Entrenamiento

Cinta de correr: por qué debes inclinarla un poco para entrenar

Un pequeño porcentaje de desnivel puede transformar tu entrenamiento en la cinta: porque correr en modo completamente en plano no reproduce lo que ocurre realmente al aire libre.

Pedro Crespo

4 minutos

Un porcentaje de pendiente cuando entrenamos en cinta hace que el entrenamiento se parezca más a cuando lo hacemos al aire libre. | iStock

La cinta de correr es uno de los recursos más utilizados por los corredores cuando las condiciones exteriores no acompañan. Durante años se ha asociado casi exclusivamente al invierno, cuando la nieve, la lluvia, el frío o el viento hacen difícil entrenar en la calle. Pero cada vez más corredores también la utilizan en verano para evitar el calor y mantener la calidad del entrenamiento en espacios con aire acondicionado. Ahora bien, correr sobre una cinta no es exactamente lo mismo que hacerlo al aire libre. Existen pequeñas diferencias biomecánicas y fisiológicas que pueden alterar la intensidad real del entrenamiento. Por eso, muchos especialistas recomiendan introducir un ligero porcentaje de inclinación cuando se utiliza este aparato. Lejos de ser un simple detalle técnico, ese pequeño ajuste puede ayudar a reproducir mejor el coste energético de correr en exteriores y a mejorar el estímulo del entrenamiento. Las investigaciones en fisiología del ejercicio y biomecánica llevan años analizando este fenómeno.

Por qué correr en cinta no es exactamente igual que hacerlo en la calle

Cuando corres al aire libre, tu cuerpo tiene que vencer una resistencia constante: el aire. Aunque pueda parecer mínima, esta resistencia aumenta progresivamente a medida que sube la velocidad. En la cinta de correr, sin embargo, ese factor prácticamente desaparece. La superficie se mueve bajo los pies del corredor y el aire del entorno permanece estático, por lo que el coste energético del desplazamiento puede ser ligeramente inferior al que se produce en la calle. Estudios publicados en revistas como Journal of Sports Sciences o International Journal of Sports Physiology and Performance han analizado esta diferencia. Sus resultados indican que correr en cinta sin ningún tipo de inclinacion (modo 0 %, completamente plano) puede suponer un gasto metabólico algo menor que correr al mismo ritmo al aire libre. Para compensar esa diferencia, los investigadores recomiendan añadir una pequeña inclinación, generalmente cercana al 1 %, que reproduce de forma bastante fiel las demandas fisiológicas del terreno llano que encontramos en los caminos y carreteras.

Cómo influye la inclinación en la biomecánica de carrera

El desnivel no solo afecta al gasto energético. También modifica la mecánica de la zancada y la activación muscular. Cuando la cinta se inclina ligeramente, el corredor tiende a generar una mayor extensión de cadera durante el impulso, lo que aumenta la participación de músculos clave para el rendimiento en carrera, como los glúteos y los isquiotibiales. Análisis publicados en Gait & Posture y Sports Biomechanics han observado que una pendiente moderada en la cinta produce patrones de movimiento más parecidos a los que aparecen al correr en exteriores, donde el terreno rara vez es completamente plano. Este tipo de estímulo puede resultar interesante desde el punto de vista del entrenamiento, ya que permite trabajar la fuerza específica de carrera sin necesidad de aumentar excesivamente el impacto articular ni el volumen de entrenamiento.

La cinta no es solo para el invierno

Durante mucho tiempo la cinta de correr se ha asociado a los meses más fríos del año. Cuando la meteorología se complica, muchos corredores recurren a ella para no perder continuidad en sus entrenamientos. Sin embargo, cada vez es más habitual utilizarla también en verano. Las altas temperaturas pueden convertir algunas sesiones en un desafío fisiológico excesivo, especialmente cuando se trata de entrenamientos intensos o de calidad. Entrenar en un gimnasio con aire acondicionado permite mantener ritmos elevados sin someter al organismo a un estrés térmico excesivo. En ese contexto, la cinta se convierte en una herramienta muy útil para realizar series o rodajes controlados (son cada vez más los atletas profesionales que recurren a ella en cualquier época del año para interiorizar sus ritmos de competición de manera más sencilla). Según diversas investigaciones publicadas en Medicine & Science in Sports & Exercise, pequeñas variaciones en la pendiente permiten ajustar con gran precisión la intensidad del ejercicio. Esto facilita controlar la carga de entrenamiento cuando el objetivo es mantener determinadas zonas de esfuerzo.

Qué inclinación conviene usar en la cinta de correr

No es necesario convertir la cinta en una subida constante para obtener beneficios. La mayoría de especialistas coinciden en que basta con una inclinación muy ligera. La clave está en utilizar la inclinación como un recurso estratégico dentro del entrenamiento, no como un obstáculo añadido que altere en exceso la técnica de carrera.

Objetivo del entrenamiento Inclinación recomendada
Simular carrera en llano al aire libre 1 %
Rodajes suaves o recuperación 0.5 – 1 %
Trabajo de fuerza específica 2 – 4 %
Series en cuesta 5 % o más

Un pequeño ajuste que mejora el entrenamiento

La cinta de correr puede ser mucho más que una solución de emergencia para los días de mal tiempo. Bien utilizada, se convierte en una herramienta muy útil para realizar sesiones controladas, trabajar ritmos específicos o entrenar cuando las condiciones ambientales no son las ideales. Introducir un pequeño porcentaje de inclinación ayuda a compensar la ausencia de resistencia del aire y a reproducir mejor las demandas fisiológicas de correr en la calle. Un gesto tan simple como pulsar un botón puede marcar la diferencia entre un entrenamiento cómodo… y uno realmente útil para mejorar como corredor.

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