El próximo 8 de marzo, Lisboa volverá a situarse en el centro del mapa internacional del fondo con el regreso de Jacob Kiplimo al EDP Lisbon Half Marathon. No es una participación más en el calendario europeo. Es el retorno del atleta que convirtió esta prueba en referencia global cuando firmó 57:31, un registro que fue récord del mundo entre noviembre de 2021 y diciembre de 2024 y que redefinió los estándares del medio maratón moderno. Cabe recordar que ha llegado a correr mucho más rápido: sucedió el año pasado en el Medio Maratón de Barcelona, pero su registro de 56:42 no ha sido ratificado por World Athletics como récord del mundo.
A sus 25 años, Kiplimo llega a la capital portuguesa en un momento de plenitud competitiva. Su perfil es el de un corredor total, capaz de combinar velocidad en pista, dominio en campo a través y solvencia contrastada en maratón. Pocos atletas en la actualidad pueden presentar un abanico de marcas tan amplio y consistente. En 3000 metros posee 7:26.64; en 5000 metros, 12:40.96; y en 10.000 metros, 26:33.93. En ruta, sus 26:48 en 10 kilómetros y su 56:42 en medio maratón confirman una capacidad aeróbica excepcional sostenida por una economía de carrera sobresaliente.
El salto al maratón no ha sido una incógnita, sino una confirmación. Debutó con 2:03:37 en el TCS London Marathon y pocos meses después dio un golpe de autoridad en el Chicago Marathon, donde se impuso con 2:02:23, estableciendo el récord nacional de Uganda. Esa progresión evidencia que su estructura fisiológica soporta ritmos cercanos a 2:54 por kilómetro durante 42 kilómetros sin deterioro apreciable en la eficiencia mecánica.
Su palmarés internacional refuerza aún más su estatus. Fue medallista de bronce en los 10.000 metros de los Juegos de Tokio, y repitió bronce en la misma distancia en el Campeonato del Mundo de Oregón 2022. En 2020 se proclamó campeón del mundo de medio maratón y en el campo a través ha construido un dominio prolongado: suma tres títulos mundiales y es el actual campeón. Esa versatilidad competitiva —capaz de rendir en pista, asfalto y terrenos irregulares— explica por qué muchos analistas lo consideran el fondista más completo del panorama actual.
El regreso de Kiplimo a Lisboa abre varios escenarios posibles. La prueba portuguesa, tradicionalmente rápida y favorable para grandes marcas, puede convertirse en un nueva referencia cronométrica universal. También puede funcionar como test competitivo de alta intensidad dentro de su planificación anual (esta anunciado en Londres). Lo que parece improbable es que su presencia pase desapercibida. Cuando Kiplimo se coloca en la línea de salida, el ritmo se endurece y el grupo se fractura con naturalidad.
Lisboa no solo recupera a un antiguo plusmarquista. Recupera a un atleta que ha evolucionado desde entonces, que ha ganado experiencia en grandes campeonatos y que ha demostrado solvencia en la distancia reina. Su edad (25) sugiere que aún no ha alcanzado su techo competitivo. Y esa combinación de juventud, títulos y registros de élite convierte su participación en uno de los grandes atractivos del inicio de temporada internacional. El 8 de marzo, el cronómetro volverá a ser protagonista.






