Primera impresión: “ponértela y olvidarte”
Desde el primer día, la Polar Loop se siente como una pulsera que no interfiere. Ni vibra por mensajes, ni muestra notificaciones, ni te exige mirar la muñeca cada dos minutos; detalles que en la era de la información y tecnología se vuelven vitales para intentar evitar que nuestro cerebro esté en alerta permanente.
En el día a día, esa ausencia de ruido visual y digital se llega a convertir en un alivio. Pesa poco (29 g), no se engancha con la ropa técnica y apenas notas que la llevas puesta, incluso durmiendo (quizás el punto donde más noto que la llevo es después de salir de nadar de la piscina o de ducharme).
Estas primeras semanas la he llevado todo el día puesta y en entrenamientos de todo tipo, desde rodajes suaves a otros más exigentes, a entrenamientos de fuerza, clases de estiramientos y yoga. La sensación fue siempre la misma: no molesta, no aprieta, no estorba. Este detalle es más importante de lo que parece para corredoras que quieren monitorización continua sin sentir que llevan un dispositivo encima.
Y, ojo, este olvidarte también lo notas en el bolsillo, ya que no requiere suscripción mensual; es decir, la compras y no debes abonar nada más.
Sensor y tecnología: pocos botones, pero mucho análisis
Aunque es una pulsera minimalista, la tecnología que incorpora no lo es. Para que seamos consciente de todo lo que incorpora, vamos a detallarlo:
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Sensor óptico Precision Prime (el mismo que Polar usa en dispositivos más avanzados).
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Acelerómetro tridimensional para medir actividad, pasos y patrones de movimiento.
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Nightly Recharge para evaluar recuperación nocturna.
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La marca indica hasta 8 días de batería, en mi caso ha llegado a 6–7 con uso intensivo.
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Sincronización con Polar Flow, una app muy clara y fácil de interpretar.
Y es que aunque no tiene pantalla, los datos que saca son muy fiables, especialmente la medida de sueño y el cálculo de recuperación. Quizás tiende a quedarse ligeramente por debajo de la realidad en la medición de pulso en ejercicios muy explosivos, algo habitul en sensores ópticos de muñeca sin ajuste rígido.
Experiencia en entrenamientos: ideal para medir carga
Para las corredoras, su papel está muy claro:
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Si necesitas medir ritmo, distancia o potencia, esta pulsera no es para ti sola. Debes complementarla con un reloj GPS.
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Si lo que buscas es medir fatiga acumulada, sueño, recuperación y estrés diario, entonces es una gran aliada.
En mis rodajes de 6 a 12 kilómetros, la Loop registró con precisión la intensidad general del entrenamiento y detectó bien los picos de esfuerzo. Pero donde realmente destaca es en la correlación entre carga del día más recuperación nocturna. Tras una sesión doble (gimnasio por la mañana + rodaje por la tarde), la Loop avisó de una caída en mi Nightly Recharge, lo que te puede ayudar a ser consciente de que al día siguiente debes bajar un punto la intensidad programada. La verdad que este tipo de feedback es oro para corredoras que acumulan estrés diario fuera del running.
Colores, personalización y precio
Se comercializa actualmente en tres colores:
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Greige Sand, un beige arena neutro que combina con todo.
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Night Black, el clásico negro minimalista para uso diario.
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Brown Copper, un marrón cobrizo más elegante y urbano.
Una de las ventajas prácticas es que en la caja vienen dos tamaños de correa (S y M/L), lo que permite ajustarla desde el primer día sin necesidad de comprar accesorios adicionales. Se nota que la marca ha pensado en muñecas de distintos tamaños, algo especialmente útil para mujeres deportistas que no siempre encontramos un ajuste cómodo en pulseras unisex.
Además, Polar ha creado una línea de correas intercambiables SoftWeave, ideales para quienes llevan la Loop las 24 horas. Están disponibles en varios colores y se acoplan directamente al sensor, permitiendo cambiar de estética —de entrenamiento a oficina, de look casual a deportivo— en segundos.
El precio de la Polar Loop es de 179,90 €, mientras que las correas SoftWeave se venden por separado por unos 34,90 €, un coste razonable para ampliar opciones de personalización sin necesidad de invertir en un dispositivo nuevo.
Conclusión
La Polar Loop es una pulsera para corredoras que buscan controlar su vida deportiva, no su reloj. Ideal para quienes valoran la recuperación, el sueño y la gestión de carga, sin querer una pantalla que las interrumpa. Y sin suscripción mensual.
No sustituye a un reloj de running ni lo pretende pero sí es una herramienta eficaz para comprender cómo responde tu cuerpo al día a día, algo que muchas corredoras necesitamos más que otro dato de ritmo por kilómetro.
Por poner un par de peros, echo de menos tres funciones que me consta que la marca ya está trabajando en ellos y pronto los incorporarán con nuevas actualizaciones: la medición de la saturación de oxígeno (aunque no sea exacto pero sí te da una idea de tu estado), el control de temperatura corporal (especialmente útil para anticipar fase del ciclo, niveles de estrés y calidad de sueño profundo) y un must para cualquier dispositivo dirigido a mujeres activas, el registro y análisis del ciclo menstrual.





