Soy un friqui de las mochilas. Hay problemas peores, así que llevo con naturalidad el hecho de analizar la espalda de la gente en aeropuertos, hoteles, estaciones de tren o cualquier calle o camino de vaya usted a saber dónde. No soy el único, me consta. El goce estético, el impulso de practicidad, la promesa de aventura que emana de una mochila a menudo permea en el carácter soñador de quienes pasamos muchas noches al año fuera de casa y, sobre todo, practicamos la machadiana costumbre de viajar ligeros de equipaje (incluso cuando disfrutamos de más confort que la madera de un vagón de tercera) y con las manos libres. Siempre las usé, combinadas según el trayecto con maletas de diferentes tamaños, pero desde hace más de un lustro se han convertido en mi única opción.
El panel frontal de la Cotopaxi Allpa 42L Travel Pack, revestido de material impermeable para no tener que andar preocupados si la lluvia amenaza nuestras pertenencias. LYMBUS
Mochila vs maleta
Recuerdo el momento exacto de la decisión. Mundial de Doha 2019, cinta de recogida de equipajes, toda la expedición de Corredor con sus enormes bártulos y nuestro amigo (y gurú) Sergio Tierno —impulsor del mejor medio de comunicación de España, desdesoria.es (podría definirse como CEO y founder, pero es una persona normal)—, viajero infatigable, dice: “Ya estamos listos, vámonos”. Lo soltó con los pulgares metidos en las cintas de una mochila con capacidad similar a la que diariamente utilizan miles de estudiantes. “¿Y la maleta?”, indagamos. “No hay maleta, esto es todo, podemos irnos”, comentó poniendo rumbo a la fila de control de pasaportes. Y nosotros, erre que erre: “¿No te va a faltar ropa?”. “La ropa se lava, hay lavanderías en el mundo”, fue su inapelable respuesta. El interrogatorio continuó y cada contestación resultaba más lógica que la anterior en la defensa de un estilo minimalista (él no lo denomina así porque, ya ha quedado dicho, es una persona normal) frente a menearse por ahí con mastodónticas bolsas plagadas de movidas que, desde el mismo momento en que las introduces, te provocan la íntima sensación de que jamás van a ser usadas. Lo de Rolling vs. Beatles lo solventé bien jovencito, pero la decisión de no volver a facturar en mi vida me llegó en aquel aeropuerto, a los 40 palos.
Cotopaxi Allpa 42LTravel Pack: amor a primera vista
Desde entonces, las mochilas me han acompañado en Mundiales, Europeos, Juegos Olímpicos, Majors… y multitud de viajes personales y profesionales, desde un día a un mes. Y en esas circunstancias, creedme, no es lo mismo una mochila que otra. Por eso, cuando le eché el ojo a la que colgaba de los hombros de Maikel Gómez (escribe una newsletter muy chula que se llama lamilla.run y recuerda que a las 6:00 a. m. hay peña que ya está haciendo cosas), el instinto de cazador se despertó en mí. De inicio, la Cotopaxi Allpa Travel Pack te atrapa por lo que lo hacen la inmensa mayoría de las cosas: su belleza. Es muy bonita, gracias a un diseño peculiar que combina el clasicismo con la modernidad sin caer en estridencias. Lo que me llamó la atención (por eso estamos aquí) es que era de las que se abren totalmente (tipo maleta), no de las que introduces las cosas por la apertura superior. La primera que vi era el modelo de 35 litros, y me pareció perfecta para los avatares del día a día, aunque un pelín pequeña si de lo que se trata es de pasar varias jornadas con la casa a cuestas, y más si, como es el caso, tienes la costumbre de echar unos trotes en tus lugares de acogida. Al final, zapas, camisetas, pantalones, mallas, cortavientos… de correr abultan poco, pero abultan. Para mí lo ideal es una capacidad entre 40 y 50 L (más dan problemas para llevarlas en la cabina de un avión), si puede ser más cercana al primer dígito. Así que el millero, al ver mi semblante de “he vuelto a morir en la orilla en mi búsqueda del petate perfecto” (como idiota que soy, fantaseo con que existe), no tardó en aclarar: “Hay una más grande, de 42”. A por ella me lancé para ver si era oro todo lo que relucía. Y resulta que me cegué.
Analizando el panel trasero
A menudo, todas las de este tipo suelen tener un acolchado mínimo o inexistente, pues acostumbran a ser más bolsas de viaje transportables que verdaderas herramientas para un uso intenso más allá de las montañas. Por supuesto que esta, como debe de ser, tiene su origen en ellas, lo que se agradece sobremanera. Lo delata el par de piezas verticales (planas y ergonómicas) de Airmesh que, separadas por un par de centímetros, proporcionan un descanso perfecto para la espalda, tanto en términos de confort (imposible que se te “clave” nada del contenido) como de transpirabilidad (si la llevas mucho tiempo, lógicamente vas a sudar, porque milagros a Lourdes, pero no padecerás esa sensación tan incómoda de charco en los lumbares y dorsales). En ese mínimo canal de ventilación abierto en el medio presenta un asa con el texto gear for good, lo que podría traducirse libremente (admite bastantes variaciones) como “material con propósito” (le viene al pelo al concepto de marca). Es muy útil para evitar cargarla y simplemente moverla en situaciones que requieren apenas unos segundos, o para encajarla en el asa desplegada de un trolley. En la parte superior de las secciones acolchadas hay una abertura para poder guardar los tirantes (son parcialmente desmontables) y en la inferior-lateral otra para ocultar las aletas lumbares.
El potente panel trasero de la Cotopaxi Allpa 42L Travel Pack: comodidad y ajuste perfectos para que la carga no dañe nuestra espalda. LYMBUS
Vamos con ellos: anchos, sólidos, cosidos a la parte de arriba de la mochila y unidos a la base por una hebilla de clip que permite separarlos para esconderlos en esa hendidura a la que acabamos de hacer mención y, de esa manera, manejarla con mayor comodidad en situaciones donde no la estemos transportando sobre la espalda. A la mitad de cada uno de ellos (cuando la tengas colocada será a la altura de los hombros) presenta un lazo de sujeción que ejerce de punto de anclaje por si deseas colgar algún objeto ligero. Algo más abajo (la zona que coincidirá con el pecho), encontramos unas cintas de nailon regulables con cierre de liberación rápida que permiten que los tirantes (algunos les llaman hombreras) no se desplacen hacia los lados y la bolsa goce de estabilidad cuando te muevas. Llegamos a las aletas lumbares que antes mencionamos de pasada: son muy anchas, casi al estilo de los macutos grandes de trekking, lo que permite repartir el peso de la carga hacia la pelvis y liberar los hombros, además de dar una estabilidad extra cuando caminamos. Ambas se unen con unas anchas cintas de nailon que, gracias a un cierre de clip, hacen las veces de cinturón ajustable. Para terminar con el panel trasero: tanto en la parte superior como inferior encontramos dos asas de una resistente cordura que permiten manejar la mochila muy cómodamente.
Si eres de mochilla pero la combinas con un trolley, la Cotopaxi Allpa 42L Travel Pack te lo pone fácil gracias al asa de su panel trasero, situada entre las dos grandes piezas acolchadas. LYMBUS
Yendo de cara: desmenuzamos el panel frontal
Toda la mochila está confeccionada en tejido reciclado (poliéster 1000D revestido de TPU impermeable: antídoto frente a la abrasión), pero es en esta área, la más resistente, donde el revestimiento extra de nailon balístico 840D se hace patente. Le aporta esa imagen de “todoterreno”, además de una evidente identidad estética. En la parte de arriba hallamos algo bien simple, pero de lo que carecen muchas de las de su clase: un bolsillo. Pequeño, pero más que suficiente para el pasaporte, las llaves, el móvil y el cargador. Una practicidad evidente, en el sitio más lógico (por accesible), que evita tener que estar abriendo el gran compartimento central del que más tarde hablaremos. Se cierra, como todos los de la Allpa 42L Travel Pack, con esa garantía de calidad y precisión que son las cremalleras YKK.
El bolsillo de la parte superior del panel frontal, ideado para acceder facilmente al móvil, el cargador o la documentación. LYMBUS
En las cuatro esquinas del frontal hay colocados dos lazos de sujeción (de similar anchura a los que vimos con anterioridad en los tirantes) unidos por una costura, con lo que hablamos de un total de 8 puntos de anclaje. En el centro encontramos el logo de la marca norteamericana, compuesto por el nombre (en honor al volcán ecuatoriano de más de 5800 metros de altitud situado en la cordillera de los Andes) y la representación gráfica de una llama, un animal elegido como símbolo por ser resistente, útil para transportar carga, adaptado a la altura y muy vinculado a la vida cotidiana de las comunidades andinas. Abajo a la derecha está estampada la denominación del modelo: Allpa 42 (allpa significa ‘tierra’ en quechua).
Laterales de Champions
En el izquierdo encontramos un amplio compartimento acolchado dividido en dos. Una parte destinada a un portátil de hasta 15 pulgadas y la otra para una tablet que no supere las 12,5. Como la gente que se ha currado el diseño sabe que en ambos objetos descansa la totalidad virtual de nuestra vida, ha colocado un ingenioso sistema de seguridad junto al extremo del cierre de la cremallera: un pequeño ‘puente’ de cordura por el que pasa la cremallera con su tirador (confeccionado, como todos los de la mochila, en el mismo material) fácilmente cuando eres tú quien ejecuta la acción de cerrar, pero que dificulta considerablemente el trabajo a los amigos de lo ajeno que pretendan abrirla mientras la llevas sobre tu espalda: si se limitan a bajar el tirador, se encontrarán con que este topa contra el ‘puente’. En caso de que el problema sea una caída, la protección se multiplica gracias a un hueco de proteccion en la parte inferior de la mochila que evitaría que el ordenador golpease directamente contra el suelo. Encima de la cremallera encontramos un asa exactamente igual a las que vimos en la parte superior e inferior del panel trasero. El lateral diestro estaría prácticamente limpio de no ser por el imprescindible bolsillo de malla destinado a portar una botella.
El compartimento del portátil (cabe uno de 15” más una tablet de 12,5”) con su sencillo sistema de seguridad en el cierre de la cremallera. LYMBUS
En las tripas
Abrimos la Allpa como si fuera un libro (tanto la cremallera como los tiradores son ligeramente más anchos que los que vimos en los compartimentos frontal y lateral). A nuestra derecha aparecen dos separadores de malla. El de arriba, horizontal, de tamaño reducido, con poca profundidad, destinado a objetos pequeños, ropa interior o documentos importantes que queramos llevar más protegidos. El de abajo es un ‘falso cuadrado’, porque la malla (con cremallera de doble cierre) tiene esa forma geométrica, pero realmente su capacidad es todo el largo de la mochila (55 cm; el ancho es 34), pues el hueco se extiende por debajo de ese otro bolsillo fino que acabamos de describir. En el lado izquierdo (el que, una vez cerrado, estaría debajo del bolsillo del portátil) tenemos otro amplio separador de malla con la misma longitud y ancho; la profundidad total de la mochila es 22,5 centímetros, lo que quiere decir que a cada uno de los dos grandes bolsillos interiores le corresponderían 11,25. Los tres son más que suficientes para organizar el embalaje.
El interior de la Cotopaxi Allpa 42L Travel Pack: se abre como las maletas convencionales, así que de un vistazo tenemos ante nosotros todo el contenido, el cual podemos distribuir en tres bolsillos de malla. LYMBUS
Sin tacha ninguna
Sinceramente, cuesta ponerle pegas a esta maravilla. Y no voy a hacerlo. Sé que los lectores pensáis que cuando se habla muy bien de un producto es porque hay gato encerrado. Que cada palo aguante su vela, pero en este caso no es así. Esto no es una publicidad pagada, sino un test exhaustivo de un objeto cada vez más demandado por los corredores viajeros, porque, si bien es cierto que todos siguen a rajatabla la regla de “zapatillas de competir siempre en el equipaje de mano”, hay muchas cosas más allá de nuestras compañeras de coleccionar kilómetros y, la verdad, la confianza en las compañías aéreas que tenemos la inmensa mayoría está lejos de valores óptimos. Por eso cada vez queremos llegar a destino con todo “el meollo del running” a buen recaudo.
Una crítica facilona sería hablar del precio (320€), pero tampoco pienso caer en esa trama. Las buenas mochilas no suelen ser baratas y cada uno debe ser responsable del dinero que invierte en sus pasiones en relación con el que ingresa por ir cada día a currar. Esta cuesta lo que vale y, aunque siempre duele ver que la pasta vuele de la cuenta, más sinsabores deja un viaje incómodo por culpa de una mala elección en el transporte de nuestras pertenencias. Además, personalmente, cuando analizo una marca me mola mucho ver cosas como esta en sus compromisos con el cliente: “Para dar prioridad a la sostenibilidad tanto de las personas como del planeta, seleccionamos materiales con criterio sostenible, fabricamos equipo duradero que perdura y colaboramos con fábricas que tratan bien a sus trabajadores”. Tratar bien a sus trabajadores, cosa de la que más de una multinacional (del deporte y, por supuesto, más allá) no puede presumir. O esta otra, enemiga, como servidor, de la obsolescencia programada: “El diseño sostenible incluye un plan de respaldo. Si hay un problema con tu equipo, lo repararemos, lo reemplazaremos o abonaremos tu devolución. También puedes entregarlo a cambio de recompensas a través de Cotopaxi Más Vida”. Y seguimos para bingo: “Dedicamos el 1 % de nuestros ingresos a apoyar comunidades en todo el mundo a través de la Fundación Cotopaxi y de sus socios sin fines de lucro”.
Creo que la chapa (si has llegado hasta aquí te debo al menos una birra) estaría completa si te digo que la Allpa 42L Travel Pack está disponible en verde oliva oscuro, violeta lavanda y amarillo mostaza), pero que además tienen una colección llamada Del Día en la que cada mochila es única, pues está confeccionada con restos de otras series de producción que pueden salvar del vertedero. Son los propios empleados de la fábrica los que deciden cómo combinan los colores; el único requisito es que no existan dos modelos idénticos.
En breve acudiremos al Mundial de Tokio para flipar con España Atletismo, Duplantis, Ingebrigtsen, Chebet, Kipyegon y compañía. Mucha incertidumbre sobre las barbaridades que estos artistas serán capaces de ofrecernos; ninguna sobre lo que voy a transportar sobre mi espalda.
Cotopaxi Allpa 42L Travel Pack de un vistazo
Característica | Detalle |
Dimensiones |
55 cm x 34 cm x 22,5 cm |
Volumen | 42 litros |
Peso | 1905 gramos |
Material | Poliéster 1000D revestido de TPU impermeable, con refuerzo de nailon balístico 840D |
Cuidado aconsejado por el fabricante | - Limpiar con paño y detergente suave - No secar en secadora - No usar lejía - No planchar |
Colores | Verde oliva oscuro acabado mate (detalles en azul y naranja), violeta lavanda (detalles en rojo-anarajando y marrón) y amarillo mostaza (detalles en verde oliva oscuro, naranja, azul y gris) |
Precio | 320€ |