¿Por qué los deportistas no pueden preocuparse?

Estamos viendo cómo los deportistas están siendo criticados en redes sociales por mostrar su preocupación de cara al futuro. Un futuro en el que también tendrán que pagar las facturas de la luz.

Orlando Ortega en el Campeonato del Mundo de Doha | Sportmedia
Orlando Ortega en el Campeonato del Mundo de Doha | Sportmedia

No piensen que todos los deportistas son multimillonarios. Olvídense de los futbolistas, jugadores de la NBA o pilotos de Fórmula 1. Sean más básicos y centren sus pensamientos en aquellos atletas que conocen, a los que han visto competir en tantas ocasiones en directo y por televisión. Sí, su situación es generalmente más benévola que la del resto de la población, pero su nivel de ingresos tampoco les permite olvidarse de pagar la hipoteca o el alquiler cada mes, hacer frente a las facturas de la luz y sacar adelante a sus familias.

Por eso resulta curioso cómo desde las redes sociales se critica a deportistas profesionales cuando estos muestran sus dudas y preocupaciones en público. Le ocurrió a la marchadora Julia Takacks, pero también a una nadadora como Mireia Belmonte o a varios ciclistas profesionales. Ellos, como cualquier ciudadano, conocen las limitaciones y restricciones necesarias en este momento, pero también tienen derecho a hacer públicas sus incertidumbres cuando, de momento, los Juegos Olímpicos de Tokio siguen manteniendo su programación.

Si los fontaneros, abogados, transportistas o reponedores tienen preocupación por lo que ocurrirá en el futuro, ¿por qué no les permitimos a los deportistas tenerla?

Todos tenemos claro que hoy por hoy el deporte es una cuestión secundaria, pero para las personas que se dedican profesionalmente a ello supone algo más que una simple competición. Son los ingresos que les mantienen a ellos y sus familias los que están ahora en juego y por eso, como con cualquier trabajador de nuestro país, tenemos que ser comprensivos con ellos. Si los fontaneros, abogados, transportistas o reponedores tienen preocupación por lo que ocurrirá en el futuro, ¿por qué no les permitimos a los deportistas tenerla?

El mantenimiento de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 sigue siendo una losa psicológica para todos ellos, que ven cómo el gran objetivo, no solo del año, sino también de su carrera deportiva en muchos de los casos, se está convirtiendo en un evento que genera angustia e incertidumbre en lugar de motivación y concentración. Y es que por el momento y al contrario que en otros países como China, Italia, Francia o Corea, los deportistas de máximo nivel en España tratan de seguir entrenando desde sus casas con medios precarios e insuficientes. Desde el Comité Olímpico Español y el Consejo Superior de Deportes muestran su apoyo y comprensión pero no ofrecen soluciones a unos ciudadanos (ellos también lo son) que se sienten desprotegidos y en parte olvidados.

Parece irremediable que la cita olímpica se aplace y con ella se esfumará la gran meta de los deportistas, sus ingresos y parte de su porvenir. También el de todo su entorno: entrenadores, preparadores físicos, fisioterapeutas, psicólogos, médicos, personal administrativo de las federaciones y clubes... Por eso no es justo que ahora, en un momento como este y con la sociedad tan necesitada de comprensión y solidaridad, demos la espalda a un colectivo que tanto nos ha hecho disfrutar. Y que lo seguirá haciendo cuando todo pase.