La consulta de Hernán: lesiones de rodilla y pie

Consejos para recuperarse lo antes posible de lesiones de rodilla y pie.
Hernán Silván -
La consulta de Hernán: lesiones de rodilla y pie
Los consejos de Hernán Silván: lesiones de rodilla y pie
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DOLOR EN DEDO GORDO

Desde hace dos semanas me noto una molestia en el dedo gordo del pie derecho. Sólo me pasa al impulsar el pie, sobre todo cuando hago zancada rápida. No recuerdo haberme hecho daño corriendo y no me deja entrenar rápido. Espero tus consejos para recuperarme lo antes posible.

En esa zona es frecuente que una piedrecita en el camino o un mal apoyo, repetido, ocasionen molestias cuando te quedas frío y no durante la carrera en caliente. Es algo que nos ha pasado a muchos corredores. Pero es una situación que en tres o cuatro días se autoextingue y nos olvidamos. Una pequeña distensión de los ligamentos laterales que unen las dos falanges del dedo gordo puede ser la causante de que se prolonguen tus dolencias.

Si es así, el tratamiento se basa en una técnica desfibrosante para que no se forme un callito entre los huesos, pues esto haría que perdieras movilidad y no te dejaría flexionar bien en el apoyo importantísimo de este dedo en la zancada. Los ejercicios propioceptivos en arena y superficies elásticas como tatamis, colchonetas o camitas elásticas, y los ejercicios de movilidad y prensión en garra son muy convenientes. Un daño en esta articulación puede hacer que se modifique inmediatamente nuestra pisada, por lo que no estaría de más que la analizaras.

Otro aspecto importante es la vuelta a los entrenos rápidos, con calma y hasta que no duela nada la articulación. Por último, mi consejo para la vuelta a la larga zancada y a los entrenamientos fraccionados: Utiliza la primera semana un vendaje funcional que te fije lateralmente el dedo gordo desde la base hasta la uña, con un separador de espuma o pre-tape para alejar un poco el primer dedo del segundo. Esto alivia y centra el apoyo en los primeros días y te dará confianza en la impulsión.

TENDINITIS ROTULIANA

Me encanta correr y salgo mínimo cuatro días a la semana, pero desde hace un tiempo siento una molestia debajo de la rótula. Me han dicho que tengo una tendinitis rotuliana. He dado unas cuantas sesiones de calor y ondas, pero la molestia sigue y no puedo quitármela. Bien es cierto que después de diez días he seguido corriendo por la playa. (A lo mejor es que no reposo mucho y debería estar más tiempo sin correr, porque no veo que se me quite el dolor que padezco). ¿Cuánto debería reposar sin correr y qué debería echarme para curar la tendinitis?

Cuando sobrecargamos en exceso nuestros músculos cuádriceps y éste no se recupera del esfuerzo antes realizado (estiramientos específicos, masaje, etc.), podemos sufrir la terrible consecuencia de un mal funcionamiento de la articulación de la rodilla. Entonces, la rótula no trabaja bien alineada y el tendón que la cubre se queja, inflamándose. Es la temida “rodilla del corredor” o tendinitis rotuliana. Más pesada que limitante, como le pasa a la tendinitis del Aquiles.

Si superamos los primeros minutos de rodaje doloroso, luego cederá y nos dejará correr hasta reaparecer cuando nos quedemos fríos. El reposo total hace que se descongestione algo el músculo y mejoremos parcialmente. Pero lo que suele pasar es que se produzcan ciertas adherencias como consecuencia de la pasada inflamación y que haya que retirar estos restos fibrosos con maniobras desfibrosantes como el masaje de Cyriax o las técnicas de Moneyron, para que se recupere totalmente el funcionamiento cuadricipital. No basta sólo el calor.

Se puede recurrir al “descanso activo” que realizamos con un vendaje funcional y suaves rodajes, día sí y día no, terminando con una larga ración de hielo (al menos veinte minutos) y estiramientos al terminar. Así puedes estar seis semanas, con suaves rodajes en tierra o hierba y sin competiciones. A veces recurrimos a las cintillas rotulianas de neopreno, que en el caso de las tendinitis rotulianas se colocan, al igual que el vendaje, por encima de la rótula para bajar este hueso y así acortar y descargar de trabajo al tendón (en el caso de las tendinitis cuadricipitales, las de encima de la rótula, este artilugio ortopédico se coloca por debajo, pues ahora el objetivo es descargar al tendón superior), que es lo que necesitamos para que los múltiples impactos de la carrera a pie no dañen más nuestro tendón.

AMPOLLAS Y UÑAS NEGRAS

**Mi problema es que cuando corro me salen ampollas en los pies, más concretamente en las puntas y a los lados de las uñas, las cuales cambio muy a menudo, teniéndolas a veces negras. Cuanto más corro o más duro es el terreno por el cual entreno, más aparecen las ampollas. He usado tres clases diferentes de marcas de zapatillas, pero no hay diferencia. **

Las uñas negras se producen por utilizar zapatos demasiado cortos, al apretarse contra la parte delantera de los mismos, especialmente al correr cuesta abajo. Por ello, más que de marca, debes cambiar de talla. Es importante tratar una uña negra porque, si esperas una o dos semanas, empezará a levantarse. Si la uña se resquebraja, debes cortarla para mantener su borde igualado y que no se enganche en los calcetines.

Si la uña está negra en su base, hay que extraer la sangre estancada antes de pasar a la cura. Uno de los mejores especialistas en Podiatría Médico-Deportiva de Estados Unidos es Steven Subotnik. Su consejo para la cura de las uñas negras es el que sigue. Calienta un clip de papelería hasta que esté al rojo vivo, acércalo a la uña, y la sangre podrá salir ¡Ten cuidado! La sangre, generalmente, saldrá muy rápida. A continuación, introduce el pie en agua caliente. Si la uña está negra al final del dedo y no eres diabético o no tienes problemas circulatorios, puedes separar o desprender la uña.

Esteriliza una cuchilla de afeitar, hirviéndola durante 15 minutos. Deja enfriar la cuchilla y practica con ella un pequeño corte en la piel, justo debajo de la uña; el corte debe ser de unos 3 mm de longitud. Si el orificio se cierra, se repite la maniobra al cabo de unos días. Los consejos del Dr. Subotnik pueden resultarte complicados, en ese caso consulta a un buen podólogo, que te ofrecerá la ayuda profesional más adecuada. Debemos aplicarnos polvos de talco antes de las carreras si somos propensos a esas desagradables bolsitas de suero que se forman por fricción, quemadura o roce.

La forma de evitarlas es buscar calzado adecuado, no competir con zapatillas nuevas o calcetines finos y éstos cambiarlos a diario. También es útil el baño de pies con sales cicatrizantes (sal y vinagre, sales de caléndula, sales de hipérico). Una vez formadas, hay que vaciarlas rápidamente (para que no se infecten) pinchándolas con aguja esterilizada, rociar con Betadine y proteger con gasa o Segunda Piel.

TIRÓN EN EL POPLÍTEO

Hago carrera de fondo desde hace tres años, pero hasta este último no me había entrenado de forma sistemática. En estos días pasados, al haber mucho barro, he notado que la parte trasera de mi rodilla derecha se tensaba mucho y me dolía, especialmente en frío. ¿A qué puede deberse?

Posiblemente se trate de una lesión del tendón poplíteo, que produce dolor en la parte posterior y lateral externa de la rodilla. El dolor suele ser de tipo «quemazón», como un escozor a la palpación, el hueco posterior de la rodilla es muy doloroso, y está abultado. La flexión total de la pierna, con el pie rotado hacia dentro es también muy dolorosa.

Un ligero cambio de terreno o en el ritmo de carrera es suficiente para distender las fibras del tendón, causando inflamación en el interior o en la vaina que lo recubre (tendinitis o tendo-vaginitis, respectivamente). Mi consejo es el masaje de descarga y ultrasonidos en el hueco poplíteo, y stretching (estiramiento) con la pierna totalmente extendida y el pie rotado hacia fuera. Evita sentarte sobre las piernas o en cuclillas, y no fuerces en los entrenamientos durante unas semanas, siguiendo los consejos de un especialista.

FASCITIS PLANTAR

**Desde hace ocho meses tengo molestias en ambos talones, al levantarme por las mañanas. Hace dos meses, al terminar un medio maratón, cuando me enfrié no podía apoyar los talones. Me han diagnosticado fascitis plantar y llevo mes y medio tomando antiinflamatorios. ¿Cuál es el tratamiento más adecuado? ¿Puedo empezar a entrenar con estas molestias o debo esperar a que remitan totalmente? **

La fascia o envoltura que recubre toda la planta del pie se inflama por el cambio de zapatillas o de entrenamiento. También influye, de forma importante, el terreno sobre el que se corra. El talón duele al andar y al correr, sobre todo cuando se enfría y lo solicitamos de nuevo (al levantarnos de sentado, al iniciar la carrera, al enfriarnos después de una prueba). Se puede correr con fascitis plantar, pero hay que incluir una serie de cuidados que paso a exponerte: a) Masaje de descarga de los músculos de toda la zona. b) Electroterapia antiinflamatoria. e) Estiramientos de pierna y pie. d) Aplicar hielo después de correr y al acabar el día. e) Es muy aconsejable, también, llevar puesto un vendaje funcional para fascitis. Si la fascia está muy «fibrosada» (por repetidas inflamaciones), hay que acudir a técnicas manuales desfibrosantes como las de Cyriax. Puede suplementarse la pisada con un arco ortopédico de descarga (que ya traen algunas zapatillas como accesorio).

MÚSCULOS PERONEOS

Desde que me torcí el pie corriendo, persiste un dolor por encima del hueso externo del tobillo. Me dijeron que no era un esguince, pero cada vez que piso mal, «veo las estrellas». ¿Qué puede ser y qué me recomienda que haga?

El problema que nos planteas es muy común en el corredor de fondo. Yo lo denomino «torcedura de tobillo con distensión de peroneos», pues, efectivamente, no es un verdadero esguince. Dicen los clásicos que el esguince es una distorsión más distensión ligamentosa, y este cuadro no cumple una premisa: el hueso astrágalo se subluxa en los esguinces de, al menos, segundo grado (o sea, fuertecillos).

Esto aquí no ocurre. Entonces ¿por qué duele en esa zona a poco que pisamos una piedrecita? La razón es la agresión que han sufrido los músculos y tendones peroneos (los más externos de la pierna), que tanto se olvidan en la rehabilitación de tobillo. Sin llegar al desgarro, se han distendido bastante y ésa es la verdadera causa del dolor. Por tanto, no es una lesión articular (del tobillo), sino muscular (de los peroneos). El masaje de Cyriax, un vendaje funcional al entrenar y la reeducación con ejercicios propioceptivos (por ejemplo, los de equilibrios) suelen resolver el cuadro.

PATA DE GANSO

**Desde julio pasado padezco molestias en la parte posterior de la rodilla derecha, en la zona de los isquiotibiales. Por este motivo estuve hasta un mes sin correr. Tras unas pruebas radiológicas y de exploración, me diagnosticaron «tendinitis de inserción de la pata de ganso» ¿Cómo puedo agilizar la recuperación? **

La recuperación de cualquier tendinitis exige descontracturar el músculo o músculos afectados, desinflamar el tendón y, una vez tratados los síntomas, buscar la causa original para prevenir. En la «pata de ganso» (rodilla interna) confluyen varios músculos: un aductor (el gracilis o recto interno), un isquiotibial (semitendinoso) y un flexor y rotador de la rodilla (el sartorio). Según esté una u otra estructura afectada, así deberemos trabajar, pero la pauta general siempre es el «descanso activo», esto es, entrenamiento suave e indoloro; habrás de ponerte una rodillera o vendaje funcional adecuado. La experiencia nos enseña que en estos casos es más útil hacer un entrenamiento, que acortar lo que sería la recuperación natural de la lesión.

CONDROPATÍA ROTULIANA

Tengo una condropatía rotuliana y me han aconsejado pasar por el quirófano. ¿Qué tipo de tratamiento conservador se debe aplicar como alternativa a la cirugía?

Uno de los problemas que con más frecuencia nos planteáis es el desgaste del cartílago rotuliano como consecuencia de una mala alineación de la rodilla al desarrollar la zancada. El tratamiento quirúrgico se reserva ante un fracaso de las medidas conservadoras (rehabilitación adecuada) al menos durante seis meses. El protocolo de terapia que más éxito nos ha dado es el que os expongo a continuación, sabiendo que para aplicarlo deberíamos considerar las características individuales de cada paciente.

La primera semana hacemos cinco sesiones con aplicación de masaje transverso profundo de Cyriax en el tendón rotuliano, seguido de ultrasonido pulsado y aplicación puntual de láser infrarrojo a lo largo del alerón rotuliano afectado. Después realizamos un pequeño calentamiento que ya vamos a repetir casi a diario a lo largo de dos meses: - Masaje a lo largo de toda la articulación utilizando como vehículo una crema de metilsalicilato al 15%, y movilidad articular de corto recorrido (pasiva y activa asistida en ángulos indoloros). - Seguidamente, una tabla de estiramientos pélvicos y de miembros inferiores.

La segunda semana hacemos cuatro sesiones, con el calentamiento descrito, seguidas de 10 minutos de ejercicios isométricos de cuádriceps (pierna estirada, mantener en el aire, hacer círculos, abecedario, etc.). Acto seguido, 10 minutos de bici estática con sillín alto y resistencia a cero. Luego, otros 15 de electro-estimulación funcional selectiva del vasto medial del cuádriceps, con contracción isométrica al paso de la corriente (6 segundos on, 6 segundos off). Después, tabla de estiramientos, centrándonos especialmente en el vasto medial, mediante stretching analítico.

Al paciente se le suelen mandar por su cuenta unos 15 a 20 minutos de natación (nunca a estilo braza) y aplicación posterior de 15 minutos de hielo en la zona dolorida inicial o en toda la articulación. En la tercera semana mantenemos este protocolo completo, pero lo hacemos con cinco sesiones semanales, salvo que haya incidencias. La cuarta, quinta y sexta semanas se sustituye la bicicleta estática por un circuito de gimnasio, y la natación por un trote indoloro (se suele llegar hasta 30 minutos), y se mantiene la electro-estimulación hasta 20 minutos.

El circuito en el gimnasio suele consistir en tres series de 30-20-15-20-30 repeticiones en el banco de cuádriceps individualizado (Colson) con 1 a 3 hilos en un recorrido angular corto y cómodo. Se añade a lo largo de los días el simulador de escaleras (stepper) hasta 10 minutos, con resistencia a cero. En la séptima semana se suele apreciar cómo el deportista sube y baja escaleras sin ningún dolor.

En la octava invitamos a los entrenadores para diseñar de modo conjunto un programa de readaptación al entrenamiento. Se aconseja correr las dos primeras semanas siguientes con rodillera y la auto-aplicación de masaje articular con crema de metil-salicilato, junto al calentamiento aprendido. Ya para terminar, os he querido representar con esta dolencia tan común un ejemplo del trabajo que realizamos en Rehabilitación Deportiva, donde, como veis, el concepto de «descanso activo» aplicado a la recuperación es importantísimo. Como también lo es la progresividad en el tratamiento y la colaboración y motivación del atleta y su entrenador.

AQUILES

Me diagnosticaron tendinitis del Aquiles y ya llevo 10 sesiones de ultrasonidos en la zona del talón. También me han hecho masaje con estiramientos y fortalecimiento del tendón. Si troto suave durante diez minutos, me vuelve a doler el talón. También siento pequeñas descargas no en el tendón, sino más externas y con acorchamiento del dedo pequeño del pie, hasta la parte más externa de la planta del pie. El rehabilitador cree que puede existir algo más.

Estas son, son según mi criterio, las posibilidades de diagnóstico: 1) Ciática L5-51. 2) Síndrome compartimental con atrapamiento del paquete vásculo-nervioso y residuos de antiguas periostitis o fibrosis como resultado de ellas. 3) Tendinitis de peroneos lateral largo o corto. 4) Tendinitis del tibial posterior. 5) Trastorno de los ejes de pisada, excesiva supinación.

PERIOSTITIS

**¿Es posible que cuando has tenido repetidas periostitis acabes en el quirófano? **

Las frecuentes congestiones de las piernas, ya sea por sobrecarga de gemelos y sóleo o por daño muscular en tibiales o peroneos, generan una situación médico-deportiva complicada si durante meses únicamente atacamos el síntoma (dolor inflamación, dureza muscular). Las sucesivas periostitis evidencian algo que hacemos mal. Puede ser el calzado o el terreno por el que corremos.

Puede ser la técnica de carrera o que no estiremos adecuadamente. Cuanto antes encontremos la causa que produce esta lesión, más nos alejaremos de la cirugía. Si ha transcurrido mucho tiempo desde que comenzaron los primeros síntomas, puede que empecemos a notar hormigueo o adormecimiento de la pierna con dolor importante al correr fuerte o al finalizar los rodajes.

La fascia o cubierta de los músculos puede estar a tanta tensión, que comprime los vasos y nervios que transcurren por la pierna. Si esto ocurre con frecuencia e intensidad suficiente, podríamos vernos abocados a la intervención quirúrgica descompresora. Por tanto, la prevención de males mayores «no desoyendo a nuestras piernas cuando se quejan» es el mejor tratamiento no invasivo.

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