La consulta de Hernán: lesiones de pelvis

Consejos para las lesiones de pelvis más comunes en el running.

Hernán Silván

Los consejos de Hernán Silván: lesiones de pelvis
Los consejos de Hernán Silván: lesiones de pelvis

HERNIA INGUINAL

Me han diagnosticado una hernia inguinal en la zona derecha del pubis. ¿Puedo seguir entrenando a diario como hasta ahora mientras espero la intervención quirúrgica? Una vez operado, ¿cuándo podré entrenar? ¿Qué gimnasia me aconseja mientras tanto? ¿Qué entrenamiento podré realizar tras la convalecencia?

Guíate por los síntomas. Si ahora estás entrenando fuerte, presta atención a cualquier aumento de tirantez o molestia en la zona. Es interesante que palpes la zona (en reposo), por si aumentara la consistencia o dureza de la parte afectada. Lo más frecuente es permanecer un mes o mes y medio en reposo deportivo, tras la intervención. Pasado este tiempo, comienza por ejercicios suaves, sin rebotes ni saltos.

Evita todo lo que suponga alto impacto, también en la vida diaria. No trabajes de inmediato la zona abdominal baja, deja pasar un tiempo. Y céntrate en los abdominales cortos casi isométricos, de escaso recorrido. El pedaleo tumbado con piernas altas y a 90 grados es muy aconsejable. También lo es la respiración. Debes conocer las técnicas de respiración abdominal, pues te ayudarán a potenciar extraordinariamente la zona. Los ejercicios de respiración torácica (la normal) son muy adecuados desde el principio.

OSTEOPATÍA DE PUBIS

Me han diagnosticado una osteopatía dinámica de pubis, tengo molestias en el aductor e isquiotibial izquierdos (casi en glúteo) desde hace tres años. Un osteópata me alineó la pelvis y las extremidades inferiores, pero no mejoré, por lo que se pensó en reforzar el pubis. ¿Es conveniente la cirugía?

El tratamiento de la osteopatía dinámica de pubis es complejo, pero básicamente pasa por el tratamiento descongestionante de toda la zona muscular y tendinosa de la pelvis. Conlleva masaje específico de todos los músculos implicados. No es lo mismo una tendinopatía del aductor mayor o del menor o del aductor mediano, al que también se llama largo.

También conviene revisar otros músculos cercanos, como el recto interno del muslo o gracilis, y a veces el semitendinoso y semimembranoso. Cuando hayamos resuelto las sobrecargas musculares, se revisan los tendones, tanto en su origen como en la inserción púbica. Esto requiere una sensibilidad manual exquisita, pues las maniobras desfibrosantes como la fricción transversa profunda de Cyriax, las técnicas ortopáticas de Typaldos o las técnicas vibratorias de Monearon hay que conocerlas y realizarlas muy bien y repetirlas con un preciso criterio clínico.

No es fácil conseguir el desfibrosado de unos tendones continuamente agredidos durante mucho tiempo. Superada esta fase eminentemente manual, conviene revisar radiográficamente el caso, pues la presencia de geodas (imágenes de claros en el hueso o de «comido de ratones») indica desinserción tendinosa y habrá que reconsiderar seguir o no con las técnicas manuales, que se completan si se puede con maniobras de decoaptación de ramas púbicas. El tratamiento estrictamente pélvico es accesorio en fases iniciales, más conveniente para las fases finales de recuperación.

Cuando todo lo anterior permita rodar a ritmos suaves (poco tiempo), haremos ejercicios con gomas o escasa resistencia, como balones desinflados. No incluiremos ejercicios de abdominales cuando estamos recuperando, pues lo no hecho en su momento no puede ser recuperado de golpe, y justo cuando estamos en pleno tratamiento funcional. Por tanto, reservaremos los abdominales para las fases más avanzadas de la recuperación.

La falta de ejercicios abdominales es una de las causas que precipita esta lesión, pero hacerlos ahora, más que resolver, puede empeorar las cosas. La ejecución correcta de los ejercicios abdominales es algo que, resuelto el cuadro, se debe enseñar al paciente. El tratamiento se acompaña siempre de ejercicios de estiramiento, que deben ser indoloros. Si durante seis meses el anterior protocolo no funciona, acudiremos a la cirugía, reservada para casos de gran desinserción tendinosa, ya sea de adductores o de abdominales.

DESGASTE DE CADERA

Llevo 15 años corriendo maratones y pruebas de fondo. Desde hace días noto que se me carga la ingle. Me han diagnosticado un desgaste de cadera. ¿Es grave? En tanto que articulación sujeta a carga, la cadera es vulnerable a determinadas degeneraciones y desgastes. Las superficies de los cartílagos se van endureciendo y luego resquebrajando. Esta situación obliga al cartílago a “auto-curarse", dando lugar a una vascularización suplementaria en la zona de excesivo roce articular.

Esta solución de urgencia termina, a la larga, debilitando aún más el cartílago; el hueso que está debajo roza en exceso y crece formando “rebabas" o “picos óseos". Lo que hay que explorar bien es qué parte de la limitación del recorrido articular de la cadera se debe a las retracciones musculares y cuáles al desgaste propiamente dicho. En el primer caso trabajaremos regulando el tono muscular con estiramientos y técnica de carrera. En el segundo, con un buen calentamiento indoloro previo.

De cara a tu práctica deportiva: Busca terrenos para correr más bien blandos, de tierra; realiza estiramientos de los músculos de cadera y pelvis, al terminar la sesión y antes de acostarte; ten cuidado con las malas posturas en la cama a la hora de dormir; utiliza musleras o pantalones de neopreno fino bajo las mallas, cuando el tiempo sea frío. Si aun así no cede el dolor en unos meses, deberás cambiar la carrera a pie por una máquina “elíptica" y evitar durante un tiempo el ejercicio con impacto.