¿Por qué Kipchoge no es el mejor fondista de todos los tiempos?

Analizamos las carreras deportivas de los fondistas que han superado a Eliud Kipchoge a lo largo de la historia. De Nurmi a Farah pasando por Zátopek, Virén o Gebrselassie.

Los mejores fondistas de la historia. No busquéis a Kipchoge.
Los mejores fondistas de la historia. No busquéis a Kipchoge.

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Vamos a dejar las cosas claras: Eliud Kipchoge no es el mejor fondista de todos los tiempos. Ahora os contamos por qué.

El 12 de octubre de 2019, a punto de cumplir los 35 años, Kipchoge redondeaba su excelente carrera deportiva corriendo 42 kilómetros y 195 metros en una hora, 59 minutos y 41 segundos. Alcanzaba la luna y dejaba claro el dominio sobre la distancia más glorificada de nuestro deporte. Oro olímpico, récord del mundo (2:01:39) y la valentía de enfrentarse al establishment de un deporte a veces carente de visión de futuro reabrían el debate sobre quién es el mejor corredor de fondo de la historia.

Ocurrió lo mismo el 24 de agosto de 2017, en la legendaria Weltklasse de Zúrich, final de la Diamond League, cuando Mo Farah abandonaba las pistas para centrarse en las carreras de asfalto, un universo en el que ya había regalado más de una muestra de su talento. Con aquel triunfo en los 5.000 metros puso el cartel de ‘se traspasa’ (era su primera victoria en el global del más prestigioso circuito de mítines). Quería ver crecer a la prole, viajar menos, olvidarse de la tiranía del cronómetro a la que somete el óvalo de 400 metros. Dejó atrás una de las rachas victoriosas más espectaculares que haya conocido el mundo del deporte y una concatenación de preseas que, en su día, nos hizo volver a la pregunta que se hacen recurrentemente muchos aficionados a lo largo y ancho del globo. ¿Quién es el mejor corredor de fondo que haya disfrutado la humanidad?

Los Juegos Olímpicos

Mo, que desde su paso al maratón quiso ser conocido por su nombre completo (Mohamed), abandonó los estadios con cuatro oros olímpicos, más que Haile Gebrselassie y Kenenisa Bekele, los mitos etíopes que cronológicamente le precedieron al frente del negocio en la pista. Sus dobletes consecutivos 5.000-10.000 m en Londres 2012 y Río 2016 solo tienen un precedente histórico: el finlandés Lasse Virén (Múnich 1972 y Montreal 1976).

Su fama de ser un atleta de campeonatos, no de marcas, se refleja en el hecho de que, al contrario que los tres mencionados y los otros dos genios aspirantes al honorífico (y subjetivo) título de ‘mejor fondista de la historia’ (Emil Zátopek y Paavo Nurmi), jamás estuvo en posesión del récord del mundo en ninguna de las dos pruebas (de pista) más largas del programa olímpico.

Todos menos él ostentaron las plusmarcas universales de cinco y diez. Él único en añadir también la de maratón es Gebre y solo ‘La locomotora humana’, Zátopek, en Helsinki 1952, puede presumir de haber ganado las tres carreras en la misma edición de los Juegos. Si tuviéramos en cuenta distintas ediciones el honor lo compartiría con otro hombre que podría ser perfectamente el séptimo magnífico, el finés Hannes Kolehmainen, ganador de los 5.000 y 10.000 m en Estocolmo 1912 y del maratón en Amberes 1920 (en la primera y última de esas distancias batiendo el récord del mundo).

Emil Zatopek. Foto: COI.
Emil Zatopek. Foto: COI.

En lo que respecta a número de medallas nadie tose a Nurmi, el ‘Finlandés volador’, el atleta con más preseas de la historia de los Juegos (12, 9 de ellas de oro). Aquí solo tendremos en cuenta las individuales, 9 (seis oros y tres platas), puesto que el resto de mencionados (excepto Kolehmainen) compitieron cuando ya no figuraban en el programa pruebas por equipos en la modalidad de fondo; 5 posee Zátopek (cuatro oros y una plata); 4 atesoran Virén (todas de oro; al igual que Mo y Kolehmainen, este último añadiendo a su cuenta total una plata en campo a través por equipos), Bekele (tres oros y una plata). Dos oros figuran en la vitrina de Gebre.

Ninguno de estos parámetros, el cronómetrico y el medallístico (¿existirá esta palabra?) son suficientes para emitir un dictamen, pues los matices del citius, altius, fortius son ilimitados; la elegancia, la técnica, el compromiso con el público, el contexto histórico, la transmisión de valores… Tratar de hacer una clasificación de leyendas es un mero pasatiempo para consumir una tarde de primavera. Dicho esto, sigamos.

Los Campeonatos del Mundo

Es una competencia de reciente aparición. Al aire libre los primeros se disputaron en 1983 (Helsinki) y en pista cubierta en 1985 (París). Kolehmainen, Nurmi, Zátopek y Virén, jamás tomaron parte en ellos, por lo que cuantificar los logros de los otros tres a la hora de escoger al ‘jefe’ sería bastante injusto.

Aun así es espectacular la prestación de Farah en este evento, donde atesora 8 medallas (6 de oro y dos platas), con doblete 5-10 en Moscú 2013 y Pekín 2015. Es curioso que su primera y última medalla mundialista fueran de plata (10.000 m de Daegu 2011 y 5.000 de Londres 2017, en ambos casos superado por atletas etíopes; Ibrahim Jeilan y Muktar Edris).

En 5.000 metros tiene el récord de medallas (4) y de oros (3). En los 10.000 posee la misma cuantía y del mismo color, siendo igualado por Bekele en cantidad pero superado en calidad (4, todas de oro) y rebasado por Gebre en ambos parámetros: 6, cuatro oros, una plata y un bronce.

En pista cubierta, el que fuera discípulo del ex plusmarquista mundial de maratón Alberto Salazar (el entrenador junto al que dio el salto de calidad que le llevó a pasar de ser un buen atleta a uno de dimensiones astronómicas) solo compitió dos veces, cosechando como mejor resultado un cuarto puesto en 3.000 (Estambul 2012). Tanto Gebre como Bekele le aventajan aquí; el primero tiene en la vitrina cuatro oros (tres en 3.000 m y uno en 1.500) y el segundo ostenta un título en 3.000 m. Ambos cuentan sus participaciones en el Campeonato del Mundo Indoor por victorias.

Si cambiamos de superficie y nos vamos al campo a través Kenenisa es inabordable, el indiscutible dominador de la disciplina con 11 oros y una plata. Haile no se prodigó mucho en esta materia, pero lo suficiente para agenciarse un solitario bronce allá por 1994. Farah jamás cató chapa mundial en la más ancestral de las manifestaciones del largo aliento.

Kenenisa Bekele. Fotos: COI.
Kenenisa Bekele. Fotos: COI.

La ruta, que ha sido el principal objetivo de Mohamed Farah desde 2018, solo fue frecuentada una vez en un Mundial por Gebrselassie (triunfó en medio maratón en 2001), quien a pesar de ostentar en dos ocasiones el récord mundial de los 42,195 km (2:04:26 y 2:03:59) jamás afrontó la distancia en un gran campeonato. De momento Bekele -segundo mejor marquista de la historia en el combate contra Filípides (2:01:41), solo superado por el actual recordman, el keniano Eliud Kipchoge (2:01:39)- tampoco se ha dejado ver con un título de maratón o media en juego. Farah, como dijimos al principio, tiene en su poder un bronce en medio maratón (su única presencia en alta competición sobre asfalto hasta la fecha).

Los Campeonatos de Europa

Aquí Sir Mo Farah (condecorado con la Orden del Imperio Británico en 2013 y nombrado Caballero en 2017) está solo en la cima. Lógicamente, al igual que en los Mundiales sucedía con Nurmi, Zátopek y Virén, no podemos valorar sus logros continentales a la hora de establecer comparaciones con Bekele y Gebre (se da la paradoja de que Farah, somalí de origen, nació en el mismo continente que ellos).

En el Campeonato de Europa al aire libre, creado en 1934, no participó nunca Nurmi (se retiró justo ese año, ya cumplidos los 37), pero sí Zatopek y Virén. El checo logró el doblete 5.000-10.000 m en Bruselas 1950 y se llevó el oro en los 10.000 m y el bronce en los 5.000 m de Berna 1954. El finlandés obtuvo unos réditos más modestos: bronce en 5.000 (Roma 1974). El Europeo en pista cubierta, celebrado por vez primera en 1970, no disfrutó la presencia de ninguno de ellos.

Farah aventaja con creces a ambos, pues no paró de atesorar un soberbio palmarés desde que, en Gotemburgo 2006, conquistase la primera de sus 11 medallas; plata en los 5.000 m, solo superado por el mejor especialista español de siempre en esa distancia, Jesús España. Desde entonces no volvió a perder una sola carrera en pista, ni al aire libre ni en cubierta. Cada vez que se puso un dorsal el desenlace fue dorado: doblete 5.000-10.000 m en Barcelona 2010, 5.000 m en Helsinki 2012 y doblete 5.000-10.000 m en Zúrich 2014. Bajo techo dominó los 3.000 m de Turín 2009 y París 2011.

Mo Farah. Foto: Sportmedia.
Mo Farah. Foto: Sportmedia.

La colección se completa en el cross, donde fue campeón en 2006 (San Giorgio su Legnano, Italia) y tuvo que conformarse con la plata en 2008 (Ostende, Bélgica, donde fue superado por el ucraniano Serhiy Lebid, dominador histórico de la cita con nueve medallas de oro, una de plata y dos de bronce) y 2009 (Dublín, superado por el español Alemayehu Bezabeh). Lebid es el único que supera sus dígitos en cuanto a número de medallas, pues a las 12 del campo a través añade el bronce de los 5.000 m de Múnich 2002. 13 a 11, pero a favor de Farah hay que reseñar su versatilidad, pues las conquistó en tres disciplinas (y cuatro distancias) diferentes, mientras que Lebid acumuló las suyas ‘solo’ en dos.

Las marcas personales (y los récords)

Es el argumento que muchos esgrimen para escatimarle el cetro supremo a Farah. Y, siendo sinceros, razón no les falta. Nunca tuvo un récord mundial en una distancia olímpica y, lo que más se le echa en cara; jamás lo atacó con seriedad. No se sabe si por dar prioridad a las medallas o considerando que los 12:37.35 en 5.000 m y 26:17.53 en 10.000 m de Kenenisa Bekele son inalcanzables (bastantes aficionados se apuntan a esta teoría).

Una curiosidad importante es que, a pesar de haberse agenciado un sitio preferente en la historia del fondo, su marca más valiosa la lograse en el mediofondo puro; 3:28.81 en 1.500, 11º puesto del ránking mundial de todos los tiempos, mientras que sus registros en 10.000 m (26:46.57) y 5.000 m (12:53.11) le colocan el 16º y 34º respectivamente.

Esa condición de mediofondista ‘clandestino’ la acentúa el hecho de que su único récord del mundo (logrado el 21 de febrero de 2015) lo conquistase en una carrera más que inusual: 8:03.40 en las dos millas (3.218 m) en pista cubierta. En es misma distancia tiene su mejor posición en un ránking mundial de una prueba al aire libre (9º con 8:07.85).

Los 3.000 m es para muchos la cita con el tope universal más exigente de todas las disciplinas del atletismo (incluyendo carreras, saltos, lanzamientos y marcha): 7:20.67 de Daniel Komen vigentes desde 1996. Farah la abordado en multitud de ocasiones, pero sin tanto brillo como cabría esperarse teniendo en cuenta sus fantásticas prestaciones por arriba y por abajo. Al aire libre llegó a correr en 7:32.62 (74º de la lista) y en pista cubierta tiene 7:33.1, tiempo de paso cuando logró el récord de las dos millas, lo que le sitúa como el 19º.

Haile Gebrselassie. Foto: COI.
Haile Gebrselassie. Foto: COI.

Si nos atenemos al Viejo Continente la figura de Farah emerge sin oponente alguno. En pista al aire libre tiene los récords de Europa de 1.500m, dos millas y 10.000 m. Bajo techo los de dos millas y 5.000 m (13:09.16). En ruta el de 20 km (56:27) y la mejor marca en medio maratón (59:07), que no el récord que ostenta Julien Wanders (59:13) debido a que Farah consiguió el registro en el medio maratón de South Sields, no homologado por desnivel.

De sus oponentes históricos solo le superan en versatilidad a la hora de rendir en un amplio abanico de distancias Paavo Nurmi y Haile Gebrselassie. El nórdico llegó a poseer los récords mundiales de la milla, 5.000 m y 10.000 al mismo tiempo, además de proclamarse campeón olímpico de 1.500 y 5.000 en París 1924 (con solo una hora de diferencia entre las dos pruebas y batiendo el récord olímpico en ambas). En distancias superiores demostró que su clase estaba muy cerca de ser inabordable, batiendo los topes de los 15.000 m, 10 millas, 20.000 m y la hora. El único ‘maratón’ (medía 40,2 km) de su vida lo corrió en 2:22:04.

Lo del ‘El emperador de Arsi ya es para echarse a temblar. Gebre ha sido campeón del mundo de 1.500 m en pista cubierta (donde ostenta la tercera mejor marca de todos los tiempos, 3:31.76, solo superado por el mito Hicham Elguerrouj con 3:31.18 y el irregular Samuel Tefera con 3:31.04), 3.000 m, 10.000 m y medio maratón. Solo corrió una vez los 5.000 m en un gran campeonato (plata en el Mundial de Stutgart 1993). Contra el crono resultó un auténtico acaparador. De hecho es casi imposible que alguien no le considere el número uno en esta faceta; récords mundiales en 2.000m (aire libre y pista cubierta), 3.000 m (pista cubierta), dos millas (aire libre y pista cubierta) 5.000 m (aire libre y pista cubierta), 10.000 m, 10 km, 20km, una hora, 10 millas, 25 km, 30 km, medio maratón y maratón. A lo largo de su longeva trayectoria logró 26 récords mundiales (el que más veces, cuatro, el de 5.000 m al aire libre).

Maratón

Gebre debutó en los 42,195 km en 2002, tres días antes de cumplir los 29. Lo hizo con un tercer puesto en el Maratón de Londres. Su crono: 2:06:35, récord nacional de Etiopía. Sin embargo no empezó a dedicarse en exclusiva hasta pasados tres años. Bekele se estrenó dos meses antes de los 32; ganó el maratón de París 2014 en 2:05:04. Farah corrió su primer maratón en Londres 2014, poco después de soplar las 31 velas; su prestación fue bastante más modesta, pues cruzó la meta tras 2:08:21 de cabalgada (octava plaza).

Del resto de los 7 mitos el que más se les acerca en marca es Lasse Virén, que en Montreal 76 se quedó a cuatro puestos (entró 5º) de igualar la gesta de Zátopek y triunfar en 5, 10 y 42 en la misma edición de unos Juegos; su crono fue 2:13.11 (solo completó ese maratón, en su segundo intento, Moscú 80, se retiró). La mejor prestación del checo fue cuando conquistó el oro en Helsinki 52, 2:23:03; el otro maratón que corrió, Melburne 56, acabó 6º con 2:29:34. Las marcas de Nurmi y Kolehmainen ya han sido expuestas anteriormente en este artículo y, como sucede con las de Zatopek, hay que valorar la época en que se hicieron, pues si comete el error de reducirlas a simples a simples números, puede que al aficionado actual no le digan gran cosa.

El primer maratón 'en serio' de Farah lo afrontó ya cumplidos los 35 (Londres 2018), finalizando tercero con 2:06:21. Ganó después en Chicago con 2:05:11 (en su día fue nuevo récord de Europa) para repetir calendario en 2019 con peores resultados: quinto en Londres con 2:05:39 y octavo en Chicago con 2:09:58. Cuesta pensar, pues, en un Farah competitivo para los Juegos Olímpicos de Tokio que se celebrarán en 2021, con 38 años en su ficha federativa. La edad no juega a su favor, pero no sería el primero que hace saltar la banca sin ser un jovencito (Gebre logró su último récord, 2:03:59, pasados los 35). Aun así se antoja complicado una dominación tan absoluta como la que ha ejercido en los últimos seis años, sobre todo porque seguirá coincidiendo con Bekele y Eliud Kipchoge (que han llevado las marcas en maratón a otra dimensión; 2:01:41 y 2:01:39 respectivamente). 

¿Y qué pasa con Kipchoge?

Si no hemos hablado hasta ahora de Kipchoge (salvo en el primer párrafo y el anterior) es porque sus argumentos, en conjunto, quedan lejos de los fondistas mencionados hasta ahora. Sí, tiene un palmarés y unos registros con los que cualquiera soñaría, pero se sitúa un peldaño por debajo de lo acumulado por los grandes reyes del fondo mundial. Oro (maratón), plata y bronce (5.000m) en Juegos Olímpicos; oro y plata en citas mundiales de 5.000m; y bronce en los 3.000m del Mundial bajo techo de 2006. Si analizamos la carrera de Kipchoge, hasta su irrupción en el maratón y obviando el título mundial de París 2003 cuando solo era un adolescente, sus resultados (aun reconociendo su soberbia polivalencia) siempre habían estado a la sombra del grupo de los elegidos.

Eliud Kipchoge. Foto: NN Running Team.
Eliud Kipchoge. Foto: NN Running Team.

Con sus 7:27.66 en 3.000 m (12º de todos los tiempos), 12:46.53 en 5.000 m (6º), 26:49.02 en 10.000 m (21º) y 2:01:39 en maratón (1º) es un ejemplo extraordinario de versatilidad, pero lejos de los registros de Bekele o 'Gebre' salvo en el maratón, donde les supera (es inapelable su condición de número uno de todos los tiempos en los 42,195 km). Queda por ver su duelo olímpico en Tokio con el renacido Bekele (sin una sola medalla internacional en la segunda década del siglo XXI) que en Berlín 2019 puso su talento al servicio de Filípides para alimentar la esperanza de los aficionados, deseosos de un mano a mano lejos de los premios en metálico de las grandes pruebas privadas. Bekele tendrá 39 años y Kipchoge 36. El oro olímpico estará en juego.

A los que habéis llegado al final de este tochazo, lo primero enhorabuena (y perdón); hay que ser muy paciente y muy friki del atletismo para haber aguantado tanto, tener alma de verdadero amante del largo aliento. Ahora la pregunta es: ¿Quién es para ti el mejor fondista de la historia?

Bruno Hortelano es uno de los españoles destacados en el ranking mundial y europeo. Foto: Sportmedia.

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