A PRUEBA | Gafas Cébé S’Track 2.0

Ahora que vuelve el buen tiempo (crucemos los dedos), es hora de entrenar con estas gafas de sol deportivas Cébé S’Track. Y si está nublado, prueba sus cristales transparentes.

Noemí Alonso

Gafas Cébé S’Track 2.0
Gafas Cébé S’Track 2.0

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Lo reconozco, en cuanto sale el más mínimo rayo de sol, me pongo unas gafas para entrenar. Sin embargo, este año aún no me habían hecho falta, dada la lluvia desde primeros de enero. Pero he aquí que llegan las Cébé S’Track a mis manos, con sus lentes oscuras intercambiables por un juego transparente. Y piensas: “¿Por qué no?”.

Quizá lo consideres innecesario (yo también lo habría pensado): si la luz no me va a molestar en los ojos, ¿para qué llevar unas gafas de sol deportivas? Pues porque el viento, amigos, también es muy incómodo cuando se ensaña con los globos oculares, algo de lo que apenas te das cuenta (o sufres en silencio) hasta que unas S’Track, con su curvatura ajustada a tu cara, evitan ese calvario. Y porque hay veces que, estando nublado, los reflejos hacen de las suyas y esta es la forma de solventarlo.

He sido miope toda la vida (otro plus de estas gafas Cébé: puedes graduarlas), así que encuentro cierto placer morboso en cambiar yo misma las lentes de policarbonato, un material 20 veces más resistente a los impactos que el vidrio y sensiblemente más ligero (el conjunto total pesa 28 gramos). Quitamos las oscuras (polarizadas, ahora hablaremos sobre ellas) y ponemos las transparentes de recambio.

El sistema es sencillo, aunque la primera vez “peco” de excesiva precaución, ya que me da miedo forzar más de la cuenta y romper algo… Evidentemente, no ocurre, ya que el caucho de la montura es altamente flexible. De ahí que todo se adapte tan bien a tu cabeza y a tu cara, incluidas las almohadillas de la nariz.

La idea es que estas gafas de sol deportivas Cébé no se muevan en absoluto mientras corres: el objetivo se consigue con creces. Se debe a la tecnología exclusiva S’Tech, con dos puntos de contacto adicionales en el interior de las patillas, lo que aumenta la estabilidad, según la marca, un 40%. Más allá de datos, lo que notas cuando entrenas es… nada. Como si no las llevaras puestas. Su escaso peso y su ajuste perfecto harán que te olvides de ellas. Solo un apunte: si eres de las que, como yo, suele usar las gafas como diadema (cuando no las necesitas sobre los ojos; mientras te atas las zapatillas, por ejemplo), asegúrate de haberte peinado con una coleta. Los mencionados puntos adicionales de apoyo son una especie de ramificación de la patilla y se te engancharán en el pelo, provocando tirones incómodos.

La visión es completamente nítida: las lentes no se empañan gracias a un tratamiento específico antivaho y a las ranuras laterales que hay entre ellas y la montura, algo muy importante en estos tiempos de correr con mascarilla. El filtro de los “cristales” (recuerda: no es vidrio, sino policarbonato) oscuros es de categoría 3, con una alta protección frente a los rayos solares: la luz intensa me molesta enseguida y con las gafas Cébé he entrenado muy cómoda, sin ir guiñando los ojos ante los posibles reflejos, ya que estas lentes, además, son polarizadas. Esto significa que reducen la posibilidad de deslumbramiento, ayudan a rebajar la fatiga ocular y garantizan una visión óptima (plantéatelas si vas a conducir). También provocan que los colores se vean limpios, más bonitos, así que añaden un punto de optimismo. Todo suma.

Dado que estas gafas de sol deportivas se convierten en una parte más de ti desde el momento en el que te las pones, será difícil que se caigan, pero, si esto ocurre, las lentes cuentan con un tratamiento antirayaduras que mejora su resistencia a la abrasión. En cualquier caso, además de una funda de tela para guardarlas, las Cébé S’Track vienen con otra, rígida y con cremallera, que las protege cuando las metes en la guantera del coche o en la bolsa de deporte. En su interior hay una especie de “libro” de material suave para que coloques entre sus “hojas” las lentes de repuesto y estén resguardadas y listas para ser cambiadas cuando lo necesites. Se nota que la marca, con más de un siglo de historia, ha pensado en todo.

Precio: 130 euros


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