Prueba de esfuerzo. ¿Nos asegura 100% de un problema cardiaco? ¿Cómo nos ayuda a entrenar?

Seamos principiantes en la carrera pie o maratonianos ya expertos, la mejor forma de arrancar la temporada es haciéndote una prueba de esfuerzo.
Rodrigo Gavela -
Prueba de esfuerzo. ¿Nos asegura 100% de un problema cardiaco? ¿Cómo nos ayuda a entrenar?
Prueba de esfuerzo. ¿Nos asegura 100% de un problema cardiaco? ¿Cómo nos ayuda a entrenar?

Vamos a empezar aclarando una duda habitual entre aquellos corredores principiantes (que son los primeros que deberían ir a hacerse una prueba de esfuerzo antes de ponerse a entrenar en serio) que se asustan ante un posible riesgo. Hacerse una prueba de esfuerzo no tiene más riesgo de correr una carrera de 10 km intentando hacer mejor marca….y aquí siempre tienes a un médico pendiente sólo de ti y con todo el equipo para realizar una reanimación cardiaca si fuera necesario.

¿Qué es lo que ocurre durante una prueba de esfuerzo? Lo primero que te hacen es un estudio, en el que declaras tus antecedentes personales y tus hábitos nutricionales y deportivos, y luego te miden, te tallan y te hacen una auscultación pulmonar, cardiaca, te miden los pulsos periféricos (así comprueban si llega la suficiente cantidad de sangre a los tobillos y muñecas), te toman la presión y finalmente de hacen un electrocardiograma que nos dará las primeras indicaciones del correcto funcionamiento del corazón y si hay algún problema en forma de hipertrofia, bloqueos o extrasístoles.

Luego en la prueba de esfuerzo podremos detectar si aparecen problemas cuando sometemos al corazón al estrés del ejercicio intenso, pero hay que tener en cuenta que la prueba de esfuerzo no descarta al 100% un posible problema cardiaco. Por ello, y en casa de alguna duda, el médico que nos haga la prueba de esfuerzo nos mandará al cardiólogo que nos podrá someter si es necesario a un ecocardiograma que ahora sí podrá certificar con certeza si nuestro corazón funciona bien o al revés la existencia de algún tipo de problema.

La duración de la prueba de esfuerzo suele estar entre 10 y 15 minutos, dependiendo del protocolo que se use y ¡sobre todo de lo que aguantes sobre la cinta de correr! El protocolo más habitual es que, con la cinta con 1 grado de inclinación (así se simula la resistencia del aire), comiences a correr a 6 km/hora y luego ir subiendo 1km por hora cada minuto.

Sobre todo por salud pero también por mejorar la eficacia de nuestro entrenamiento merece la pena hacerse la prueba de esfuerzo. Y es que nos dará con exactitud el V=2, nuestro consumo máximo de oxígeno (que tiene un alto componente genético aunque es mejorable gracias al entrenamiento en un 20-30%) y además sabremos nuestros umbrales, el aeróbico y el anaeróbico, dato clave para saber el ritmo al que debemos hacer tanto los rodajes como las series. fijándonos en si hay poca diferencia entre uno y otro umbral podremos saber si tenemos mal trabajado alguno de los dos. Lo ideal es que haya bastante diferencia entre el primer y segundo umbral y entre este y el máximo; eso quiere decir que estás entrenando bien. Mejorar la capacidad aeróbica es más fácil y cómodo; basta con hacer rodajes, pero mejorar la potencia aeróbica y anaeróbica ya requiere más esfuerzo y planificación. Y este suele ser el punto débil de los corredores. Para mejorarla debes hacer cambios de ritmo, ritmo vivos o controlados y series. Sí lo haces bien, verás como la diferencia entre umbrales se amplía y mejoras tus capacidades máximas.

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