Dárya Klíshina: “Es posible acercarse al récord del mundo de longitud”

Hablamos con la saltadora rusa Dárya Klíshina que se encuentra de concentración en España.
Álex Calabuig
Dárya Klíshina: “Es posible acercarse al récord del mundo de longitud”
Dárya Klíshina: “Es posible acercarse al récord del mundo de longitud” | soycorredor.es

Es una de las atletas más famosas del panorama internacional y una saltadora de longitud con un palmarés destacado. Subcampeona del mundo al aire libre en 2017, oro en los Europeos indoor en 2011 y 2013, bronce continental al aire libre en 2014, campeona del mundo sub 18 en 2007, campeona de Europa sub20 (2009) y sub 23 (2011), etc. A sus 28 años, aún sueña con mejorar su marca (7,05 metros) y lograr una medalla en Tokio 2020.

Dárya Klíshina recibió al equipo de CORREDOR con la mejor de sus sonrisas y contestó a todas nuestras preguntas con una pausa, una profesionalidad y una amabilidad fuera de lo común. Enamorada de la pista del Estadio Vallehermoso, nos confesó que desea competir en el mitin de Madrid el próximo año, antes de la recta final del camino hacia su gran sueño olímpico.

La primera pregunta es obligada. ¿Por qué estás por Madrid?

Bueno, conmigo está otra chica, Chantel Malone, que precisamente ganó el salto de longitud en el Mitin de Madrid del pasado día 25 de agosto. Ella tenía planificado competir aquí, así que mi entrenador y yo pensamos que Madrid era un sitio estupendo para compaginar en un mismo sitio una competición con nuestra concentración y entrenamientos. Además, aquí las condiciones atmosféricas son excelentes, pues te permiten entrenar todo el rato al aire libre. No hace mucho calor, ni frío, tampoco hay mucha humedad, es muy agradable. En principio las condiciones son buenas para entrenar, por eso elegimos este lugar.

Presenciaste el mitin con tu entrenador Dwight Phillips en las gradas del Estadio Vallehermoso. ¿Os gustó la competición?

A decir verdad, llegué como espectadora y me entraron muchas ganas de saltar; el estadio es muy bonito. Su color es precioso, absolutamente inhabitual. Parece que estás más cerca de la naturaleza, digámoslo así, pues el color verde se asocia a la naturaleza, a las hojas. Es un estadio muy bonito y la pista es impresionante. Tuve ocasión de entrar y verla. Así que pienso que si tengo oportunidad de saltar aquí en los próximos años, sin falta la aprovecharé.

No he intimado con atletas españolas, salvo Ruth Beitia, la saltadora de altura, a quien conozco personalmente.

¿Conoces a algún atleta español? No sólo de los actuales, tal vez alguno de nuestros grandes deportistas del pasado…

La verdad es que no se me da bien recordar nombres y apellidos, aunque todos nos hablamos. Seguramente no he tratado más con los atletas de nivel medio que con los grandes, porque nos desplazamos juntos y cuando viajamos hay más oportunidades de tratar con deportistas de diferentes países. No he intimado con atletas españolas, salvo Ruth Beitia, la saltadora de altura, a quien conozco personalmente. De los cientos de atletas con los que trato, es ella la única gran figura española a la que conozco en persona.

Hablemos ahora de tu estancia en Estados Unidos. Llevas ya mucho tiempo allí, pero desconocemos los motivos de tu traslado. ¿Por qué decidiste mudarte allá? ¿Acaso algo iba mal con tu preparador en Rusia?

No, con mis preparadores iba todo bien, estuve trabajando con una entrenadora rusa durante mucho tiempo, unos trece o catorce años, pero en 2011 empecé a colaborar con la agencia IMG, la cual sigue representándome, y simplemente fueron ellos quienes me propusieron ir a EE.UU. para entrenar y ver qué tal se entrenan los atletas por allí. Estuve indecisa unos dos años, pero llegó un momento en que decidí que había que cambiar algo y seguir avanzando. Así que en 2013 probé y allí sigo.

En tu opinión, ¿qué diferencias encuentras? ¿Cómo es entrenar allí con Dwight Phillips en comparación con hacerlo en Rusia?

La verdad es que la diferencia es bastante grande. El programa de entrenamientos es muy diferente. En primer lugar la estructura, incluso la de ciclo semanal, porque, para empezar, en EE.UU. todo se organiza en torno a la supercompensación; es decir, siempre estás con un gran volumen de trabajo con independencia de lo que tengas que hacer. Es decir, aunque tengas que trabajar la técnica, la ejecutas después de un entrenamiento fuerte, como hice yo ayer. Es algo enfocado a la supercompensación del organismo. En Rusia es al contrario. Es decir, en la víspera de un gran entrenamiento, haces uno ligero, para sentirte más fresca. Esta es, quizá, la primera gran diferencia que salta a la vista.

El segundo aspecto importante y que en EE.UU. se respeta mucho, es que todo depende de ti, tú decides. En Rusia los entrenadores hacen muchas cosas por los atletas; si hace falta, te buscan un especialista o un masajista, te llevan de la mano hasta él, te dicen haz esto, haz lo otro, etc. En EE.UU. cada uno responde individualmente de sus actos. Por supuesto, el entrenador puede aconsejarte adónde ir, a qué fisioterapeuta puedes acudir, dónde hay un buen masajista, etc. Pero tienes que comprender por ti misma que hay que cuidar el cuerpo y que a partir de ahí el trabajo es tuyo. Es decir, si yo decido ir a un masajista, es asunto mío. Nadie me empuja a ir o me recuerda que tengo que ir. Es una independencia absoluta.

Doha es una ciudad en la que en 2010 fuiste quinta del mundo en pista cubierta, uno de tus primeros destellos en la alta competición absoluta. ¿Llegas en buena forma al Mundial? ¿Crees que podrás pelear por las medallas?

Estoy preparándome para el Mundial, por supuesto, y las marcas que ya he logrado esta temporada en principio son buenas, ya he saltado 6,84 m. Naturalmente, quiero saltar más. En los últimos Mundiales, en Londres, salté 7 metros y quedé segunda. Esta temporada estoy teniendo unos pequeños problemas en el pie, es una vieja lesión que este año se está dejando notar de manera intensiva, es un problema en el tendón de Aquiles. Por eso mi entrenador y yo hemos decidido no forzar los acontecimientos ni tampoco mi presencia en ese campeonato. Iré a Doha y participaré en el Mundial, pero el principal objetivo es Tokio. Así que si algo me empieza a doler más de lo normal, lo mejor será no arriesgar la salud, pues para nosotros lo principal es el año que viene.

¿Y cómo afrontas los Juegos de Tokio? Teniendo en cuenta el veto que hubo en Rio a la representación rusa y que tu propia participación, bajo bandera neutral, estuvo en cuestión hasta el último momento, ¿te obsesiona tu participación en Tokio?

En cuanto a los Juegos en Tokio, hace una semana la Federación Rusa recibió una invitación oficial por parte del Comité Olímpico Internacional para participar allí. Es decir, en este momento, todo aquel que tenga permiso para competir, podrá hacerlo en Tokio bajo bandera rusa. En ese sentido, la cuestión está resuelta.

¿Bajo bandera rusa?

Sí, porque es una decisión del COI. El Mundial de Atletismo transcurre bajo la égida de IAAF, son dos organizaciones diferentes y, de resultas, con reglas diferentes.

Es muy importante prepararse para la competición psicológicamente, no sólo físicamente. Creo que es algo que hay que hacer a partes iguales.

En una ocasión Galina Chistyakova declaró que te ve capacitada para batir su impresionante récord del mundo de 7,52 m. ¿Tienes en tus piernas un salto de más de 7,50 metros o eso es algo de otro planeta?

En principio creo que es posible, dado que las posibilidades del ser humano son bastante ilimitadas, por decirlo de una manera abstracta. En realidad, tal y como una vez me dijo alguien, no gana el más fuerte, sino el que está más sano, que es lo más importante. También es muy importante prepararse para la competición psicológicamente, no sólo físicamente. Creo que es algo que hay que hacer a partes iguales. Ha habido veces en que los más fuertes quedaron eliminados ya en la calificación, porque psicológicamente no estaban preparados. Por eso 7,52 metros es un límite muy lejano, pero al mismo tiempo pienso que es una marca real y a la que es posible acercarse.

Aparte de atleta, también ejerces de modelo. ¿Cómo compaginas ambas actividades?

Bueno, en realidad no es tan difícil, dado que ahora mismo en la compañía de representación con la que trabajo comprenden perfectamente que el deporte es lo primero, y cuando toca hacer un rodaje largo, el principal –lo hacemos una vez al año-, sencillamente lo planificamos para después de la temporada de verano, cuando ya me encuentro descansando o, como mucho, estoy empezando a entrenar. Son los meses de septiembre, octubre y noviembre, es justo ahí adonde movemos todos los eventos que el patrocinador desea realizar. Por eso, ya digo, no es ningún problema y nunca interfiere con los entrenamientos o, como sucede ahora mismo, que me estoy entrevistando con vosotros, es algo que no estorba mi agenda. Es decir, ahora mismo estoy en un hotel, no he tenido que irme a ningún sitio, por la mañana he hecho un entrenamiento completo... O sea, no he variado mi agenda.

Hace poco una atleta te prestó sus clavos para que pudieras saltar. ¿Cómo es el ambiente en la alta competición? ¿Siempre reina el compañerismo o, por el contrario, te has encontrado con tensiones desagradables con alguna rival?

Sí, fue una ocasión en que tuve que saltar con las zapatillas de otra. Es algo más bien infrecuente. Simplemente me perdieron el equipaje, me lo entregaron al cabo de una semana. Me fui de Marsella y lo recibí ya en otro país. Pero fue muy agradable, esta saltadora francesa me sacó cuatro pares de zapatillas a elegir para que pudiera saltar. No eran de mi talla, eran un poco más grandes, nada terrible, mejor que sean un poco más grandes que un poco más pequeñas de lo necesario. Era mi primera competición internacional de la temporada y no me la quería perder por no tener mis zapatillas de clavos. Son cosas que pasan y siempre encuentras a buenas personas. Y sí, en principio me llevo bien con todas las chicas, nos conocemos todas desde hace más de diez años y saltamos en los fosos de las mismas competiciones.

De toda tu carrera, ¿con qué te quedas? ¿Con los títulos europeos, con tus marcas?...

Bueno, si hablamos de logros que dan estatus, me quedo con la plata [de los Mundiales] de Londres. Pero si hablamos de, como digo yo, logros para mi fuero interno, como acontecimiento importante, seguramente me quede con mi primer campeonato del mundo, en 2007 y en categoría júnior. Vencí y fue mi primera gran victoria internacional. Sigo recordándola, porque, además, gané en mi último intento, con mi último salto. Fue una gran lucha que siempre recordaré.

A pesar de un magnífico palmarés, tal vez has tenido mala suerte en algunos momentos puntuales. Por ejemplo, en los Mundiales de Londres 2017, te quedaste a dos centímetros del oro, ganado por la estadounidense Britney Reese. Pero ella saltó su mejor salto con viento a favor y tú con viento en contra… ¿Qué pensaste? ¿O no fuiste consciente en ese momento del dato?

Sí, es curioso. Son competiciones al aire libre y la suerte juega también su papel. Quiero decir que Reese también pudo perfectamente haber sufrido el viento en contra. Pero si hablamos de quién tuvo mejor fortuna, bueno, dos centímetros parece una diferencia muy pequeña. Da un poco de pena, pero ese día ella fue un poco más fuerte que yo, así que, en principio, me alegré mucho de ganar la medalla de plata y además con un buen resultado, pues, no obstante, la marca es muy importante.

Pero aquella tarde no fue solo eso, Reese realizó cuatro saltos nulos y tú todos muy buenos, por encima de 6,90 y 7 metros…

Sí, me salió una buena serie de saltos…

El otro momento puntual fue cuando no pudiste batir el récord del mundo sub 20 porque te quedaste a 13 centímetros de la plastilina en la batida. [El récord de Heike Dreschler es de 7,14 metros desde 1983]

En realidad sí, muchos lo dijeron, que podía haber batido el récord del mundo júnior. Yo misma sentía que podía batirlo, aunque es una marca muy cara para la categoría júnior. Pero, en principio, no me aflijo ni una pizca por no haberlo conseguido. Simplemente significa que tengo un buen potencial para hacerlo, aunque ya no sea en categoría júnior, sino a la edad que tengo ahora. Por eso está bien que aquel salto mío, de 7,05 metros –justamente mi mejor marca-, al menos fuese batiendo al principio de la tabla y no en la plastilina, significa que tengo posibilidades de saltar más lejos que eso.

Hablemos ahora de tus orígenes en el atletismo. Sabemos que tu padre saltaba en altura 2,15 m. ¿Fue definitivo que tu padre hiciera atletismo? ¿Cuál fue la razón para que tú te iniciaras en este deporte?

Bueno, en realidad yo antes jugué a voleibol, durante cuatro años. Y cuando probé con un grupo que practicaba atletismo, su entrenador me propuso incorporarme a él. Sencillamente me vio, yo estaba todavía en el colegio, y yo hice mi elección a favor del atletismo. Lo único que me dijeron mis padres es que tenía que elegir entre un deporte colectivo y otro individual. Y yo escogí el individual. No tuve presiones de ningún tipo por ninguna parte, fue mi propia elección, mis padres siempre me dejaron elegir a lo largo de toda mi vida, cosa por la que les estoy muy agradecida. Nunca intentaron dirigirme o enviarme a algún sitio que no fuera bajo mi propio deseo.

Viajar también es una de mis actividades preferidas, está claro que está ligado a mi actividad deportiva, pero también salgo de viaje por otros motivos.

¿Cómo es Dárya Klíshina en la realidad? Lo que conocemos de ti es a través de los campeonatos y poco más. ¿Qué te gusta hacer, qué tipo de vida llevas?

Sí, es comprensible, el deporte ocupa la mayor parte de mi vida actualmente y mis entrenamientos la mayor parte del tiempo. Pero, claro está, en primer lugar soy una mujer a la que en principio le gusta hacer lo que habitualmente hacen las chicas. A mí también me gusta cuidarme, me encanta cocinar, sobre todo cuando me encuentro en casa, cocino aunque me hayan preparado la comida. Naturalmente, también me gusta comer en restaurantes, sobre todo los fines de semana. Me encanta probar nuevas recetas, de las diferentes gastronomías del mundo, especialmente cuando viajo. Viajar también es una de mis actividades preferidas, está claro que está ligado a mi actividad deportiva, pero también salgo de viaje por otros motivos.

Y en cuanto a mis aficiones, seguramente mi preferida es conocer cosas nuevas que no tengan relación con el deporte. Por ejemplo el arte, visitar museos, ir al teatro, a ver algún espectáculo o concierto, cosas que no tienen nada que ver con el deporte. Todo esto es lo que seguramente más me atrae.

Volvamos a tu participación en los Juegos de Rio en 2016. No sé si llamarlo presión, pero la atmósfera estaba muy enrarecida. Ciertos sectores de la esfera deportiva en Rusia no terminaron de entender tu decisión de aceptar participar como atleta neutral, más aun cuando fuiste la única atleta de Rusia, ya sea hombre o mujer, que pudo participar en Rio. Estabas sola. ¿Te afligió esta situación, especialmente cuando, además, algunos sectores de la prensa rusa no se solidarizaron con tu decisión?

Bueno, es correcto plantearlo así, en aquel momento hubo muchísima presión proveniente de todos los lados. En principio no pude sobreponerme a ella, en ningún momento, el hecho es que mi resultado en Río no fue bueno, no fue el que yo esperaba, pues fueron dos semanas en las que tuve que soportar muchísimo estrés, también durante la celebración de los Juegos. Por supuesto, me apenaron mucho esos comentarios por parte de esas personas, justo durante la competición. Pero al cabo de año y medio, esa gente cambió de opinión y, en el momento actual, me dedican muchos comentarios positivos, también en las redes sociales y en los medios de comunicación de masas. Pero no, aquello no fue agradable… Decían que yo era una traidora, pese a que en realidad siempre he participado bajo bandera rusa. Era la primera ocasión que tenía de participar en unos Juegos Olímpicos.

Gracias por tus respuestas, Dárya. Esperamos que el próximo año vengas a saltar al Estadio Vallehermoso de Madrid.

Sí, el próximo año los Juegos se disputarán mucho antes de lo que lo van a hacer este año los Mundiales en Doha, cosa que me agrada, serán a principios de agosto. Así que ya le he dicho a mi entrenador: si el próximo año las fechas vuelven a ser más o menos las mismas, me encantaría saltar aquí, porque cuando te apuntas a una competición, quieres que haya buenas condiciones para lograr una buena marca. Y aquí hay un buen estadio, una buena pista, un gran apoyo por parte del público, las gradas llenas… A mí me ha gustado mucho.

Dárya Klíshina: “Es posible acercarse al récord del mundo de longitud”

Klíshina con Álex Calabuig y Sergio Hernández Ranera, traductor de la entrevista | soycorredor.es
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