Corredoras Anónimas: Andrea Ferrandis

"Nunca hablo de esto, porque no me considero especial, simplemente me dijeron que algo no podría ser y lo hago. Vivo la vida de otra manera desde entonces, valoro más a mi familia, amigos y pareja. No hago nada que no quiera hacer, así me aseguro de vivir y no sobrevivir", afirma Andrea.

Andrea Ferrandis

Corredoras Anónimas - Andrea Ferrandis
Corredoras Anónimas - Andrea Ferrandis

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Me considero corredora desde hace solamente 6 años pero en realidad si echo la vista atrás, siempre ha sido parte de mis entrenamientos. Empecé a jugar a tenis a los dos años, tengo fotos que demuestran que el verano del 90 ya estaba en la pista con una raqueta con la empuñadura cortada por mi abuelo (no existían las raquetas pequeñas) y desde ahí mi infancia ha sido eso, una raqueta.

Jugando al tenis
Jugando al tenis
 

Salía del colegio a las cinco de la tarde y me llevaban a Tenisquash, centro deportivo de mi familia, donde pasaba la tarde entrenando y haciendo los deberes en el despacho de mi abuelo. Parte del entrenamiento siempre era correr por los campos cercanos a la instalación, series en una recta arenosa que había, sentadillas… Por tanto, siempre he corrido pero lo he odiado, no me gustaba esta parte de mi entrenamiento, era siempre el castigo: fallaba en la técnica o en algún ejercicio con raqueta y me castigaban a dar vueltas al centro deportivo, a dar saltos de canguro o ejercicios de ese tipo. Por eso creo que odiaba correr, no era algo que molaba, era el castigo.

Mi padre era un aficionado a las carreras populares y en verano (cuando hacíamos la pretemporada) nos llevaba a los 3 hermanos a competir en categorías de menores y entrenábamos con él. Aquí sí que era una diversión que nos despertará a las 7 de la mañana para salir a correr por la playa o si estábamos en el campo íbamos a la Murta. Siempre picándonos los 3 hermanos, ya sabéis criarse con dos hermanos es ser una chica competitiva asegurada y más gustándome el deporte. Aunque solamente les ganaba con la raqueta en mano, hiciéramos lo que hiciéramos ellos siempre delante (correr, esquí, ciclismo,etc).

En el año 2012 me centré en trabajar en una multinacional deportiva, hacía deporte cuando me apetecía, había dejado de ser por rendimiento. Y empiezo a perder peso, en total 10-12kg y empiezo a preocuparme, sé que no es normal, soy Dietista-Nutricionista y comía mucho más de lo que era mi gasto calórico además coincide con mi bajada de actividad deportiva. Empiezan a hacerme pruebas y hasta pasados ocho meses no dan con la clave; descubren una masa (no saben qué es) en la cavidad abdominal, pegada al sacro. Hasta aquí todo bien, pienso en que me lo quiten cuanto antes y listo. Pero, no es tan fácil, no saben cómo operarme y paso por cinco médicos hasta que al final tengo la suerte de que el sexto me opera por laparoscopia. Operación complicada de 14 horas, donde se encuentra un ganglioneuroma de 8 centímetros de diámetro perteneciente a la S1. Me despiertan preocupados de que haya perdido sensibilidad en la pierna derecha o movilidad, además con una gran pérdida de sangre. Ocho días ingresada con sus correspondientes transfusiones porque no me recuperaba, ¡vampiro me llamaba mi médico!

Recuerdo a mi madre ayudándome a moverme en la cama, no me podía incorporar (algo tan básico), a mis amigas en la habitación hablando y yo durmiendo porque no podía ni abrir los ojos y el cuarto día a mi novio sosteniéndome para poder caminar por el pasillo (me sostenía para caminar, suena fácil pero era muy difícil caminar). Ahí dije que haría un triatlón y que correría.

Tres meses me costó volver al trabajo y volver a entrenar un poco, a todo esto, el médico me decía que no hiciera deporte de impacto. Pero yo, cabezota, empiezo a hacer lo que me apetece: jugar a pádel, correr, nadar…

Jugando al pádel
Jugando al pádel

Cada año vuelvo a visitar al neurólogo, y cada año sigue diciéndome que no haga deportes de impacto, reconozco que sigo teniendo molestias (7 años después); después visito al que considero mi héroe (me salvó la vida), el médico que me operó y siempre me pregunta qué reto tengo ahora y sigue alucinando de que pueda hacer todo lo que hago. En la última visita cuando entré dijo: “Está aquí mi Júpiter, sé que me ve y sabe que me salvó y que hizo algo que parecía imposible”.

Triatlón Olimpico
Triatlón Olimpico

 

 

Nunca hablo de esto, porque no me considero especial, simplemente me dijeron que algo no podría ser y lo hago. Vivo la vida de otra manera desde entonces, valoro más a mi familia, amigos y pareja. Me cubro en ellos, porque saben que soy de hierro y por eso me admiran y me hacen sentir mejor. No hago nada que no quiera hacer, así me aseguro de vivir y no sobrevivir.

El bonus de vida que me dio el médico ha hecho que haga cosas que no debería poder hacer:

  • Cientos de carreras cortas
  • 10k en 46min y espero bajarlo próximamente
  • 3 medias maratones
  • 1 triatlón olímpico
  • 3 Triatlón sprint
  • Varios duatlones
  • Y un largo etc, porque cada año voy a esquiar, he retomado el pádel y nada me impide seguir disfrutando del deporte.

Lo mejor de todo es que no me gusta correr, sufro corriendo, pero es el deporte que mejor me hace sentir al terminar porque lucho contra mi mente que continuamente me dice que pare pero no lo hago porque quiero superarme a mí misma y quiero una mejor versión de mí.

Corriendo la Behobia 2018
Corriendo la Behobia 2018

 

Toda esta etapa de 2012 coincide con la creación de Sanus Vitae, lo que hace que cree una empresa junto con Rubén en uno de los peores momentos de mi vida, pero esto me hacer cambiar totalmente mi forma de ser y me hace ser mejor empresaria.

Durante estos años ayudo a conseguir retos a las personas, simplemente corrijo su alimentación para que lo hagan, les motivo en la consulta y soy una defensora de la salud porque como ya sabes la salud no lo es todo pero sin ella todo lo demás es nada. A mí me la quitaron y me dijeron que no volvería a disfrutar del deporte, ahora tengo salud y disfruto del deporte. Quiero que todo el que pase por mi consulta tenga salud para hacer lo que realmente le llena.

Esto es solo una parte de mi historia, es una de las razones por las que corro y ayudo a la gente a correr mejor pero es la parte que más me caracteriza.

Muchas gracias por acercarnos tu historia Andrea. Sabemos que apenas nadie conocía todo lo que hay detrás de esas zancadas, pero estamos seguras de que ayudará a muchas corredores que estén en una situación similar.

¡A seguir ayudando a todas esas personas a que tengan salud para alcanzar sus sueños!

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