Kwizera, la sensación del cross en 2021: “Entreno para ganar una medalla en el próximo Mundial"

¿Cómo llegó a España y al Playas de Castellón el ganador de Soria y Lasarte? ¿Qué marcas cree que vale en pista? ¿Se ve corriendo maratón?

Rodrigue Kwizera, feliz en el pódium del Cross Internacional de San Sebastián donde se llevó la 'txapela'. FOTORUNNERS.
Rodrigue Kwizera, feliz en el pódium del Cross Internacional de San Sebastián donde se llevó la 'txapela'. FOTORUNNERS.

Este otoño en los crosses españoles se lleva el nombre Rodrigue Kwizera, un atleta nacido en Burundi hace 22 años y que de la mano del Playas ha encadenado victorias en Castellón, Soria y Lasarte, y un segundo puesto en Atapuerca. Este domingo, en Itálica, espera reencontrarse con el triunfo y ayudar así al Playas a conquistar el Campeonato de España de clubes. Sin embargo, y a pesar de contar con dos meritorísimos 11º y 15º puestos en los últimos Mundiales de campo a través y 10 000, Kwizera es un perfecto desconocido para el aficionado al atletismo en nuestro país. El fondista responde a la llamada de la revista Corredor desde el apartamento que comparte en La Plana con su compatriota y compañero de club Thierry Ndikumwenayo, que hace las veces de intérprete.

“Se pronuncia «Rodríg Cuicera»”, explica Ndikumwenayo, que lleva cuatro años viviendo en España, aunque hubo una época en la que alternaba Castellón con etapas de varios meses en Burundi o Etiopía, entrenando en altitud. Kwizera llegaría a España a finales de 2019, con 20 años recién cumplidos, tras una gran temporada en la que rozó el top10 mundial de campo a través en Aarhus y disputó el Campeonato del Mundo de Doha en 10 000 metros. Ahora bien, Kwizera no puede permanecer más de tres meses seguidos en nuestro país, ya que tras ese periodo le caduca el visado y debe regresar durante dos o tres semanas a Burundi para pedir uno nuevo. “Hemos hablado con el Playas para ver si pueden contactar con la embajada y conseguir un visado de trabajo, como el mío, y un permiso de residencia aquí”, apunta Ndikumwenayo.

Este otro especialista en el cross —fue 9º en el Mundial de Aarhus— también hizo de puente para que Kwizera desembarcase en España. Concretamente en Alicante, donde tiene su grupo de entrenamiento Llorenç Solbes. Por allí han pasado atletas de la talla del subcampeón olímpico de 800 Nijel Amos, o del bronce mundialista de 400 Abdalelah Haroun, pero es Burundi el país con el que ha estrechado lazos más firmes reclutando al subcampeón mundial indoor de 800 Antoine Gakeme y al propio Ndikumwenayo, entre otros. “Llorenç, que en 2019 era mi entrenador (ahora lo es Pepe Ortuño), me comentó que Kwizera podría venir a entrenar conmigo y yo le dije que claro, que Rodrigue estaba muy fuerte”, recuerda Thierry.

En Burundi no tenía oportunidad de participar en muchas carreras, no tenía un buen entrenador ni fisioterapeuta, y los entrenamientos tenía que realizarlos en caminos de tierra o en pista de tierra, nada que ver con lo que hay en España.

Aunque apenas tres meses después de aterrizar en España hubo de regresar a Burundi, donde le pillaron los primeros meses de la pandemia, Kwizera tuvo tiempo de disputar sus dos primeras carreras con la camiseta del Playas de Castellón, que además supusieron su debut en las pruebas de ruta: una victoria con 29:31 en los 10 km de la Cursa Patrimoni de Ibiza y un quinto puesto con 1:01:53 en la Mitja Marató de Granollers.

Kwizera luce los colores del Playas de Castellón. FOTORUNNERS.
Kwizera luce los colores del Playas de Castellón. FOTORUNNERS.

La vida le ha cambiado a Kwizera desde que reside y compite en España. “En Burundi no tenía oportunidad de participar en muchas carreras, no tenía un buen entrenador ni fisioterapeuta, y los entrenamientos tenía que realizarlos en caminos de tierra o en pista de tierra, nada que ver con lo que hay en España”, relata la última sensación del campo a través. “Desde esta semana tengo nuevo mánager, es el italiano (Federico) Rosa, que me está ayudando a conseguir ropa y material (tiene un acuerdo con Nike). Antes tenía otro agente, pero no me ayudaba mucho”, confiesa.

Si después de ver a Kwizera exhibirse en crosses como Soria o Lasarte uno mira sus mejores registros en pista, hay algo que no encaja. “No puedo decir que mis marcas (13:34.65 en 5000 y 28:21.92 en 10 000) sean buenas, pero valgo menos que eso, ahora mismo estoy para mejorarlas”, admite el burundés de 22 años. ¿Cuánto? “En 5000 puedo hacer 13:20 o 13:18, por ahí, y en 10 000, sobre 27:40”, responde con humildad. Su rendimiento en la hierba y el barro indica que está para correr bastante más rápido, a pesar de que él no está del todo de acuerdo: “En la pista no puedo correr como yo quiero, hay que tener mucho control y es difícil para mí. Me siento más cómodo en el cross y la ruta”.

El objetivo de Kwizera esta temporada pasa por mejorar sus marcas al aire libre “y lograr la mínima para el Mundial de Eugene”. También le dará una nueva oportunidad a la ruta, la disciplina que más le gusta (aunque únicamente ha disputado dos carreras según su perfil de World Athletics), y buscará “correr un medio maratón en 59 minutos”. Más adelante, le gustaría debutar en la distancia de Filípides.

En Burundi no tenemos apoyo, no podemos entrenar bien. Nosotros tenemos la fortuna de estar aquí arropados por el Playas, pero para otros atletas en nuestro país es muy difícil.

Ndikumwenayo, por su parte, quiere reconvertirse en obstaculista, y trasladar a esa especialidad sus marcas personales de 3:37.25 en 1500, 7:41.04 en 3000, 13:25.30 en 5000 y 28:18 en 10 km. “Creo que podría bajar de 8:15”, asegura. Eso supondría rebajar en más de 20 segundos el récord nacional de Burundi, 8:36.19, y le acercaría bastante a la final del Mundial.

En el horizonte de ambos se encuentra el Campeonato del Mundo de campo a través, la especialidad en la que hasta ahora más han brillado. Tras el segundo aplazamiento de la edición que debía haberse celebrado este año, la cita tendrá lugar en Bathurst (Australia) el 18 de febrero de 2023. “Estamos entrenando para subir al podio ese día”, aventura Kwizera. “Es muy complicado, pero por cómo estamos trabajando hay que confiar en ello”, corrobora Ndikumwenayo.  

Un podio sería histórico para Burundi, que nunca ha tenido medallistas individuales ni por equipos en las 43 ediciones del Mundial de cross. Ndikumwenayo y especialmente Kwizera llaman a la puerta, si bien no son los únicos talentos del país africano. El problema es que muy pocos logran desarrollarse. “Allí no tenemos apoyo, no podemos entrenar bien. Nosotros tenemos la fortuna de estar aquí arropados por el Playas, pero para otros atletas en nuestro país es muy difícil. Estoy seguro de que tenemos potencial para competir contra Uganda, Etiopía o Kenia”, concluye Ndikumwenayo.

Eneko Aguirrezabal celebrando su triunfo en la Behobia San Sebastián 2021. FOTORUNNERS.

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