin una última sonrisa que les reconforte y que puedan memorizar antes de partir.

Los ancianos no solo están muriendo, es que lo hacen solos, sin poder apretar o acariciar la mano de sus parejas, hijos o nietos

Es probable que pronto nos prohíban salir a la calle, salvo por una causa muy justificada y, por consiguiente, no podremos correr. ¿De verdad seremos incapaces de cumplir esta norma y contagiar o contagiarnos?

Soy corredor desde los 12 años, llevo el atletismo en las venas, me muero por ir a la pista a correr y más tras dos años apartado de los entrenamientos por una lesión, pero jamás se me ocurriría salir a entrenar si lo prohíben. Entiendo que podría haber unas excepciones para deportistas profesionales y en determinadas condiciones, pero yo no puedo permitir que mi actitud egoísta perjudicara a ningún abuelito, aunque no le conozca de nada. Porque ese señor o señora tiene sentimientos, tiene familia y merece todos mis respetos y no un funeral transmitido por streaming porque sus familiares no tengan acceso al mismo debido al Coronavirus.